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Alcanzar el orgasmo puede requerir un poquito de práctica, sobre todo para
las mujeres, cuyos genitales están más escondidos. No obstante, la técnica es
fácil y todo se reduce a toques, frotamientos y fricciones. La fricción rítmica
estimula las sensaciones sexuales, tanto en mujeres como en hombres. Para ello
contamos con el siguiente ejercicio.
La mujer puede colocar su mano sobre la del hombre y mover sus dedos en
cualquier forma que le guste. Su clítoris —y el área sensitiva— responderá
instantáneamente al toque. Ha de mover los dedos de su esposo instintiva y
libremente. Debe seguir con los movimientos durante todo el tiempo en que
experimente sensaciones placenteras. La finalidad es que reciba un orgasmo… y
esto es, por lo general, fácilmente asequible.
Los rítmicos movimientos digitales acariciando la región del clítoris pueden ser
destinados a incluir zonas adyacentes de la vagina. Esto mostrará que las dos
regiones pueden funcionar como una unidad. Hay distintos medios por los cuales
se puede obtener este resultado. Bastará sugerir tres de ellos.
· Primero: un frote hacia abajo, comenzando justamente encima y más allá de la
raíz del clítoris, pasando sobre éste y debajo de la línea media −dentro de la
entrada vaginal siguiendo la pared frontal del paso y terminando un poco más
adentro−.
· Segundo: lo mismo pero al revés. Un movimiento que comienza dentro de la pared
vaginal frontal y asciende a lo largo de la línea media, sobre el clítoris en
regreso hacia donde se inició el primer movimiento. Un ritmo de estos dos
movimientos alternados aporta una fuerte sugestión de que el clítoris y la
entrada vaginal son tratadas como una sola y no dos zonas de respuesta
sensitiva. El efecto es como si las intensamente sensitivas terminaciones
nerviosas en el clítoris estuvieran diciéndole a las dormidas capacidades de la
vagina: "Vamos, haz como nosotras, despierta y siente".
· Tercero: Se basa en la frecuente observación de que la primer área de la
vagina —que se vuelve sensitivamente viva— es una banda o franja exactamente
dentro de la pared frontal en medio −de unos dos centímetros y medio de anchura,
y que se extiende aproximadamente unos centímetros hacia dentro−. Suaves
movimientos como de alisamiento de esta parte frontal del anillo de la entrada
vaginal parecen dar una mayor estimulación. Las yemas de dos dedos pueden
deslizarse fácilmente en este lugar, moverse suave y rítmicamente, estirando los
bordes frontales y delanteros del anillo vaginal.
Las maneras en que diferentes personas comienzan a responder varían mucho. Cada
pareja debe estar preparada para encontrar —a la aventura y con gran
imaginación— los movimientos rítmicos que despiertan la más aguda respuesta
placentera. Y —añadimos nosotros−, quién no tenga pareja que pruebe solita.
Nos encanta, esta lección de la Dra. Helena Wright extraída de su libro 'Más
sobre el factor sexo en el matrimonio', publicado hace 76 años. Si seguís las
indicaciones habrá orgasmo seguro. Ya nos contaréis vuestras experiencias.
Por M. Pérez, J.J. Borrás y X. Zubieta
Por Lic. Verónica KenigsteinTambién puede navegar por el contenido de nuestras principales revistas: | |
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