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- Científicos, organizaciones y gobiernos de todo el mundo recomiendan
medidas de bioseguridad para evitar contaminación transgénica
México debe establecer políticas firmes para impedir el consumo y cultivo de
organismos transgénicos en centros de origen, de acuerdo con lo establecido en
el reporte de la Evaluación Internacional del Conocimiento, la Ciencia y la
Tecnología en el Desarrollo Agrícola (IAASTD por sus siglas en inglés), dado a
conocer por Naciones Unidas (ONU), exigió Greenpeace.
El reporte final del programa de Evaluación para la Agricultura de la ONU pone a
la luz pública el fracaso de la agricultura industrial y hace un llamado a
cambiar de dirección en materia de investigación agrícola, para cubrir problemas
como el hambre, así como para resolver problemas ecológicos y de inequidad
social (1).
Científicos, organizaciones y representantes de gobiernos de todo el mundo se
reunieron en Johannesburgo la segunda semana de abril, para debatir el reporte
final en el que se recomiendan políticas de bioseguridad que impidan el consumo
y el cultivo de organismos transgénicos en países que son centro de origen, como
México, a fin de evitar la contaminación de las especies nativas y preservar la
diversidad genética. Las conclusiones de los especialistas son el resultado de
tres años de trabajo para evaluar globalmente el estado actual de la
agricultura.
“Es esencial la adopción de las recomendaciones del reporte de la ONU ya que es
un un punto clave para el futuro de la agricultura y marca el fin de la
agricultura industrial. Es urgente que el gobierno mexicano tenga presentes los
hallazgos dados a conocer en este informe y los aplique para evitar que los
centros de origen se contaminen con transgénicos, estamos a tiempo de evitarlo”,
declaró Aleira Lara, coordinadora de la campaña de agricultura sustentable y
transgénicos de Greenpeace México.
Estados Unidos, el Banco Mundial y otros revolucionarios verdes critican el
reporte, tachándolo de unilateral y falto de equilibrio. Sin embargo, estas
acusaciones carecen de base alguna, pues ellos mismos seleccionaron a los
editores y científicos que participarían en la elaboración de este reporte,
junto con un buró que comprendió a todos los interesados de industria, los
gobiernos, las organizaciones internacionales y la industria de transgénicos, la
cual se retiró del proceso de evaluación ante la evidencia de resultados
negativos para este sector.
Durante décadas, tanto la ciencia como las políticas de agricultura en el mundo
fueron dominadas por el paradigma de la revolución verde, el cual se basa en el
uso de insumos químicos y que trata a la tierra, el agua y a los agricultores
como elementos prescindibles de la producción. El objetivo es extraer el mayor
valor económico posible de cada parcela y aumentar la producción en el corto
plazo, pero no es sustentable en el largo plazo debido a la erosión de los
suelos causada por los monocultivos intensivos, también fracasa al no satisfacer
las necesidades de las comunidades locales, no proveer seguridad alimenticia ni
una dieta saludable y diversa. La huella de daño ecológico de la agricultura
industrial es ya demasiado grande para ser ignorada.
El futuro de la agricultura está en la biodiversidad y en un trabajo intensivo
que involucre a las personas con la naturaleza sin perjudicar a ninguna.
Millones de experiencias en todos los continentes prueban que una agricultura
ecológica y sustentable puede proveer a la humanidad con suficiente comida,
incrementar la seguridad alimenticia, reestablecer los recursos naturales y
brindar una mejor forma de vida a los agricultores y comunidades locales.
Contrario a lo que se pretende hacer con la implementación de cultivos
transgénicos que son una tecnología insegura y riesgosa, como se ha demostrado
en multiples estudios donde se demuestra el impacto negativo en insectos
benéficos y la contaminación transgénica de variedades tradicionales y
orgánicas.
“Este es el momento de reconocer que las promesas de la agricultura industrial y
la ingeniería genética son falsas. Es tiempo de apoyar una verdadera revolución
agrícola que satisfaga las necesidades de las comunidades locales y el ambiente,
reestablezca la tierra y permita a los pobres combatir el hambre, los
desplazamientos, el agotamiento de su cultura y recursos. Los gobiernos deben
empezar a hacer su trabajo”, exigió Lara.
Un vistazo a las conclusiones del reporte:l El énfasis de las últimas décadas
para incrementar la productividad no es sustentable, y se dio a expensas de un
grave degradamiento de los recursos naturales. l El futuro de la agricultura es
agro-ecológico. l La agricultura aporta más que dividendos y dinero. Es una
actividad multi-funcional que comprende importantes aspectos culturales,
sociales y ecológicos, necesarios para el sustento de los escenarios rural y
urbano. l Las investigaciones de agricultura se deben dirigir a solucionar las
inequidades sociales y los problemas ecológicos. l Las soluciones importantes a
los retos futuros no yacen solo en la ciencia “universitaria”, también existe
conocimiento local e indígena que puede aportar importantes respuestas. l Abrir
los mercados nacionales a una competencia internacional que carezca de
regulaciones puede tener efectos negativos, a largo y corto plazo, para la
economía, las condiciones de vida y la ecología de estos países.
Nota:
1. El reporte está disponible en línea en: www.agassessment.org.
Más información con Raúl Estrada, coordinador de prensa, en los tels.
044-55-2746-3236 / 04555-33-96-46-54 y 5687 9595 ext. 120, email: raul.estrada@greenpeace.org
o en la página www.greenpeace.org.mx
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