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Durante el Segundo Trimestre:
El aborto espontáneo durante el segundo trimestre se debe a menudo a problemas
con el útero (por ejemplo, un útero de forma anormal) o a un cuello uterino
debilitado que se dilata en forma prematura. Al igual que con las pérdidas que
ocurren durante el primer trimestre, las infecciones maternas y las anomalías
cromosómicas pueden causar abortos espontáneos un momento posterior del
embarazo.
Las anomalías cromosómicas pueden ser la causa de hasta el 20 por ciento de los
abortos espontáneos ocurridos durante el segundo trimestre. Estas pérdidas
también pueden ser causadas por ciertos problemas inmunológicos. Entre los
factores que por lo general no incrementan el riesgo de aborto espontáneo se
encuentran las relaciones sexuales, el trabajo fuera de la casa (a menos que la
mujer esté expuesta a productos químicos tóxicos) y el ejercicio físico.
¿Qué pruebas se realizan después de un aborto espontáneo?
Por lo general, los médicos no realizan ninguna prueba después del primer aborto
espontáneo ocurrido durante el primer trimestre. No obstante, se recomienda a
las mujeres conservar el tejido que eliminen durante el aborto en caso de que
sea posible someterlo a pruebas para determinar si la pérdida fue causada por
una anomalía cromosómica. En el caso de abortos sufridos durante el segundo
trimestre, los médicos pueden recomendar la realización de pruebas, incluidos
análisis de sangre, para determinar la causa.
ABORTOS RECURRENTES
Si bien generalmente el aborto espontáneo ocurre una sola vez, hasta una de cada
veinte parejas experimenta dos abortos espontáneos seguidos, y una de cada cien
sufre tres o más. En algunos casos, estas parejas tienen un problema subyacente
que provoca estos abortos.
Las parejas que han sufrido dos o más abortos espontáneos deben someterse a una
evaluación médica completa para conocer la causa de sus abortos y saber qué
hacer para impedir que se produzcan más. Las pruebas pueden revelar la causa de
los abortos espontáneos recurrentes en por lo menos el 75 por ciento de los
casos.
En los últimos años, los médicos han ampliado notablemente sus conocimientos de
las causas de los abortos espontáneos recurrentes y de cómo prevenirlos. Entre
algunas de las causas conocidas más comunes se encuentran
las siguientes:
Problemas cromosómicos:
Si bien los resultados de estudios anteriores sugerían que los problemas
cromosómicos sólo se producían una vez, otros estudios más recientes indican que
los problemas cromosómicos pueden provocar hasta el 60 por ciento de las
pérdidas recurrentes de embarazos. La mayoría de las parejas que sufren abortos
espontáneos recurrentes tiene cromosomas normales, pero existe una probabilidad
del 5 por ciento de que alguno de los dos sea portador de una redistribución
cromosómica que no afecta su propia salud pero que puede provocar
redistribuciones cromosómicas en el feto y resultar en un aborto espontáneo. Se
recomienda la realización de un análisis de sangre llamado cariotipo para
determinar la presencia de estas redistribuciones cromosómicas.
Anomalías uterinas:
Las anomalías del útero causan entre el 10 y el 15 por ciento de los abortos
espontáneos recurrentes. Estas pérdidas del embarazo pueden ocurrir en el primer
o el segundo trimestre. Algunas mujeres nacen con un útero que es demasiado
pequeño o cuya forma es anormal, o que se encuentra dividido en forma parcial o
completa. Otras desarrollan tumores no cancerosos (fibroides) o tienen
cicatrices en el útero debido a cirugías previas. Estas anomalías pueden limitar
el espacio disponible para el feto en crecimiento o interferir con el
abastecimiento de sangre alútero.
Las anomalías uterinas se diagnostican utilizando uno o más métodos de
visualización del útero, como el ultrasonido, una radiografía del útero o una
histeroscopía (la visualización del útero a través de una sonda especial
introducida por el cuello uterino).
Muchos úteros pueden corregirse mediante cirugía, a veces durante el
procedimiento de diagnóstico, lo cual incrementa las probabilidades de un futuro
embarazo exitoso. Un cuello uterino debilitado (llamado incompetente) puede
causar un aborto espontáneo, por lo general entre las semanas 16 y 18 del
embarazo. A menudo es posible prevenir los abortos espontáneos recurrentes
causados por un cuello uterino debilitado colocando una sutura a su alrededor al
comienzo del siguiente embarazo.
Este procedimiento se conoce como cerclaje.
Causas endocrinas:
Cuando las glándulas endocrinas segregan una cantidad excesiva o insuficiente de
ciertas hormonas, puede aumentar el riesgo de aborto espontáneo. Se cree que las
bajas concentraciones de la hormona progesterona, que es fundamental durante la
primera etapa del embarazo, provocan entre el 5 y el 40 por ciento de las
pérdidas que ocurren antes de la semana 10 del embarazo. Las mujeres que tienen
concentraciones bajas de progesterona durante varios ciclos menstruales seguidos
tienen lo que se llama un defecto de la fase luteínica. Éste se diagnostica por
medio de una biopsia del endometrio (succionando un pequeño trozo del
recubrimiento uterino para determinar la concentración de progesterona) o
mediante varios análisis de la concentración de progesterona en sangre.
El tratamiento con un medicamento conocido como citrato de clomifeno, con
supositorios de progesterona natural o con inyecciones de gonadotropina
coriónica humana pueden ayudar a prevenir otro aborto espontáneo. No obstante,
los estudios no han probado aún la eficacia de estos tratamientos.
Ocasionalmente, la diabetes mal controlada o las anomalías de la tiroides pueden
contribuir a la recurrencia de abortos espontáneos.
Problemas del sistema inmunológico:
Si bien todas las personas producen proteínas llamadas anticuerpos que las
protegen de las infecciones, algunas producen ciertos anticuerpos (llamados
autoanticuerpos) que pueden atacar sus propios tejidos y provocar una serie de
problemas de salud. Algunos tipos particulares de autoanticuerpos (tales como la
anticardiolipina) provocan coágulos de sangre que pueden obstruir los vasos
sanguíneos de la placenta. Los resultados de varios estudios sugieren que este y
otros anticuerpos relacionados (llamados anticuerpos antifosfolípidos) causan
entre el 5 y el 10 por ciento de los abortos espontáneos recurrentes.
Es posible medir la concentración de anticuerpos mediante análisis de sangre
especiales. El tratamiento con dosis bajas de aspirina y del anticoagulante
conocido como heparina permiten el nacimiento de un bebé sano en entre el 70 y
el 80 por ciento de las mujeres afectadas. Los investigadores también están
estudiando otros problemas del sistema inmunológico que puedan provocar que el
cuerpo de una mujer rechace su feto. Una anomalía genética denominada mutación
de Leiden del factor V, que afecta la coagulación sanguínea, también puede
influir en la recurrencia de las pérdidas. Los investigadores están estudiando
si el tratamiento con aspirina y heparina pueden ayudar a prevenir estas
pérdidas también.
Infecciones y otros factores:
Ciertas infecciones del tracto genital que no presentan síntomas juegan un papel
importante en los abortos espontáneos recurrentes. Si se diagnostica una
infección, la pareja recibirá tratamiento con antibióticos antes del siguiente
embarazo. La exposición de la mujer embarazada o de su pareja a ciertos
disolventes industriales en el trabajo puede a veces provocar un aborto
espontáneo. Las parejas deben consultar a su médico acerca de los productos
químicos a los que están expuestos en sus lugares de trabajo. Los resultados de
un estudio sugieren que las mujeres con concentración baja de ácido fólico en
sangre también se exponen a un riesgo mayor de sufrir abortos espontáneos
recurrentes durante la primera etapa del embarazo.
March of Dimes recomienda a todas las mujeres que puedan quedar embarazadas
tomar una multivitamina con 400 microgramos de ácido fólico a diario antes y
durante las primeras semanas del embarazo para evitar ciertos defectos
congénitos en el cerebro y la médula espinal. Tomar ácido fólico también pueden
ayudar a prevenir los abortos espontáneos en la primera etapa del embarazo.
En aproximadamente el 25 por ciento de los casos, no es posible determinar la
causa de los abortos espontáneos recurrentes. Sin embargo, las parejas en esta
situación no deben perder las esperanzas: aun sin tratamiento alguno, alrededor
del 60 por ciento de las mujeres que han sufrido abortos espontáneos recurrentes
logra tener finalmente un embarazo saludable.
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