
El dilema es si fichar a Drogba o a un delantero joven con futuro,
permitiendo esta opción el asalto a Cristiano Ronaldo.
Didier Drogba, que cumplió ayer 30 años, sería el fichaje estrella del Real
Madrid para la próxima temporada si no cuajaran las negociaciones por Cristiano
Ronaldo (23) o Cesc (20). Ese es el planteamiento a estas alturas de la
temporada: asegurar, al menos, una contratación de primer nivel. El coste
definirá el perfil del resto de refuerzos.
La dirección deportiva se plantea en primer lugar, el fichaje de un delantero
centro. La jerarquía apuesta por Drogba (contrastado y caro) y los ojeadores
ofrecen un delantero joven (Pavlyuchenko, Altidore, Fletcher, Jovetic, Huntelaar
o Vucinic).
Las cifras son mareantes y lo serán más si el Madrid asalta el fichaje de
Cristiano Ronaldo, el sueño de Calderón. En el club se asume que la operación
rondaría los 70 millones de euros. Después de invertir 115 millones el pasado
verano, este nuevo desembolso obligaría a hacer caja con la venta de jugadores
como Diarra y Baptista.
Si falla Cristiano, Cesc sería el siguiente en la lista. Deseado por Calderón
desde que se presentó a las elecciones, el catalán crece al ritmo de los genios.
En ambos casos el Madrid pondría el dinero, pero los jugadores, que se dejan
querer, deberían poner la rebelión.
Si fructificara alguna de esas dos negociaciones, el relevo de Van Nistelrooy
sería un joven bonito y barato. Si no hay acuerdo, Drogba entraría en escena.
Lujosa escena, por cierto.