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En el mes de Junio saltaba la alarma y algunos periodicos europeos se hacian
eco de un nuevo problema que acecha a la humanidad si no ponemos remedio: "La
basura en los oceanos". Una vez más se trata de nuestra relación con la
naturaleza, mejor dicho de la falta de relación con la naturaleza. Resulta
difícil creer que todavia no hayamos sido capaces de reconocer que toda acción
tiene una reacción, es decir que todo lo que hacemos a la madre Tierra vuelve a
recaer sobre nosotros mismos de diversas maneras, enfermedades de origen animal,
desertización, alimentos envenenados, aire contaminado, problemas de radiación
solar, elevación de los mares, escasez de alimentos y agua potable etc...
Una prestigiosa revista alemana publicaba el titular "El carrusel de la basura"
donde se podía leer que La Organización Protectora de los mares "Oceana"
denunciaba las peligrosas consecuencias que pueden generarse del elevado volumen
de basura que es arrojado a los mares cada día. Se calcula que cada hora se
echan 675 toneladas de basura directamente al mar, la mitad de ésta se compone
de plástico. Hoy día entre California y Hawai se ha formado una especie de
alfombra flotante de aproximadamente 3 millones de toneladas y tan extensa como
Europa Central.
El autor Alan Weisman en su libro de ficción "El mundo sin nosotros" premoniza
lo que podría ocurrir en la Tierra si de un día para otro desaparecieran los
seres humanos, también la herencia que dejaríamos después de nuestro lamentable
paso por el planeta. El autor explica que con respecto a los productos
sintéticos, entre ellos el plástico, apenas somos conscientes de que son
productos de difícil descomposición con lo que su durabilidad es extrema. El
plástico es capaz de perdurar cientos de miles de años hasta que se desarrollen
bacterias capaces de descomponerlo. Además ese plástico finamente molido hace
las veces de imán para todo tipo de tóxicos ambientales.
Este plástico molido es un verdadero peligro para la salud, por ejemplo se sabe
que la arena de las playas no está compuesta hoy día únicamente de minerales y
piedras desmenuzadas, sino que entre un 5 y 10% está ya constituida por
partículas de plástico. El peligro se encuentra en que estas partículas se
vuelven cada vez más pequeñas e invisibles hasta que casi se disuelven con el
correspondiente peligro de que pasen a la cadena alimenticia y por lo tanto en
algún momento de nuevo al circuito de nuestra alimentación. ¿Pero está nuestro
cuerpo diseñado para asimilar plástico sin consecuencias?
¿Cuánto invertimos en nuestra salud? ¿Qué no haríamos para vivir sanos hasta el
final de nuestra existencia terrenal? ¿Sin embargo, cómo queremos vivir sanos si
ensuciamos nuestro entorno en una medida tan cruel? Pero no sólo lo hacemos con
los plásticos, químicos, y partículas radioactivas de difícil descomposición,
sino que estos son sólo el reflejo de la suciedad de nuestra alma, de nuestros
pensamientos malolientes, de nuestro mundo de sentimientos plastificado,
impermeable al sufrimiento de la madre Tierra.
Sólo nuestra aportación activa por una vida consciente tanto externa como
internamente contribuye a un cambio y cada contribución hoy en dia es
"salvavidas".
Teresa Antequera Cerverón
73891412-W
www.vidauniversal.org
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Cortesía de Teresa Antequera CerverónNube de Tags
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