RSS /
/

Muy bien decía Carlos Velasco Montes, que nuestra vida es un interespacio
entre el primero y el último hálito; una vida que se va formando de continuos
presentes, haciéndose en cada instante. Se dice que el sufi es el hijo del
instante. La vida es el instante, pues aunque recordemos el pasado o planeemos
el futuro, esa acción de recordar y de planificar no se está haciendo en el
momento actual. Es en el presente donde tenemos la posibilidad de cambiar
nuestra existencia, nuestro carácter, nuestra personalidad, nuestros hábitos; en
definitiva, de vivir. Si soy consciente de mi respiración, sintiendo el aire
cuando entra y cuando sale, y de lo que acontece en cada instante, entonces seré
más consciente del Aquí y el Ahora, permitiéndome retornar a mí mismo, a mi
mismidad; tan sólo necesito fuerza de voluntad para hacerlo.
Lo cierto, que algunos habrán experimentado esta emoción, esta realidad, Hay
quienes habrán optimizado lo que significa su mensaje, lo que representa el
saber aprovechar la oportunidad de estar, compartir el momento que se nos
permite permanecer. En ese estar se pueden desempeñar distintos roles sea de
amistad, compañerismo, pareja, en cada uno de ellos se engendran emociones,
sentimientos, que se supone los cultivamos, los aprovechamos en su aquí y ahora,
porque el mañana es incierto para nosotros lo que no manejamos nuestra vida, ya
que en cualquier momento se puede acabar el tiempo que se nos ha dado para
transitar en este universo.
Muchos lo hemos visto hoy y mañana ya no están, simplemente porque su final
llegó, o porque abandonan el lugar en donde siempre nos encontrábamos, ese
escenario compartido de acuerdo a nuestro compromiso.
Lo lamentable, es que no le damos importancia a lo que representa saber vivir
intensamente el presente y sobre todo, el saberlo compartir, propiciar alegría,
felicidad, amor a quienes están muy cerca de nosotros. Nos descuidamos, dejamos
pasar el tiempo y de repente tenemos que partir, quedando la pesadumbre de no
haber aprovechado la oportunidad que se nos dio de convivir intensamente esa
oportunidad que se nos dio.
¿Por qué somos tan descuidados en ello? ¿Qué nos hace comportarnos así? ¿Por qué
no apreciamos la oportunidad de compartir? ¿Qué no los impide?, serían algunas
preguntas que se manifiestan en busca de dar respuestas que nos favorezcan en
saber aprovechar el tiempo. Sobre ello debemos trabajar e indagar el porque de
nuestro comportamiento.
Después que suceden los hechos, no podemos lamentarnos de no haber estado
atento, compartiendo, viviendo intensamente, la dicha de habérsenos permitido
encontrarnos , brindarle a la otra persona todo ese afecto, ayuda, colaboración,
servicio que le favorezcan en su crecimiento desde luego, hechos que incentiven
nuestra felicidad, dicha, de aprovechar la oportunidad que se nos proporciona.
No podemos lamentarnos una vez separados, no haber aprovechado nuestro
encuentro, del por qué no utilizar intensamente el tiempo concedido, más cuando
sabemos que este transcurre y cuando menos lo esperamos debemos partir.
La Gestalt, justamente nos aporta una gran ayuda a esta realidad, cuando se
identifica con el aquí y el ahora, y no nos debe sorprender que se den
expresiones como Aqui y ahora gracias por ser y existir. Aquí y ahora gracias
por elegir caminar de mi mano. Aqui y ahora renuevo mis votos de lealtad. Aqui y
ahora me comprometo a no volverte a decir que me voy. Aqui y ahora te amo. Aqui
y ahora te extraño. Aqui y ahora escucho tu risa. Aqui y ahora siento tu abrazo
protector. Aqui y ahora escucho tus palabras de aliento en mi tristeza. Aqui y
ahora creo en ti. Aqui y ahora se lo que vales. Aqui y ahora veo tu luz. Aqui y
ahora descubro tu alma. Aqui y ahora valoro tu paciencia. Aqui y ahora reconozco
tu valioso aporte en esta relación. Aqui y ahora saboreo tu dulzura. Aqui y
ahora eres todos en uno, entre algunas expresiones.
Hortensia Galvis, nos aporta al respecto, que consideremos, que cuando
construyes tu realidad con la mente, el pensamiento siempre está en movimiento.
Viajas al pasado a recorrer una y otra vez aquellos eventos traumáticos donde te
quedaste atascado. Repasas el dolor y dramatizas diálogos interminables de lo
que podrías haber hecho y lo que deberías haber dicho. En este proceso pierdes
tu salud, tu alegría, y el mundo parece gris y desabrido.
La mente no sabe vivir el tiempo presente, porque está demasiado ocupada para
percibirlo. Si no está rebuscando en los archivos del dolor, estará planeando el
futuro dentro de los parámetros de lo que ya has vivido. Ella no tiene
posibilidades de aceptar algo diferente a lo que ya conoce, ni tampoco consigue
manipular lo que vendrá para complacer tus deseos y apetencias. Los pensamientos
proyectados al futuro te paralizaran de miedo, porque se enfrentan con la
incertidumbre. Y el miedo es tu peor consejero, recuérdalo. Si lo aceptas como
huésped te atraerá precisamente aquello que mas temes. Cuando tomas la
determinación de ser feliz, solo hay un cambio que debes hacer para lograrlo.
Usa tu facultad de atención, y dirígela hacia adentro. Lo primero que
trascenderás será el concepto del tiempo. Te darás cuenta de que el pasado no
existe ya y que, para ser libre, debes diluirlo. Que el futuro se sale de tus
manos, pues su único elemento fijo es la inseguridad. Es así porque la eficacia
de tu aprendizaje depende ampliamente del hecho de enfrentarte con aquello que
ignoras.
Solo puedes ser feliz en el “aquí y el ahora”, que es lo único que es tuyo. Ese
“aqui y ahora” tienes que vivirlo, no con la mente y sus juicios interminables,
sino con la conciencia de tu cuerpo físico y su inteligencia celular. Esto lo
consigues si cultivas la atención enfocada hacia tu interior. Desde allí se te
revelara un universo nuevo, espiritual y perfecto.
El “aqui y el ahora” te permite disfrutar del regalo que son tus sentidos, el
olfato, la vista, el tacto, el gusto y el oído, que están ahí para realzar la
vivencia de las maravillas que te rodean. Cuando la mente interfiera para
sabotear tu percepción, vuelve inmediatamente tu atención hacia el cuerpo. Hay
dos formas eficientes de lograrlo: puedes hacer conciente tu respiración, o
conectarte con los latidos del corazón, tomándote el pulso.
Concretamente, lo invitamos a prestarle atención a su momento presente y
aprovechar intensamente el tiempo que se le permite compartir, no lo descuide,
pues no sabe si mañana va a estar.
Es válido como señala Velasco, Vivir el momento, el eterno presente; es retornar
a uno mismo, a la esencia
Vivir el presente es estar en una dimensión fuera del pasado y del futuro, vivir
el instante es puro conocimiento y sabiduría.
Comparte y promueve este artículo en Internet con
Cortesía de Carlos Mora VanegasNube de Tags
horoscopo juegos gratis musica noticias monografias casino tarot directorio de blogs tests interpretación de sueños conocer gente peliculas online empleos poker angeles consultorio sexual becas diarios de viajes animes clasificados chistes fotolog videos online monografias agrega tu link aqui