
Fez
es un lugar ideal para comprender la cultura marroquí. Relacionarte con sus
gentes es bastante sencillo. Si no vas en un grupo organizado, y te diriges a la
medina contarás con un sin fin de guías no oficiales que te acompañarán a los
lugares de más interés y que más les interese (tiendas de alfombras de
parientes, tiendas y restaurantes en los que tienen comisión...). Otra opción es
coger un guía oficial, pero no vas a conseguir escapar de los mismos
inconvenientes.
El consejo es perderte por la medina, aunque puedes hacerte de un mapa, solo te
servirá de recuerdo. Disfrutarla a tu aire y ritmo, practicando el regateo en
las tiendas (es muy divertido), esquivando burros... Lo puedes hacer con total
tranquilidad sabiendo que en cuanto quieras salir, siempre habrá a tu lado
alguien dispuesto a acercarte a la puerta más próxima a cambio de una modesta
propina.
Con respecto a la comida encontrarás muchos restaurantes en la medina con
comidas típicas como cuscus, tajin... Son comidas muy especiadas. Dentro de la
medina tambien puedes encontrar pequeños tenderetes donde preparan bocadillos de
tortillas, carnes... todo recién hecho. Si prefieres comidas a las que estás más
acostumbrado debes dirigirte a la parte nueva de Fez, donde encontrarás casi
cualquier tipo de restaurante.
Los lugareños son simpáticos y amables te invitarán a té (imprescindible
probarlo) practicarán contigo español y si tienes suerte y te gusta compartir
más cosas intenta que te inviten a visitar una de sus casas.
En cuanto a lugares para hospedarte tienes varias opciones. Dentro de la media
encuentras desde casas africanas (casa típicas, tendrás una habitación grande
con colchones, muy modesto y muy barato) y pensiones modestas (estas dos para
mochileros), hasta los Riads: pequeños palacetes, bien restaurados y de calidad.
Cerca de la medina puedes encontrar hoteles de 3 estrellas, y a las afueras se
encuentran los superhoteles, que nada tienen que ver con el resto de la ciudad.
Excepto estos últimos, todos los alojamientos son muy baratos.
Una excursión muy aconsejable es acercarte a Meknes en tren. Meknes también
tiene medina y una plaza con mucha actividad, en la que podrás escuchar cuentos,
descansar, tomarte algo, comer...
Con los taxistas paciencia, te llevarán donde les interese, querrán que cojas
"grandes taxis" (más caros)...
Visitar Fez es dar una vuelta por el pasado, donde la austeridad y el trabajo
artesanal van unidos a la vitalidad de su gente.