
Dramático
desenlace en diez entradas, gracias a oportuno hit del enigmático Ichiro Suzuki,
le abrió las puertas a Japón para confirmarse como rey en el II Clásico Mundial
de Beisbol en memorable encuentro- disputado anoche sobre el diamante del Dodger
Stadium de Los Ángeles- que concluyó con el triunfo de los nipones sobre Corea
del Sur, 5 carreras por 3.
De ese modo Japón volvió a lo más alto del podio de premiación, tal como lo hizo
en la primera edición del evento, disputada en el año 2006, ocasión en la que se
derrotó a Cuba por el oro con pizarra de 10 carreras por 6.
El encuentro comenzó por el cauce esperado, un cerrado duelo entre los
abridores: el diestro Hisashi Iwakuma, por Japón y el zurdo Jung Keun Bong, por
Corea del Sur.
Los japoneses fueron los primeros en estrenar la goma al marcar una carrera en
la parte alta de la tercera entrada por infield hit por el campo corto de
Nakajima, error en fildeo del segunda base sobre conexión de Aoki; a
continuación Johjima roleteó por tercera y Aoki fue forzado en segunda (Nakajima
a tercera y Johjima en primera) y acto seguido Ogasawara disparó sencillo al
central que impulsó a Nakajima.
Sud Corea logró el empate en la conclusión del quinto episodio por
cuadrangular-abriendo el inning- del patrullero Choo Shin-Soo.
Japón volvió a ponerse delante en la parte alta de la séptima cuando Kataoka se
embasó por hit ante el relevista Hyun Wook Jong (había entrado en el quinto
episodio en reemplazo del abridor Jung Keun Bong, con situación de dos
corredores en circulación, sin outs y dio el cero), luego Kataoka robó segunda,
llegó a tercera por toque de Ichiro Suzuki y desde allí anotó por cañonazo de
Hiroyuki Nakajima al jardín izquierdo.
En el octavo capítulo los japoneses agregaron otra al combinar sencillo de
Uchikawa después de un out (entró a lanzar entonces H. Ryu por Hyun Wook Jong),
doblete por regla de Inaba que llevó a Uchikawa hasta tercera y fly de
sacrificio de Iwamura al jardín izquierdo.
Sin embargo, Sud Corea no se dio por vencida y descontó una en la parte baja de
ese propio inning por doblete del antesalista Lee, rolata por el cuadro del
camarero Ko, que llevó a Lee a tercera y en esas condiciones el emergente D. Lee
bateó fly de sacrificio al central.
El empate llegó espectacularmente en el final del noveno frente al tercer
lanzador nipón, el diestro Yu Darvish (reemplazó a T. Sugiuchi, que había
entrado por el abridor Hisashi Iwakuma en el octavo episodio, tras dos outs). El
tercer bate H. Kim recibió boleto (Jo Lee lo sustituye como corredor), T Kim
recibió boleto y el corredor de primera pasó a segunda y desde allí anotó por
sencillo del antesalista Lee al jardín central.
De ese modo el partido se fue a extraining, pero Japón volvió a la carga en la
apertura del décimo.
Entró a lanzar en el comienzo de ese inning Chang Yong Lim y Uchikawa lo saludó
con sencillo al central, Inaba se sacrificó y Ichikawa pasó a segunda, Iwamura
conectó hit al izquierdo e Ichikawa llegó a tercera. Kawasaki empuñó como
emergente por Kataoka y falló en elevado al campo corto. Iwamura aprovechó la
indiferencia de la defensa y se corrió hasta segunda.
Fue entonces cuando sobrevino la polémica decisión del alto mando sudcoreano de
lanzarle al peligroso Ichiro Suzuki (había conectado de 5-3) con la primera base
desocupada y éste estropeó la táctica al soltar metrallazo al central que llevó
hasta la goma a los corredores precedentes: Uchikawa e Iwamura.
De preservar esa ventaja ganadora se encargó Yu Darvish (2-1). El juego lo
perdió Chang Yong Lim (0-1).
Merece destaque en el triunfo japonés la excelente labor del abridor Hisashi
Iwakuma, quien lanzó siete y dos tercios de entrada con dos carreras limpias,
cuatro hits permitidos, dos boletos y seis ponches propinados. Sin dudas, él y
Suzuki fueron los dos baluartes en el decisivo encuentro.
En términos generales hay que resaltar la actuación del derecho Daisuke
Matsuzaka , quien alcanzó su segundo premio como Jugador Más Valioso en el
Clásico Mundial de Beisbol, autor de tres victorias sin derrotas (acumula 6-0 en
ambas ediciones del evento) y dueño de efectividad de 2,45.
El astro de los Medias Rojas de Boston tiene como balance en las dos ediciones
récord perfecto de 6-0, efectividad de 1.95, con 22 hits permitidos, 23 ponches,
8 boletos gratis y 6 carreras limpias en 27.2 entradas. Realmente impresionante.
El II Clásico dice adiós hasta dentro de cuatro años (2013) y por lo pronto,
además del reconocido aumento de popularidad del certamen (como atestiguan los
datos de asistencia a los estadios y los ratings de teleaudiencia brindados por
los organizadores) cabe esperar que se adopten las medidas necesarias para que
la nefasta influencia de los directivos de Grandes Ligas no siga gravitando como
factor desestabilizador de esta gran competición y que al propio tiempo se haga
una adecuada reorganización de los grupos eliminatorios, que garantice un justo
equilibrio de fuerzas.