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Después de 4 días en la ciudad de México, un multitudinario fin de año en el
Caracol de Oventic y 4 jornadas más en San Cristóbal de las Casas concluyó el
pasado 5 de enero el Primer Festival Mundial de la Digna Rabia, convocado por el
EZLN en el 15 aniversario de su irrupción pública, habiendo reunido varios miles
de personas procedentes de distintos lugares de México y de muy diversos
rincones del planeta Tierra. Durante todos esos días fueron muchas las
actividades de todo tipo a las que pudimos asistir, no faltando entre ellas las
manifestaciones de solidaridad con el pueblo palestino en la misma ciudad donde
se celebró el evento, reflejadas también con especial emotividad por el mensaje
que envió John Berger a este Encuentro (1).
Una rabia creativa
No me es posible recoger en este artículo todo lo escuchado, sentido y vivido a
lo largo de unos días en los que pudimos compartir una experiencia inolvidable,
al menos para gente que, como era mi caso, por primera vez acudía a territorio
zapatista. Por eso ésta es sólo una crónica general y breve, a la espera de
tener más tiempo para poder asimilar y extraer enseñanzas útiles también para la
izquierda anticapitalista europea que ahora está reemergiendo y le queda mucho
por aprender del zapatismo. Adelantemos ya que lo que el Llamamiento del Comité
Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del EZLN de septiembre
pasado anunciaba convocando a este Festival (“Hay una rabia creativa. Una rabia
que pinta todos los colores de los caminos de abajo y a la izquierda en los
cinco continentes”) se ha manifestado con creces durante este tránsito del 2008
al 2009. Los “compañero/as” zapatistas tuvieron el acierto de tomar esta
iniciativa justamente poco antes de que estallara en toda su profundidad la
crisis sistémica del capitalismo a la que estamos asistiendo y de que
irrumpieran nuevas explosiones de digna rabia como la revuelta popular en
Grecia, expuesta con calor por la delegación procedente de ese país, convencida
de que seguirá adelante pese a la criminalización policial y mediática que está
sufriendo.
Por eso este Festival se convirtió en el primer espacio común de reflexión y
búsqueda de otros caminos de esperanza en esta nueva etapa no sólo para las muy
diversas luchas de la geografía mexicana sino también para las que recorren todo
el planeta. Alrededor de 228 colectivos, procedentes de la casi totalidad de
estados de México, mas varios centenares de personas de 25 países, junto con 90
grupos de música y cuentacuentos y muchos observadores, pudieron encontrarse,
conversar y divertirse; a lo que habría que sumar los muchos puestos de venta de
productos de la tan rica en imaginación y colorido artesanía indígena, parte de
ellos fabricada en cooperativas zapatistas. Si en la ciudad de México las
principales mesas redondas giraron en torno a “Las Cuatro Ruedas del
Capitalismo: Explotación, Despojo, Represión y Desprecio” (en donde
participaron, junto a muy diversas organizaciones de trabajadores y de mujeres,
sensibilidades diversas como las que, además de las originarias y mestizas
rebeldes, pueden representar John Holloway y Olivier Besançenot o el feminismo
antihegemónico de Mercedes Olivera) y reunieron ya un elevado número de gente,
las celebradas en San Cristóbal de las Casas, juntaron más todavía. Estas
últimas comenzaron con una presentación del EZLN en la que insistió en que “no
venimos a competir ni a ver quién es más revolucionario” sino que “estamos aquí
para conocernos, escucharnos” y contarnos “cómo luchamos”.
Hubo luego intervenciones de portavoces de diferentes organizaciones políticas y
sociales miembros de La Otra Campaña y de La Sexta Internacional y solidarias
con el zapatismo (entre ellas la CGT del Estado español), siguieron con
intelectuales (Pablo González Casanova, Luis Villoro, Adolfo Gilly, Raúl
Zibechi, Jean Robert, Michael Hardt, Sylvia Marcos, Sergio Rodríguez Lascano,
Gustavo Esteva, Carlos A. Aguirre Rojas (2)) y miembros de diferentes
organizaciones políticas y revistas (como en el caso de Joxe Iriarte “Bikila”,
de Zutik, y el mío, ademàs de la sandinista Mónica Baltodano, disidente del
“danielismo”, y de Pier Luigi Sullo, de Carta de Italia), alternaron con debates
sobre “La Otra Comunicación, la Otra Cultura” (con, entre otros, El Mastuerzo,
Roco, de la Maldita Vecindad, y Angel Luis Lara “El Ruso”) y “La Otra
Sexualidad” (con el testimonio contra la tortura sexual de mujeres expresas de
Atenco y la exposiciòn de experiencias innovadoras y subversivas de toda norma
por parte de la Red Mexicana de Trabajo Sexual) y tuvieron su centro en la mesa
en la que participaron portavoces de organizaciones indígenas y campesinas no
sólo de México sino también de otras partes de América. En este último apartado
destacaron el protagonismo del Congreso Nacional Indígena (con Juan Chávez y
Carlos González, entre otros), intervenciones como las del veterano luchador y
compañero peruano Hugo Blanco y la de Oscar Olivera, portavoz de la Coordinadora
de Defensa del Agua y el Gas de Bolivia, o las que denunciaban situaciones de
injusticia “invisibles” para el gran público como la de los mapuches en Chile y
Argentina, descrita por América Millaray, o la que hizo el presidente del
Sindicato de Trabajadores Agrícolas Fronterizos en Estados Unidos Carlos
Marentes sobre la “zona 0 de la migración mundial”. En la mayoría de las
sesiones las intervenciones del Subcomandante Insurgente Marcos, del Teniente
Coronel Insurgente Moisés y de la Comandanta Insurgenta Hortensia (describiendo
esos Siete Vientos que aportaban siempre nuevas miradas y nuevos cuentos, a los
que se sumaron los de las niñas Lupita y Toñita), fueron seguidas con la mayor
atención dentro de un Auditorio que, pese a caber en él 1.300 personas, quedó
pequeño para las más de 2.000 que acudieron a la Universidad de la Tierra del
CIDECI (Centro Indígena de Capacitación Integral), el lugar entrañable, de clara
inspiración illichiana y plenamente autónomo, en donde se celebraba el
Encuentro, que además fue transmitido simultáneamente por internet (se puede
consultar en http://dignarabia.ezln.org.mx ).
Los “Siete Vientos” y Palestina
Los “Siete Vientos en los calendarios y geografías de abajo” constituyeron un
recorrido por las diferentes formas que están tomando las nuevas expresiones de
rebeldía que están surgiendo frente a la crisis global. Si el primer viento
describía “una digna juventud rabiosa”, el segundo se refería a “un digno y
rabioso empeño” (con la crítica a la clase política mexicana, desde Calderón
hasta López Obrador, y a los sindicatos “charros” como centro y sin olvidar la
denuncia del poder creciente de los clanes del narcotráfico), el tercero, a “un
digno y rabioso color de la tierra” (el de los pueblos originarios de
Mesoamérica), el cuarto, a “una digna rabia organizada” (con la experiencia de
los cinco Caracoles como experimento permanente de la voluntad de “mandar
obedeciendo”), el quinto, a “una digna y femenina rabia” (sobre la lucha de las
mujeres zapatistas), el sexto, a “otra digna rabia” (abordando sin tapujos los
problemas y también los avances en la lucha por la libertad sexual dentro del
zapatismo) y el séptimo y último, a “unos muertos dignos y rabiosos”, en el que
el EZLN expresó, entre otras cosas, tanto su voluntad de superar tentaciones de
vocación hegemónica que pudo tener en el pasado como su preocupación por cuál
será el rumbo y el destino del movimiento de la digna rabia, no por quién va a
dirigirlo. Cabe destacar también, junto a todo esto y màs que no cabe contar
ahora en este artículo, la firme denuncia que hizo el EZLN, en boca del “Sup”,
de lo que está ocurriendo en Gaza, en donde “hay un ejército profesional
asesinando a una población indefensa ¿Quién que es abajo y a la izquierda puede
permanecer callado? (...) El gobierno de Israel declarará que le propinó un
severo golpe al terrorismo, le ocultará a su pueblo la magnitud de la masacre,
los grandes productores de armamento habrán obtenido un respiro económico para
afrontar la crisis y ‘la opinión pública mundial’, ese ente maleable y siempre a
modo, volteará a mirar a otro lado. Pero no sólo. También va a pasar que el
pueblo palestino va a resistir y a sobrevivir y a seguir luchando, y a seguir
teniendo la simpatía de abajo por su causa. Y, tl vez, un niño o una niña de
Gaza sobrevivan también. Tal vez crezcan y, con ellos, el coraje, la
indignación, la rabia. Tal vez se hagan soldados o milicianos de alguno de los
grupos que luchan en Palestina. Tal vez se enfrente combatiendo a Israel. Tal
vez lo haga disparando un fusil. Tal vez inmolándose con un cinturón de
cartuchos de dinamita alrededor de su cintura. Y entonces, allà arriba,
escribirán sobre la naturaleza violenta de los palestinos y harán declaraciones
condenando esa violencia y se volverá a discutir si sionismo o antisemitismo. Y
entonces nadie preguntará quién sembró lo que se cosecha”.
Pero, como ya indicaba al principio del artículo, no puedo dejar de mencionar la
participación tan masiva que ha tenido la celebración del fin de año en el
Caracol de Oventic, junto con indígenas rebeldes procedentes de los municipios
autónomos y en medio de un ambiente festivo que llegó a su punto álgido con la
aparición de la Comandancia General del EZLN a las 0 horas zapatistas (1 hora
antes de la oficial mexicana), recibida con una ovación general y con gritos
como los de “Zapata vive, la lucha sigue” que dieron paso al discurso recordando
los 25 años de nacimiento del ejército insurgente y los 15 de su toma de San
Cristóbal de las Casas y a los himnos mexicano y zapatista. Luego, seguiría la
fiesta hasta la mañana siguiente, al menos para quienes resistieron mejor al
frío y al sueño.
En resumen, un Festival que, como ocurrió en enero de 1994 cuando el grito de
“Ya Basta” lanzado por el EZLN se convirtió en punto de partida del movimiento
antiglobalización, se nos ha ofrecido esta vez, pese al reducido eco obtenido en
los medios convencionales, como una primera oportunidad para juntar rebeldías en
el inicio de esa nueva ola de revueltas y digna rabia que empieza a recorrer el
planeta. Un Festival que ha demostrado también que el EZLN, los Caracoles y las
Juntas de Buen Gobierno zapatistas, aun reconociendo sus problemas y
dificultades para hacer frente a la estrategia de represión y división de los
pueblos indígenas por parte del Estado mexicano, continúan resistiendo,
generando confluencias y alianzas sociales nuevas y prefigurando ese otro mundo
y ese otro camino que, con otra política, por abajo y a la izquierda, habrá que
ir haciendo posibles en este siglo XXI. www.ecoportal.net
NOTAS
(1) John Berger leyó una carta que envió en 1955 desde Gaza a un amigo un
escritor palestino que luego, en 1972, fue asesinado por el Mossad:
escuchándola, era fácil comprobar la enorme actualidad –ahora empeorada hasta el
extremo- de todo lo que contaba en ella sobre las condiciones tan adversas en
que vivía, ya entonces, en esa zona el pueblo palestino.
(2) El colega y amigo chileno-español Marcos Roitman, que también estaba
invitado, no pudo acudir a última hora por razones de salud pero envió el texto
de su intervención (“La digna rabia y la otra política”) que fue leído en el
Festival y se reprodujo en el diario La Jornada, único periódico mexicano, por
cierto, que dio información regular sobre el Festival. Tampoco Arundhati Roy y
Walter Mignolo pudieron acudir pero ambos enviaron mensajes de apoyo, la primera
con un relato de ficción que parecía describir la más cruda realidad de cómo
actúan las multinacionales en su saqueo de la Tierra y de los pueblos.
Viento Sur www.vientosur.info
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