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Desde el pasado 1º de enero, la presidencia rotativa de la Unión Europea (UE)
está a cargo de la República Checa, país ingresado casi un lustro atrás a la
unión y generalmente considerado como “euroescéptico”. Las principales líneas de
acción de la UE, esbozadas por los líderes de Praga, señalan una fuerte apuesta
al liberalismo económico y una agresiva política en materia energética y de los
derechos laborales en perjuicio del sur global.
Praga centrará su mandato de seis meses en cumplir tres objetivos: reactivar la
economía e impulsar la competitividad de la UE a través de la agenda de “Europa
Global” y sus acuerdos de libre comercio, garantizar la seguridad energética
europea y allanar el camino para un acuerdo internacional contra el cambio
climático, e impulsar las relaciones con los países de Europa del Este,
incluidos Georgia y Ucrania, tal y como adelantó el primer ministro, Mirek
Topolánek, el pasado 12 de diciembre en la capital checa.
El lema de la presidencia checa, conocido desde febrero de 2007, apela a “una
Europa sin barreras”, una Europa “capaz de hacer uso de su potencial económico,
humano y cultural” y, por tanto, “de mantener lo propio frente a la competencia
global, política y económica”, según refleja un documento de la Oficina del
viceprimer ministro para Asuntos Europeos checo, Alexandr Vondra, que plasma los
objetivos de la presidencia entrante de la UE. “El desmantelamiento de las
fronteras que minan el potencial de Europa debe ir mano a mano con la protección
frente a acciones ilegales que amenazan la seguridad y los intereses de los
europeos”, reza un extracto del texto.
“Diplomacia empresarial”
Asimismo, el Ejecutivo de Praga primará “mejorar el entorno administrativo para
las empresas y consolidar el empleo, así como la flexibilidad del mercado
laboral”, e intentará desarrollar el mercado interno europeo con el objeto de
que el conjunto de Estados miembros “se beneficien completamente de una economía
globalizada”.
La presidencia entrante de la UE apuesta por la liberalización del mercado y
cree que la UE no debe “resignarse a una competencia injusta e insuficiente
protección de la propiedad intelectual e industrial por parte de terceros
países” por la suspensión de la ronda de Doha de la Organización Mundial del
Comercio (OMC) para la liberalización del mercado mundial.
Bruselas a través de su plataforma “Europa Global” (2007) plantea a países del
sur la suscripción de acuerdos de asociación (libre comercio) que incluyen
sendos capítulos referidos a la propiedad intelectual y compras públicas en
beneficio de las corporaciones europeas.
Asimismo, la “Iniciativa sobre materias primas” remitida por el Consejo Europeo
en noviembre último hace referencia a la apertura de fuentes de materias primas
con destino a la industria tecnológica como condición para el reracionamiento
con terceros países, fundamentalmente del sur global.
Cabe destacar que a la conducción checa de la UE corresponderá reiniciar el
diálogo con la administración norteamericana que en escasos días asumirá Barak
Obama. República Checa “pondrá especial énfasis en un diálogo más estrecho con
la nueva Administración estadounidense en áreas claves de seguridad, economía y
energía” en sus seis meses de presidencia, indica el documento de Praga.
República Checa es consciente de que asume la presidencia de la UE en un momento
complicado, no sólo en el plano económico sino también en el plano institucional
europeo. El marco institucional de la UE, especialmente el destino del Tratado
de Lisboa, será otra cuestión importante en la agenda de la presidencia checa
luego del “No” irlandés –y antes el holandés- a la Constitución Europea de corte
neoliberal. Irlanda, Polonia e, irónicamente, la propia República Checa son los
países que se mantienen sin ratificar la Carta Magna europea.
Además, bajo la presidencia checa se celebrarán, el 7 de junio, las elecciones
al Parlamento Europeo (PE) y pocos meses después la renovación parcial del
Consejo Europeo (CE), prevista para el 31 de octubre.
Lazos con Washington
En Europa Occidental se ve con escepticismo el rol que pueda jugar la República
Checa en el salvataje del proceso constitucional, fundamentalmente por su
estrecho vínculo con la administración republicana norteamericana de George W.
Bush y en el “crecimiento” del bloque a través de incorporaciones de nuevos
países, antiguamente en la órbita rusa. Como ejemplo, baste citar un editorial
del diario madrileño “El País”: “La República Checa, con algo más de 10 millones
de habitantes y una renta equivalente al 80% de la media europea (es) hoy, es
una de las mejores bazas de Washington en la zona. Al margen de los delirios del
presidente y del razonable europeísmo de Gobierno de Topolanek, la idea que
tiene Praga de la política exterior comunitaria no es aquélla con la que sueñan
Francia, Alemania o España. Uno de los objetivos de la presidencia será, por
ejemplo, el estrechamiento de lazos con países de la antigua URSS, como Armenia,
Azerbaiyán, Bielorrusia, Ucrania, Georgia o Moldavia (lo cual) tensa enormemente
las relaciones con Moscú en contra de los intereses de la canciller alemana,
Angela Merkel”. www.ecoportal.net
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