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Más allá de una controversia científica, el artículo es sumamente relevante
porque, aunque no haya sido su objetivo, pone de manifiesto el contubernio
existente entre la industria biotecnológica, científicos y funcionarios
gubernamentales, así como las fallas de las empresas de detección de
transgénicos, muy útiles a las trasnacionales. Cuando se publicó el artículo de
Chapela y Quist, la industria de los transgénicos, a través de sus vinculaciones
con científicos y publicaciones, dedicó considerables recursos a tratar de
demostrar que no era verdad que había contaminación transgénica del maíz
campesino y posteriormente que si existía era algo positivo (!) o al menos
fácilmente manejable.
En lo último fue altamente funcional a la industria un artículo “científico”
publicado en 2005 por Sol Ortiz García et al, donde afirmaban que ya no había
transgenes “detectables” en Oaxaca.
El nuevo artículo demuestra que sí existía contaminación en Oaxaca en 2001, pero
también en 2004 e incluso en las muestras en las que se basa el artículo de Sol
Ortiz García y co-autores, en lugar de proseguir con los estudios independientes
que eran necesarios para una comprobación rigurosa, enviaron las muestras de
Oaxaca, con recursos públicos, a un laboratorio comercial (Genetic ID), que
tiene certificación del gobierno de Estados Unidos para detección de
transgénicos.
Esta empresa dijo que “según sus estándares”, no existía contaminación en esas
muestras. Pero esos estándares, que Sol Ortiz y co-autores tomaron como
aceptables para anunciar al mundo que la contaminación transgénica en Oaxaca
había “desaparecido”, tienen un umbral comercial, es decir, que aunque exista
contaminación, si es en pequeños porcentajes, no se considera.
Esto lo demuestra en forma contundente el nuevo artículo de Álvarez Buylla, que
además agrega que los porcentajes no necesariamente deben ser bajos, sino que la
propia metodología de detección de las empresas no es adecuada para la
contaminación en áreas campesinas, no comerciales, donde luego del cruzamiento
por polen, las construcciones transgénicas pueden sufrir modificaciones que no
son reconocidas.
Por supuesto, a la industria de transgénicos, a las empresas que lucran con la
detección y a los gobiernos que fijan los estándares, no les interesa lo que
pueda suceder en la producción campesina, de donde no esperan obtener jugosas
ganancias.
Es muy grave, además de la propia contaminación del maíz campesino en su centro
de origen (un crimen histórico de proporciones), que el artículo del 2005, que
livianamente adoptó como propios esos estándares comerciales engañosos, fue
firmado entre otros por Sol Ortiz, Exequiel Ezcurra y Jorge Soberón, en ese
entonces todos funcionarios de gobierno, encargados de velar por la bioseguridad
en México. Incluso Sol Ortiz García, luego de esta muestra de negligencia
científica y ética tan útil a la industria, fue designada para su cargo actual
en la Dirección de Políticas y Normatividad (muy apropiado) en la Comisión de
Bioseguridad y Organismos Genéticamente Modificados (Cibiogem).
Desde ese puesto, juega un papel clave en el aval que podría dar la Cibiogem a
la liberación de maíz transgénico en México. Siguiendo las mismas líneas
“éticas”, el 11 de diciembre del 2008, la Comisión de Mejora Regulatoria emitió
un dictamen avalando una propuesta de Sagarpa que pretende eliminar el Régimen
de Protección Especial al Maíz (que según la ley de bioseguridad debe establecer
antes de permitir ninguna forma de experimentación con maíz transgénico en
México), sustituyéndolo por unos cuantos artículos decorativos en el reglamento
de dicha ley.
Aún más agresivas, las transnacionales de transgénicos, cansadas de artículos y
normativas, decidieron pasar a la acción, facilitando la contaminación
intencional del maíz en Chihuahua y otros estados. Hay un renovado esfuerzo
concertado de gobierno, trasnacionales y seudocientíficos para imponer el maíz
transgénico en México y legalizar la contaminación en 2009. Comen lumbre. El
maíz está en el corazón de las culturas y economías campesinas e indígenas y
frente a este, como ante muchos otros ataques que pretenden la extinción de esos
pueblos, continuará la resistencia. www.ecoportal.net
Silvia Ribeiro - Investigadora del Grupo ETC.
Artículo original: Presencia de transgenes en maíz mexicano: evidencia molecular
y consideraciones metodológicas para la detección de organismos genéticamente
modificados, este artículo se publicó en noviembre 2008 en la revista científica
Molecular Ecology y es responsabilidad de un equipo liderado por Elena
Alvarez-Buylla de la UNAM. (La Jornada)
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