
Alemania
vive un año atípico en su campeonato doméstico. Irregularidad del campeón Bayern,
más centrado en Europa, desplomes de Werder Bremen y Schalke, habituales de la
cabeza en el último lustro, y apariciones sorprendentes como Hertha, Wolfsburgo
o Hoffenheim están marcando un torneo repleto de sobresaltos y emoción, sin un
gran dominador pero si un nivel alto de juego en general y abundancia de goles
como siempre, en el que el estirón de la clase media y el bajón de los más
potentes han dejado una igualdad que cualquiera puede aprovechar para llegar a
la primera posición. El Stuttgart ya lo hizo en 2007 sin hacer ruido, saliendo
campeón con 70 puntos en una apasionante última jornada, y si nadie despunta en
este sprint final, se puede llegar a otro de los finales más apretados de la
historia.
A falta de nueve jornadas para el cierre, ya nada es sorpresa en Alemania y
parece más que confirmado que los equipos revelación pueden llegar con opciones
hasta el final. Primero fue el Hoffenheim con una espectacular primera vuelta
que le llevó hasta el título de campeón de invierno, y ahora son Hertha de
Berlín y Wolfsburgo los que van a más y se han metidos en la pomada. Con los
nuevos ricos de Sinsheim cayendo en picado en su debut en la élite, a Hertha y
Wolfsburgo se unen Bayern Munich y Hamburgo en la batalla por la Bundesliga. La
verdadera lucha empieza ahora, y es que todo está en un puño. Los capitalinos
mandan con 49 puntos, pero solo guardan uno de ventaja respecto a sus tres
perseguidores.
No podemos decir que Hertha y Wolfsburgo hayan salido de la nada, pues esta
misma temporada ya disputaron Copa de la Uefa (cayeron en fase de grupos y 1/32
respectivamente), pero a inicios de campeonato nadie daba un duro por ellos. Es
mucho tiempo sin estar ahí y el riesgo de que el vértigo pueda con ellos es
patente. A pesar de la favorable situación demográfica con la que cuentan, el
Hertha solo guarda dos ligas lejanísimas en sus vitrinas (1930 y 1931), mientras
que el equipo de la Volkswagen, siempre con su punto mediático, nunca ha ganado.
Clubes pobres en palmarés a los que ahora se les presenta una oportunidad
óptima. Tanto Bayern como Hamburgo están metidos en cuartos de final de
Champions y Uefa y pueden seguir descuidando el torneo local, aunque la lógica
les sigue colocando el cartel de favoritos.
Con un inicio a la altura de lo esperado, el Hertha de Berlin fue a más a partir
de noviembre y especialmente ha convertido su estadio en un fortín, consiguiendo
vencer en los últimos diez partidos disputados en el Olímpico. Desde la
portería, con la gran temporada del checo Drobny, hasta las variedades ofensivas
que incluyen la calidad brasileña de Rafael en la mediapunta, el estado de
gracia de Voronin o la presencia de Pantelic, marcan la diferencia en un equipo
menos brillante que otros pero bien conjuntado, liderado desde atrás por dos
veteranos internacionales como Friedrich y Simunic, pareja muy solvente.
Sorprende que en una liga bien financiada como es la alemana, un club que
atraviesa dificultades económicas desde hace tiempo haya conseguido llegar al
liderato a estas alturas de temporada. Deben creer más en si mismos para
mantenerse.
Segundo es el Bayern de Munich tras sumar tres partidos seguidos ganando, aunque
es una incógnita saber como llegará a este final de campeonato. Previsiblemente
estará ahí luchando hasta el final, cuentan con más mimbres que nadie y sería un
fracaso no repetir título con una plantilla muy parecida donde la base se
mantiene (Lahm, Demichelis, Lucio, v. Bommel, Schweinsteiger, Ze Roberto, Ribery,
Toni, Klose). Difícil será que dure mucho más en Champions (competición donde
mejor ha jugado esta temporada) pues sus posibilidades frente al Barcelona son
escasas. Centrados y a su mejor nivel son los mejores del país, eficaces en los
momentos clave, aunque Klinsmann desde que asumió el cargo ha heredado problemas
del pasado. También ha sufrido derrotas dolorosas y últimamente dio poca
seguridad en los enfrentamientos directos, perdiendo ante Hertha y Hamburgo en
la segunda vuelta. La recuperación de su lesión de Luca Toni es una gran noticia
para ellos.
Siete victorias consecutivas son las que han aupado a un equipo con el que nadie
contaba, el Wolfsburgo. No han perdido en toda la segunda vuelta y da gusto ver
a unos jugadores motivados que son puro espectáculo en ataque. Dinamita con el
tridente Misimovic-Grafite-Dzeko, que juntos suman 35 de los 53 goles. El
momento que están viviendo es descomunal, con Misimovic dirigiendo y la pareja
delantera destrozando redes cada semana, abusando de una potencia y pegada
demoledora. Los dos jugadores bosnios están destacando también con su selección.
Sus posibilidades dependen de estos tres jugadores que si mantienen el nivel
mostrado hasta el momento, son capaces de todo, ya que el equipo juega
completamente para ellos. Lo de este Wolfsburgo es menos sorpresa cuando miramos
al banquillo y vemos al legendario Felix Magath, en la que es su segunda
temporada con los verdes.
Y el cuarto aspirante es el Hamburgo, que ya sabe lo que es llegar al liderato
pero que se bajó de él tras dos derrotas a comienzos de marzo. Parecía que sería
un año mucho más difícil de lo que ha resultado tras la pérdida de su emblema
Van der Vaart. Juega mejor en casa que fuera y está vivo en los cuartos de la
Uefa y en semifinales de la DFB Pokal, es decir, todavía aspira a tres títulos
en lo que es una magnífica temporada para los de Martin Jol. Juntar a los
croatas Olic y Petric ha sido un acierto y a ello se ha unido un año más que
aceptable de Guerrero y el talento desequilibrante de Trochowski. Veremos si le
afecta el cansancio en el tramo final (el año pasado se desinfló en los últimos
meses) pero hasta ahora ha dado muestras de equipo fiable y competitivo, como
demostró en la eliminatoria frente al Galatasaray en Uefa.
Del resto poco podemos destacar, como muchos apuntaban el Hoffenheim ha tomado
una trayectoria descendente debido a su escasa profundidad de banquillo,
mientras que otros equipos que partían de favoritos han vivido una temporada
nefasta, especialmente en el caso del Schalke 04 que ha cambiado de técnico y ya
solo busca una plaza europea. El Leverkusen sigue sin explotar como promete,
mientras que el siempre ofensivo Werder Bremen es una caja de sorpresas, capaz
de golear a cualquiera en cualquier momento y lugar (Bayern, Eintracht, Hertha,
Stuttgart, Wolfsburgo), y también de perder cuando nadie lo espera. Aún así,
confían en levantar algún título copero y ocultar una temporada desastrosa.