RSS /
/

El pensamiento político de José Martí mantuvo un franco proceso de maduración
que abarcó desde las tertulias en el colegio del maestro Rafael María de Mendive,
pasando por las trágicas experiencias del presidio político, el destierro en
España, sus vivencias en México, Guatemala y Venezuela, hasta el análisis
profundo y desprejuiciado de las fuerzas, vicios, inmoralidades y desórdenes que
en los Estados Unidos de Norteamérica se escondían tras las bambalinas del
progreso, y ya habían iniciado en el alma de aquella poderosa república su obra
de destrucción.
Las permanentes lecturas, unidas a la observación y el análisis de cada realidad
en que vivió, y al trato de los hombres y mujeres con los que de una u otra
manera se relacionó, fueron básicamente las fuentes principales de las que se
nutrió su vastísima cultura, en la que ocupa un lugar prominente su cultura
política. No comprender su pensamiento político como un proceso, y asumir como
única o definitiva la posición que adoptó en determinada fase del mismo, ha
conllevado a recurrentes errores cuando no a tergiversaciones las más de las
veces motivadas por la mala fe hacia el proceso revolucionario que triunfó en
Cuba en enero de 1959.
Persiguiendo el mezquino objetivo de desacreditar la raíz martiana de la
Revolución que lidera Fidel, los corifeos de la anti Cuba ha hecho énfasis en
dos temas fundamentales, entre los muchos que han manejado. Uno de ellos es la
supuesta oposición de Martí al ideal socialista y específicamente a la figura de
Carlos Marx, basándose en la casi totalidad de los casos, en dos momentos de
reflexión martiana en torno a ese asunto. A saber, la crítica que hace, en marzo
de 1883, a los métodos violentos de lucha cuando escribe el elogio ante la
muerte de Carlos Marx. En esta ocasión refiere que “espanta la tarea de echar a
los hombres sobre los hombres”, y afirma además que el Prometeo de Tréveris fue
“hombre comido del ansia de hacer bien. Él veía en todo lo que en sí propio
llevaba: rebeldía, camino a lo alto, lucha.” No obstante esta observación, la
realidad política de Cuba lo llevaría casi una década después a convertirse en
el principal organizador de una violenta guerra que él llamó “necesaria” y la
proclamó “sin odio”. El otro momento objeto de manipulaciones es su análisis del
libro titulado La futura esclavitud, escrito por Herbert Spencer y cuyo título
gusta ser presentado por los manipuladores como una expresión de Martí acerca
del socialismo. Sin embargo, nunca dicen nada respecto a que el mencionado
análisis martiano concluye señalándole a Spencer su celo excesivo en criticar a
ese determinado tipo de socialismo que se proponía por entonces en Inglaterra, y
cuyo pecado capital consistía —según el autor del libro— en la sobre protección
que dicho Estado socialista ejercería sobre los pobres. Así concluye el análisis
martiano:
“Y en todo este estudio apunta Herbert Spencer las consecuencias posibles de la
acumulación de funciones en el Estado, que vendrían a dar en esa dolorosa y
menguada esclavitud; pero no señala con igual energía, al echar en cara a los
páuperos su abandono e ignominia, los modos naturales de equilibrar la riqueza
pública dividida con tal inhumanidad en Inglaterra, que ha de mantener
naturalmente en ira, desconsuelo y desesperación a seres humanos que se roen los
puños de hambre en las mismas calles por donde pasean hoscos y erguidos otros
seres humanos que con las rentas de un año de sus propiedades pueden cubrir a
toda Inglaterra de guineas.
Nosotros diríamos a la política: ¡yerra, pero consuela! Que el que consuela,
nunca yerra.”
El otro tema objeto especial de manipulación es el referido al partido único.
Cabe señalar que desde su enfrentamiento en la metrópoli a la hipocresía
republicana que exigiendo ese derecho para España, lo negaba a los cubanos que
cada día morían en la manigua como expresión máxima de su vocación republicana y
su deseo de independencia, Martí fue decepcionado por los conceptos de partido.
Así, durante su estancia en México, Guatemala y Venezuela, tiene una nueva
visión de lo que podían ser los partidos políticos manipulados por los caudillos
victoriosos de las continuas guerras civiles en que, desangrándose, las
repúblicas nacidas del proceso iniciado en 1810 purgaban los vicios heredados de
tres siglos de dominación colonial. Y es precisamente refiriéndose al caso
mexicano, luego del golpe de Estado perpetrado por el general Porfirio Díaz, que
derribó al gobierno del presidente Sebastián Lerdo de Tejada, sucesor del
Benemérito Benito Juárez, que Martí, habiendo abandonado el país azteca por
estar en desacuerdo con tal procedimiento, visita La Habana, camino a Guatemala,
para preparar el regreso de sus padres, y desde allí, en carta del 11 de marzo
de 1877 dirigida a su amigo mexicano Manuel Mercado, desmiente las versiones que
en aquel país corrían de que el derrocado presidente Lerdo de Tejada estuviera
en La Habana, y comenta sobre la situación de aquella república: “Veo a México
en camino de una reacción conservadora; ni es nueva para U. mi añeja certidumbre
de que así había de suceder.- ¡Quién sabe si el partido liberal-(siempre es
desgracia para la libertad que la libertad sea un partido)-tiene el derecho de
sentirlo!”
Esta expresión entre paréntesis, refiriéndose a la denominación de un partido
político, ha sido manipulada hasta la saciedad por los enemigos de la
Revolución. Dicha así, fuera de contexto, pareciera que no compartía Martí la
idea de un solo partido. Sin embargo, cinco años después de este comentario, y
diez antes de fundar el Partido Revolucionario Cubano, le escribe al general
Máximo Gómez, el 20 de julio de 1882, una carta de la que cito solamente dos
párrafos, para que sea el propio Martí quien explique impelido por qué peligros
llegó al convencimiento del partido único como solución definitiva al problema
cubano. En ella le dice el Apóstol al Generalísimo:
“Y aún hay otro peligro mayor, mayor tal vez que todos los demás peligros. En
Cuba ha habido siempre un grupo importante de hombres cautelosos, bastante
soberbios para abominar la dominación española, pero bastante tímidos para no
exponer su bienestar personal en combatirla. Esta clase de hombres, ayudados por
los que quisieran gozar de los beneficios de la libertad sin pagarlos en su
sangriento precio, favorecen vehementemente la anexión de Cuba a los Estados
Unidos. Todos los tímidos, todos los irresolutos, todos los observadores
ligeros, todos los apegados a la riqueza, tienen tentaciones marcadas de apoyar
esta solución, que creen poco costosa y fácil. Así halagan su conciencia de
patriotas, y su miedo de serlo verdaderamente. Pero como ésa es la naturaleza
humana, no hemos de ver con desdén estoico sus tentaciones, sino de atajarlas.
¿A quién se vuelve Cuba, en el instante definitivo, y ya cercano, de que pierda
todas las nuevas esperanzas que el término de la guerra, las promesas de España,
y la política de los liberales le han hecho concebir? Se vuelve a todos los que
le hablan de una solución fuera de España. Pero si no está en pie, elocuente y
erguido, moderado, profundo, un partido revolucionario que inspire, por la
cohesión y modestia de sus hombres, y la sensatez de sus propósitos, una
confianza suficiente para acallar el anhelo del país --¿a quién ha de volverse,
sino a los hombres del partido anexionista que surgirán entonces? ¿Cómo evitar
que se vayan tras ellos todos los aficionados a una libertad cómoda, que creen
que con esa solución salvan a la par su fortuna y su conciencia? Ese es el
riesgo grave. Por eso es llegada la hora de ponemos en pie.”
Como vemos, no surge la idea del partido único solo ante la triste realidad de
la colonia, sino y sobre todo, por el peligro tremendo de la anexión a los
Estados Unidos.
Una semana antes de la constitución del Partido Revolucionario Cubano, escribe
en Patria, el 3 de abril de 1892: “Puede ser un partido mera hoja de papel, que
la fe escribe, y con sus manos invisibles borra el desamor. Puede ser la obra
ardiente y precipitada de un veedor que en el ansia confusa del peligro patrio,
congrega las huestes juradas, en su corazón flojo, al estéril cansancio. Pero el
Partido Revolucionario Cubano, nacido con responsabilidades sumas en los
instantes de descomposición del país, no surgió de la vehemencia pasajera, ni
del deseo vociferador e incapaz, ni de la ambición temible; sino del empuje de
un pueblo aleccionado, que por el mismo Partido proclama, antes de la república,
su redención de los vicios que afean al nacer la vida republicana. Nació uno, de
todas partes a la vez. Y erraría, de afuera o de adentro, quien lo creyese
extinguible o deleznable. Lo que un grupo ambiciona, cae. Perdura, lo que un
pueblo quiere. El Partido Revolucionario Cubano, es el pueblo cubano”.
Esta concepción de la unidad de lo mejor y más valioso de nuestro pueblo en una
sola organización, es la cumbre del pensamiento político cubano a lo largo de
sus dos siglos de forja y combate. Cuando en el nacimiento de la parodia de
república que nos permitieron los nuevos amos disimulados, nuestra política
pretendió reproducir la pésima representación teatral en que suele convertirse
el pluripartidismo de las “democracias occidentales”, degeneró hasta la
corrupción, la tiranía y la infamia.
Por eso ante cada peligro o ataque que hemos padecido en estos últimos 50 años,
y en los que en el futuro podamos enfrentar, la unidad de los mejores hijos de
esta tierra, por su patriotismo, por su desinterés, por su humanismo, en torno
al Partido heredero del que fundó Martí, ha sido y seguirá siendo la única
garantía de continuar disfrutando de la soberanía, la identidad, la nacionalidad
que tantos sacrificios ha costado. Cuba estará a salvo mientras podamos repetir
con honor esta verdad martiana: “el Partido existe, seguro de su razón, como el
alma visible de Cuba”.
Comparte y promueve este artículo en Internet con
Cortesía de Carlos Rodríguez AlmaguerNube de Tags
horoscopo juegos gratis musica noticias monografias casino tarot directorio de blogs tests interpretación de sueños conocer gente peliculas online empleos poker angeles consultorio sexual becas diarios de viajes animes clasificados chistes fotolog videos online monografias agrega tu link aqui