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Un nuevo incidente con el endosulfán como protagonista se produjo hace pocos
días, en la ciudad de Guichón, a 110 kilómetros al este de la capital del
Departamento de Paysandú. El pasado jueves 9 de abril, una avioneta fumigadora
sufrió un desperfecto en pleno vuelo y derramó una cantidad incierta de
endosulfán sobre un campo dedicado al pastoreo vacuno.
Según las primeras estimaciones, en un solo día después del incidente, 50
terneros de más de 250 kilogramos habían muerto al ingerir pasto contaminado.
Además, murieron cientos de peces, ofidios y aves de todo tipo. Por si todo esto
fuera poco, se ha detectado mortandad de peces en la Cañada del Horno, curso de
agua que suministra a las upa [1] y a toda la ciudad con agua potable[2].
Evidentemente, se trata de un desafortunado accidente y lo normal no es que se
deje caer una carga de endosulfán sobre un campo del que se alimenta ganado
vacuno. Fue la presencia del ganado, su intoxicación y su posterior muerte, lo
que transformó a este accidente en “noticia”. Tal como relató un vecino a la
prensa, "recién se da cuenta uno del problema cuando el animal está agonizando".
Sin embargo, es imprescindible tener en cuenta que cuando no hay vacas o
personas que sufran directamente la descarga tóxica, el endosulfán sigue siendo
igualmente peligroso y que desgraciadamente es un insecticida habitualmente
utilizado para combatir chinches en los cultivos de soja.
¿Que es el endosulfan?
El endosulfán es un insecticida organoclorado. Está clasificado por la Agencia
para el Medio Ambiente de Estados Unidos (EPA) y la Unión Europea como categoría
Ib, altamente peligroso. En la literatura científica se puede encontrar gran
cantidad de información sobre su (eco) toxicidad, su destino en el medio
ambiente, sus residuos en alimentos y forraje y sus concentraciones en el medio
ambiente.
En base a toda la información disponible, el endosulfán puede ser catalogado
como un Contaminante Orgánico Persistente (COP). Reúne las cuatro
características que hacen que a una sustancia se la considere como un COP: es
muy tóxico para prácticamente todo tipo de organismos, es muy persistente en el
medio ambiente, tiene un gran potencial de bioacumulación, se transporta a
largas distancias.
En animales de laboratorio el endosulfán produce efectos de neurotoxicidad,
hematológicos, nefrotoxicidad [3], así como afecciones físicas congénitas,
retrasos mentales y muertes en trabajadores y población rural. El endosulfán se
encuentra detrás de la mayoría de los casos de intoxicación por plaguicidas
notificados a escala mundial [4]. El endosulfán es muy persistente. Se ha
determinado que esa persistencia puede alcanzar más de un año en el suelo [5].
Tiene un elevado potencial de bioacumulación. Estudios con peces de agua dulce y
de agua salada indican factores de bioconcentración muy altos; desde 2.400 hasta
11.000 [6]. Puede transportarse grandes distancias en el medio ambiente. Se
dispone de abundante información con la que se puede corroborar la presencia de
endosulfán en sitios muy distantes de los lugares en los que se produce y/o usa,
como pueden serlo las aguas y el aire árticos [7].
Está prohibido en toda la Unión Europea
Es por todo ello que la Unión Europea ha prohibido la comercialización y la
utilización del endosulfán y ha solicitado su inclusión en la lista del Convenio
de Estocolmo, proceso destinado a limitar y prohibir el uso de los Contaminantes
Orgánicos Persistentes.
A pesar de que todas las investigaciones científicas disponibles indican que
hace mucho tiempo que el endosulfán debería estar completamente prohibido en
todo el mundo y de que de hecho lo está en muchos países, en nuestro país se
sigue utilizando cada vez más.
Endosulfán en Uruguay
El principal destino del endosulfán en nuestro país son los cultivos de soja. A
partir del “boom” de la soja, se dio un aumento explosivo de las importaciones
de endosulfán. Durante 2007, por ejemplo, se importaron casi 250 toneladas de
endosulfán, unas 50 veces la cantidad importada 7 años antes.
Lógicamente, este uso masivo de endosulfán comenzó hace tiempo a dejar sus
secuelas. Se ha confirmado su presencia en suelos de nuestro país [8] y en el
embalse de Salto Grande [9]. Se han encontrado también residuos de
organoclorados (entre los cuales está el endosulfán) en peces del Río Uruguay
[10]. Asimismo, se han registrado varios casos de intoxicación masiva de fauna y
de seres humanos debidos al endosulfán [11].
A este prontuario debe agregarse ahora el suceso de Guichón, cuyo verdadero
alcance está aun por calibrarse en su total magnitud.
Impactos masivos
El endosulfán está hace años prohibido en toda Europa, precisamente porque no
hay modo de garantizar un uso seguro del mismo, incluso con los altos niveles de
fiscalización y control europeos. En Uruguay, su uso sigue estando permitido.
Lo ocurrido recientemente en Guichón es un desastre, pero ha permitido apreciar
los efectos que causa este insecticida. Lamentablemente, la destrucción
silenciosa que produce esta sustancia desde hace años parece pasar
desapercibida.
Esperamos que a partir de este lamentable desastre ocurrido en Guichón las
autoridades prohíban el uso de esta sustancia y que el Uruguay se sume a los
muchos países del mundo que consideran a este insecticida un asesino silencioso
y que, por tanto, debe ser prohibido.
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