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Salud mamaria

Por LATINSALUD.COM

La mama y su importancia
No sólo por su función orgánica y su papel fundamental en la reproducción a través del amamantamiento, sino por lo que representan como símbolo de la feminidad, las mamas merecen un cuidado especial. En efecto, nunca como en la época actual los pechos habían tenido una importancia tan acentuada en la figura femenina y en su imagen erótica. Las múltiples técnicas de cirugía estética y los millones de mujeres que en el mundo han recurrido a ellas para mejorar el aspecto de sus mamas lo demuestran sin ninguna duda.

Pero también es en estas últimas décadas cuando el cáncer de mama se ha constituido en una de las enfermedades femeninas más importantes y más temidas. La multiplicación de los casos se debe, en principio, al aumento de la expectativa de vida del ser humano, ya que el cáncer es más frecuente cuanto mayor es la edad de la persona. Su aparición no sólo debe ser atribuida al factor genético, sino que existen hoy más elementos coadyuvantes que pueden hacer "funcionar" esa predisposición, generándose el tumor. Múltiples elementos cancerígenos podrían estar actuando de disparadores o "gatillos" para el desarrollo de tumores mamarios en mujeres portadores de un onco-gen.

Cuando una mujer cuenta con el antecedente de este cáncer en un familiar directo, tiene 5 veces más riesgo de padecerlo. Una mujer que ha tenido un tumor en una mama tiene, a su vez, 7 veces más oportunidad de desarrollar cáncer en su otra mama. En estos casos se deben extremar las medidas de control. Estas mujeres no podrán ingerir hormonas habitualmente usadas para contrarrestar los efectos de la menopausia.

Lo único que eleva la sobrevida en las mujeres que padecen esta enfermedad es el diagnóstico precoz. Afortunadamente, y gracias a la investigación y el avance de la ciencia, este cáncer es detectable de manera cada vez más precoz, elevando la posibilidad de sobrevida y resguardando la calidad de vida de las mujeres que llegan a padecerlo.

La mamografía
Hasta hace algunos años y aun hoy en comunidades de bajos recursos, el autoexamen mamario ha sido de gran importancia para que la mujer controle la salud de sus mamas, previniendo el crecimiento de tumores. Si bien para la detección precoz del cáncer mamario es hoy la mamografía el examen más eficaz, el autoexamen puede todavía detectar otras alteraciones que pueden afectar el tejido mamario, y que veremos en el punto siguiente.

La mamografía es, sin lugar a dudas, el estudio base para el control del cáncer de mama y otras patologías mamarias. Comparada con el autoexamen, la mamografía es capaz de detectar alteraciones que recién luego de muchos años serían palpables en la mama.

"El médico tiene que llegar al cáncer antes de que el cáncer llegue a la mujer", reza un dicho muy popular entre quienes se especializan en el cáncer de mama. Una mujer debe comenzar a realizarse mamografías en forma periódica y regular a partir de los 35 años. No existiendo antecedentes de cáncer de mama en su familia, deberá repetirse este estudio hasta los 45 años en forma bianual. Si esos antecedentes existen, el examen se aconseja todos los años, y si ha habido casos de parientes jóvenes con cáncer mamario es necesario comenzar a los 25.

El examen es capaz de detectar lesiones que son precursoras del tumor mamario, que se presentan en la mamografía como imágenes estrelladas, pequeñas densidades y microcalcificaciones que pueden o no resultar en un tejido tumoral. La manera de saberlo es sacar esa porción de tejido mamario y analizarlo.

Las displacias mamarias
Se denominan así un grupo bastante frecuente de enfermedades originadas, en casi todos los casos, por las variaciones cíclicas de los niveles hormonales durante el ciclo menstrual, que inducen una serie de cambios en los tejidos de las mamas.

La tasa de incidencia de aparición es difícil de precisar; se estima que afectan aproximadamente del 50 al 90% de las mujeres en edad reproductiva. Actualmente su relación en la aparición con el cáncer de mama se encuentra en discusión.

Para su mejor estudio puede clasificárselas en displasias mamarias cíclicas y displasias mamarias no cíclicas. Las primeras afectan a mujeres en relación a sus ciclos menstruales, afectan a ambas mamas y son influenciadas por las hormonas. Las no cíclicas pueden no afectar a mujeres que presentan ciclos menstruales, afectan a una sola mama, sin una causa identificada, y no sufren cambios cíclicos.

Las displasias mamarias cíclicas aparecen frecuentemente en mujeres que no han tenido hijos o tienen pocos, a partir de los 20 años de edad, que mantienen una dieta rica en grasas y expuestas a continuas situaciones de estrés.

Entre las causas más frecuentemente relacionadas se destacan las variaciones en los niveles de estrógenos y progesterona, ya sea por un aumento del primero o una disminución de la segunda.

Se manifiestan con dolor de intensidad moderada, que aumenta en intensidad los días previos a la menstruación y que aparece y desaparece durante los ciclos menstruales. Al realizar el examen mamario, se percibe un aumento en la consistencia a la palpación, sobre todo en la parte superior y externa.

La forma más característica de presentación es un nódulo, de 2 a 5 centímetros de diámetro, de consistencia dura y con contenido líquido en su interior. Puede ser único o múltiple y generalmente afecta a ambas mamas. También puede observarse la eliminación un líquido por el pezón, que al presionar sobre la mama sale por varios poros.

La modificación del hábito higiénico dietético y la supresión de medicamentos que pudieran favorecer la aparición de la enfermedad, como los anticonceptivos orales, ayudan a mejorar estos procesos.

Las displasias mamarias no cíclicas, en cambio, representan un grupo de alteraciones que afectan a mujeres desde la pubertad hasta más halla de la menopausia.

Tipos de dislapcias no ciclicas
A continuación se mencionarán las más frecuentes.

• La hipertrofia virginal, aparece como consecuencia de un crecimiento excesivo de la mama en respuesta al estímulo hormonal; aparece en la pubertad y solamente observa una mama de mayor tamaño en comparación con la opuesta, pudiendo recurrirse a una cirugía correctora.

• La displasia proliferativa juvenil es un cuadro que afecta a mujeres jóvenes de entre 15 y 25 años de edad. Aparece como un nódulo duro, de 2 a 4 centímetros de diámetro, próximo a la areola, pudiendo ocasionar la eliminación de líquido por el pezón. Con la resección quirúrgica se logra la curación.

• La hiperplasia lobulillar simple, aparece entre los 20 y los 25 años de edad como un nódulo o como una zona dura y localizada en la mama.

• El fibroadenoma es un tumor benigno, que si bien puede aparecer a cualquier edad, es más frecuente en mujeres jóvenes de entre 20 y 30 años. De tamaño variable, entre 0.5 y 4 centímetros, de consistencia dura-elástica, de una movilidad tal que se escapa de los dedos al palparlo. La extirpación mediante una cirugía es el tratamiento ideal.

• La fibrosis de la mama es un cuadro que se presenta en mujeres entre los 35 y los 45 años de edad, de forma nodular, única, muy dura y con un tamaño que oscila entre 2 y 5 centímetros.

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Cortesía de LATINSALUD.COM
Publicado Thursday 16 de April de 2009



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