RSS /
/

Tokio, Japón.- En esta extraordinaria e innecesaria operación
policíaca para arrestar a dos activistas de Greenpeace envueltos en la
exposición del escándalo de carne de ballena en Japón, estos serán llamados a
declarar ante la Corte este domingo 22 de junio en Aomori, para que se decida su
destino.
Greenpeace presentó al Primer Ministro la lista de peticiones internacionales a
través de su activismo en línea, que inició en las 41 oficinas de la
organización de todo el mundo el día de ayer, para terminar con esta injusticia
en contra de los activistas y liberarlos lo antes posible.
Hace tres semanas, los activistas Junichi Sato y Toru Suzuki, rindieron su
testimonio por escrito a la policía en Aomori y se dijeron disponibles para
responder en un interrogatorio, si éste fuera necesario para las autoridades. A
pesar de esto, ayer Sato y Suzuki fueron detenidos como criminales y
transferidos a la comisaría de Aomori donde ahora se encuentran arraigados. Sin
embargo, una simple llamada telefónica habría sido suficiente para que ellos se
presentaran a declarar. Al mismo tiempo, 40 policías tomaron por asalto las
oficinas de Greenpeace en Japón, llevándose computadoras, teléfonos y
documentos.
“Esta no es una investigación policíaca, es intimidación. Los contribuyentes
deben estarse preguntando nuevamente por qué su dinero está siendo gastado, esta
vez en mostrar lo que podría suceder a manifestantes pacíficos ante Comisión
Internacional Ballenera, en Chile y ante la cumbre del G8 que será llevada a
cabo en Japón el próximo mes”, dijo Jun Hoshikawa, director ejecutivo de
Greenpeace Japón.
Greenpeace lanzó una petición internacional en línea dirigida al Primer Ministro
de Japón, Fukuda, urgiéndole a actuar en esta difícil situación y ordene la
liberación inmediata de los activistas inocentes. Ellos no han cometido ningún
crimen, si acaso desafiar fuerzas poderosas dentro de la industria de caza de
ballenas y al gobierno, y llamar la atención de cientos de millones de
contribuyentes que con su dinero, y sin saberlo, subsidian una operación
corrupta en el Santuario Ballenero del Océano Sur.
Mientras tanto, la oficina del Procurador del Distrito de Tokio informó a la
oficina de Greenpeace que ha sido incapaz de encontrar pruebas de la
malversación y que la investigación se terminará hoy.
"Claramente, esto ha sido una investigación difícil para el Ministerio Público
cuando el nivel de corrupción corre a niveles tan profundos en la industria de
caza de ballenas. Sin embargo, preguntas claves permanecen sin contestar - si
Kyodo Senpaku legalmente diera a conocer la carne de ballena al equipo (a la
tripulación) entonces por qué cambiaron ellos su historia varias veces en tantos
días y por qué el equipo (la tripulación) falsificó los documentos cuando
enviaron la carne a una casa, argumentando que las cajas contenían cartón cuando
de hecho, ellos mismos las llenaron con cortes de carne de ballena que en el
mercado valen miles de dólares?", dijo Hoshikawa.
La carne de ballena, procedente de la caza anual en el Santuario Ballenero del
Océano Sur, y que es obtenida bajo el argumento “científico”, oficialmente está
disponible en el mercado hasta después de que la Comisión Ballenera
Internacional realice su reunión anual, dos meses y medio después del regreso de
la flota a Japón.
El programa de caza de ballenas cuesta al contribuyente japonés 500 millones de
yenes por año (alrededor de 4.7 millones de dólares estadounidenses), a pesar de
la condena internacional a este proyecto. El año pasado, el Instituto de
Investigación Cetácea (ICR) era incapaz de reembolsar un subsidio fiscal de 1
mil millones de yenes al gobierno.
Firma aquí la ciberacción para pedir la liberación de los activistas inocentes:
http://www.greenpeace.org/mexico/participa-como-ciberactivista/liberen-a-nuestros-activistas
Notas:
En mayo, una investigación secreta que duró cuatro meses por Greenpeace en Japón
reveló pruebas de un círculo de malversación de fondos que implicaba a miembros
de la tripulación a bordo del Nisshin Maru - el buque desde el cuál las ballenas
son masacradas en nombre de la ciencia, cortadas y embaladas para el mercado-.
Esto evidenció que el equipo tomaba los mejores cortes de carne de ballena y los
pasaba de contrabando en tierra disfrazada como equipaje personal y luego era
llevada a los comerciantes para la venta ilegal.
Greenpeace obtuvo una de las cajas, cuyo contenido en apariencia fue declarado
como cartón y en realidad contenía 23.5 kilogramos de carne de ballena de
primera calidad con un valor en el mercado de hasta 3 mil dólares. En total
fueron identificadas por Greenpeace 47 cajas sospechosas. Aquella caja fue
presentada como prueba a la Oficina de Procuradores de la República de Tokio el
8 de mayo pasado.
Informantes dijeron a Greenpeace que la tripulación mayor y funcionarios de
Kyodo Senpaku - la empresa que maneja la flota y el Instituto de Investigación
Cetácea (ICR) hacían vista gorda del robo, y permitiéndole seguir durante
décadas.
El dossier llamado "Escándalo de la carne de ballena japonesa robada” puede
encontrarse en inglés y japonés en:
http://www.greenpeace.org/whale-meat-scandal
Las acciones pacíficas de la tripulación del barco de Greenpeace Esperanza en el
Santuario Ballenero del Océano Sur a principio de este año paró totalmente la
operación de caza de ballenas por más de dos semanas. El barco Nisshin Maru
regresó a Puerto con la mitad de la cuota planeada de ballenas minke, que en un
inicio era de mil cetáceos para 2008.
Más información con Raúl Estrada, coordinador de prensa, en los tels.
044-55-2746-3236 / 04455-33-96-46-54 y 5687 9595 ext. 120, en el correo:
raul.estrada@greenpeace.org o en la página www.greenpeace.org.mx.
También puede navegar por el contenido de nuestras principales revistas: | |
Nube de Tags
horoscopo juegos musica noticias monografias casino tarot blogs tests interpretación de sueños contactos empleos poker angeles consultorio sexual becas diarios de viajes anime clasificados chistes