Titulo original: Speed Racer
Duración: 129 minutos.
Pais: Estados Unidos
Año: 2008.
Dirección y guión: Andy y Larry Wachowski.
Fotografía: David Tattersall.
Música: Michael Giacchino.
Interpretes:
Emile Hirsch,
John Goodman,
Susan Sarandon,
Christina Ricci,
Matthew Fox, entre otros.
FANTÁSTICO EJERCICIO RETRO-FUTURISTA
Para quienes vimos a principios de los setentas la transmisión televisiva en
México de Meteoro (Mahha GoGoGo, 1967-1968), una serie animada que quedaría
impregnada entrañablemente en nuestros recuerdos infantiles, asistir al homenaje
de puro corazón que los hermanos Andy y Larry Wachowski hacen a ésta a través de
su versión cinematográfica es reconfortante y, por qué no decirlo, emocionante.
En sus manos, la creación de Tatsuo Yoshida cobra nueva vida, se renueva a
través de una narrativa preponderantemente visual por medio de un dinámico
universo lleno de color, velocidad y, por supuesto, la sensación de presenciar
una caricatura –así les llamábamos antes a los dibujos animados en general–
vitaminada con todos los elementos del género (ingenua niñez la nuestra, cuando
no sabíamos de anime, sólo de diversión animada), con expresivo uso de líneas de
movimiento y el entrelazado de capas de pensamientos, situaciones y emociones,
todo lo cual desborda ingeniosa imaginación insuflada por una evidente devoción
a la teleserie, afecto bien correspondido por un nicho de espectadores cuyas
edades oscilan entre los 39 años (un servidor) y los 48 (edad que pude constatar
con un par de colegas en la función de prensa de Meteoro).
Considerable experiencia digital, el Meteoro (Speed Racer, 2008) de los
Wachowski es una entera reinvención del entorno de la trama original.
Espectáculo visual en el que el elenco coexiste con fondos virtuales generados
por computadora vía el uso de enormes pantallas verdes que permiten dicha
maniobra, interacción perfectamente sincronizada y pulida con el uso de la alta
definición. Pero más allá de los logros tecnológicos aplicados a la película,
ésta se significa por mover las fibras emotivas de quienes han hecho de la serie
original un clásico, recurriendo hábilmente a los sellos distintivos de aquélla
como lo son el super auto de carreras Mach 5, el vestuario, los sonidos
característicos, la caracterología de los personajes y peculiarmente bien
empleado en momentos clave el tema musical, amén de todo aquello que resulta
habitual para los conocedores de la parafernalia del buen Meteoro.
Ante todo, Meteoro es una cinta familiar, de ahí el dedicado enfoque a
desarrollar la trama en torno a la familia Racer, formada por Papá Racer (John
Goodman), Mamá Racer (Susan Sarandon), el propio Meteoro (Emile Hirsch), el
pequeño Chispita (Paulie Litt), el travieso simio Chito (Willy / Kenzie), además
de la amiga de la familia y novia de Meteoro, la audaz Trixie (Christina Ricci,
en fallida elección). Las carreras de autos corren por sus venas, pero la muerte
de Rex Racer (Scott Porter) les ha afectado demasiado, así que el que Meteoro
compita en la misma carrera es impensable. Ello a menos que deba hacerlo para
develar los malos manejos de los magnates del automovilismo, para lo cual es
apoyado por el enigmático Corredor X (Matthew Fox), cuya verdad detrás de la
máscara conocemos muy bien quienes gustamos de la serie.
Ejercicio retro-futurista, Meteoro es un atemporal filme que ha de relanzar la
carrera de los Wachowski, quienes se desentumen luego de las cada vez más
rebuscadas e innecesarias secuelas de la trilogía Matrix (1999-2003) y las
buenas intenciones al escribir y producir V de Venganza (V for Vendetta, 2005).
Por: Alejandro Leal