Juegos, horoscopo, revistas, buscar


rss feeds RSS / /



El concepto de transgénero

Por Lic. Verónica Kenigstein

El concepto de género
El género es un concepto cultural que determina el rol que las personas asumen en sus relaciones sociales, como femenina o masculino, como hombre o como mujer. Incluye comportamientos, actitudes, creencias, entre otras manifestaciones.

Las culturas asignan un papel normativo y regulador muy significativo a la pertenencia de género. Tanto y tan rígidamente que cualquier individuo que escape a las categorizaciones binarias de lo social es inmediatamente patologizado y discriminado, cuando no obligado a cambiar su identidad para adaptarse a la norma que indica su pertenencia a uno de los dos géneros socialmente aceptados: ser hombre o ser mujer.

Hay personas, sin embargo, que no se encuadran dentro de dicha categorización y a quienes se describe bajo un nuevo criterio denominado el transgénero. Hay varias teorías que intentan explicar la asignación (y la transgresión) del género. Estas son el esencialismo biológico, el cognoscitivismo y el constructivismo social.

La sociedad occidental parte de un supuesto que asigna la pertenencia a un género sobre la base de su anatomía física. El sexo biológico es uno de los posibles determinantes del ser hombre o el ser mujer. Sin embargo, la sexualidad humana es mucho más compleja que la anatomía y la fisiología. Incluye también cuestiones de identidad (cómo el sujeto es y se siente, psicológicamente) y de relación con los otros: cómo se ve y cómo es visto en relación con los demás y los vínculos de poder que se manifiestan en función de estas percepciones.

El esencialismo biológico

Modelo que parte de la base de que todos los mecanismos psicológicos de las personas son fundamentalmente biológicos. Señala que hay situaciones naturalmente propias de individuo que no son afectadas por la cultura. Cualquier desviación de lo considerado “normal” y “sano” (es decir, cuando hay una incongruencia entre el cuerpo físico –biológico– y la identidad sexual de una persona) es patológica. Se plantea que existe “lo natural” (que es ser hombre o ser mujer, según los genitales con los que hemos nacido) y que cualquier diferencia es un trastorno. Así se desprende de la aparición en la psiquiatría del diagnóstico conocido como “Trastorno del rol de género”.

El esencialismo biológico intenta aproximarse a estas “patologías” a través de 3 explicaciones básicas: el campo genético, el hormonal y el estructural/anatómico. Se plantea la posibilidad de heredar la “desviación sexual”.

La teoría hormonal sostiene que el género se determina previamente al nacimiento, gracias al impacto de las hormonas en la constitución de las identidades. Se asocia, por ejemplo, una menor presencia de hormonas masculinas en los hombres homosexuales.

John Money propuso un enfoque innovador a esta teoría señalando la importancia de la interacción naturaleza-ambiente. Money indicaba que el proceso de socialización podría llegar a ser más importante que lo biológico, aunque no pudieran separarse.

Las críticas a este modelo señalan que éste pretende reducir la compleja experiencia humana a los dictámenes del cuerpo. El esencialismo biológico puede ser considerado simplista al proponer un debate entre naturaleza versus ambiente. Otra crítica que se le puede hacer se relaciona con la tendencia a englobar en una misma categoría a todas las personas “desviadas” de lo natural. Los seres humanos no somos máquinas mecánicas. No puede obviarse la influencia de los procesos cognoscitivos, psicológicos y sociales en el desarrollo humano.

En la actualidad, los trastornos psiquiátricos dentro de los cuales se incluyen las diferencias sexuales tienen una fuerte y cercana vinculación con las normas sociales y el manejo del poder.
El modelo cognoscitivo

Los seres humanos construimos nuestra identidad sobre la base de una interacción entre el sujeto y la sociedad; entre lo fisiológico y lo social. Cada individuo aprende a ser hombre o mujer, aprende conductas y actitudes relacionadas con lo masculino y lo femenino. La diferencia de las personas transgénero reside en que hay una incongruencia entre su identificación de género y su anatomía sexual.

Las expectativas sociales con respecto a niños y niñas son diferentes y éstos van armando su identidad a través del modelaje. Sin embargo, el proceso de sentirse como varón o como mujer contiene muchos más factores que sólo el aprendizaje sobre las diferencias anatómicas entre los sexos, la división del trabajo y las responsabilidades, la función reproductiva y los atributos de la personalidad. Requiere también el aprendizaje de un esquema cognoscitivo, un grupo de asociaciones que permiten asignar estructura y significados a los estímulos recibidos. Lo que se percibe es una interacción entre la información que se recibe y el esquema preexistente.

La categorización sexual implica el autoconcepto y el aprendizaje de la propia adecuación dentro de una determinada estructura genérica. El proceso educativo se produce en un marco que formaliza y reproduce las definiciones culturales de la masculinidad y la feminidad.

El niño o la niña se autocategoriza sexualmente y valora (y copia) los modelos que percibe similares, para sentirse congruente con los atributos de su género.

Esta teoría otorga mucha fuerza a la interacción entre la autopercepción y la conducta en sí misma y la expectativa de los otros y la respuesta ante dicha conducta en un determinado contexto. Se centra en la manifestación de las conductas asociadas con el género, las creencias normativas (factores culturales) que sirven para interpretar y juzgar dichas conductas. El cuerpo es un elemento indispensable en la conformación de la identidad y de la manifestación de la pertenencia genérica. Por ello, muchas personas transgénero necesitan adecuar su cuerpo a lo que sienten como su “verdadero yo” para sentir congruencia.

La crítica a este modelo se relaciona con la incapacidad de trascender el dualismo “naturaleza-ambiente” y de centrarse de modo muy importante en los procesos psicológicos, por sobre los biológicos y los sociales y no ha podido explicar cómo interactúan los tres.
El constructivismo social

Surge como modelo para explicar la diversidad y parte de la base de que quienes somos está influido por la cultura y sus significaciones. Michel Foucault fue el primero en identificar la sexualidad como construcción influida por un contexto temporo-espacial.

El constructivismo social señala que las personas nos acercamos al mundo a través de conceptos y categorías ya disponibles, que varían en función del tiempo y en las distintas culturas. También señala que estos conceptos o categorías dependen de su utilidad más que de su validez y que las explicaciones del mundo son una forma de acción social.

El constructivismo social plantea que las personas no nacemos hombre o mujer sino que nos identificamos y constituimos como tales. Los individuos internalizan funciones, roles y características que su cultura asigna a cada sexo anatómico y el género es la estructura dentro de la que se inscriben sus significados. Las diferencias entre hombres y mujeres no son sólo corporales y sociales, sino también sexuales y psicológicas.

La sociedad estimula la creación de categorías dicotómicas, excluyentes y limitativas. Los significados relacionados con el género y la sexualidad, como la identidad de género, las identidades sexuales y la orientación sexual, son constructos predeterminados y responden a intereses particulares, cuyo objetivo fundamental es la regulación de las manifestaciones del ser para perpetuar la desigualdad en las relaciones de poder.

El género es uno de los criterios más importantes para ejercer el control social. La cultura establece fronteras bien definidas entre lo permitido y lo perverso. Pero estas líneas dependen de cada cultura y no son universales: a esto se denomina relativismo cultural.

Cada sujeto sexuado no responde a un simple dato anatómico. Cada persona hace una interpretación particular de su propio cuerpo y ello no depende sólo de lo biológico.

Limitaciones o críticas:
o Posible (y paradójica) generalización de los fenómenos.
o Insinuación de superioridad teórica.
o Es crítica más que proveedora de soluciones.
o Es un modelo cargado por los discursos sociales propios de su tiempo.
o Se deja seducir por la fuerza del control social.

Conclusiones
Cada uno de estos modelos permite la visión sobre un fragmento de las posibles explicaciones para que cada profesional pueda formarse su propio juicio. Lo cierto es que la presión social implica que sólo se permite el sistema binario. Quien no se enmarque dentro de él es considerado desviado o perverso.

Resulta indispensable reconocer la importancia del cuerpo como vehículo de expresión del ser.

Se hace necesaria una apertura social para acompañar a las personas diferentes en su sexualidad y permitirles vivir una vida más satisfactoria.

Compartir Enviar a menéame  Añadir a tus marcadores de Google  Enviar a noticias Top    Añadir a del.icio.us     Añadir a tus marcadores en Yahoo! 

Por Lic. Verónica Kenigstein
Publicado Monday 5 de May de 2008 en la Revista sexualidad sección mas


Efiro.com es el portal más completo de Internet que ofrece revistas, entretenimiento, horóscopo, tarot, juegos, consultorio sexual, canales temáticos, películas, farándula, powerpoints y mucho más para informar sobre todo lo que buscas.

También puede navegar por el contenido de nuestras principales revistas:
 



Nube de Tags

horoscopo juegos musica noticias monografias casino tarot blogs tests interpretación de sueños contactos empleos poker angeles consultorio sexual becas diarios de viajes anime clasificados chistes


Debido a la gran cantidad de artículos publicados en esta revista los más antiguos se encuentran disponibles a través de la opción de búsqueda.