La tasa de recurrencia vólvulo gástrica en perros tratados de torsión en forma preventiva sin cirugía está cerca del 100%, mientras que la tasa de recurrencia posterior de la gastroplexia es menor al 5%.
El estómago de un perro que ha sido sometido a una gastroplexia, aun puede dilatarse, pero es poco posible que rote. En consecuencia, si ocurre una dilatación después de la gastroplexia, muy posiblemente pueda ser abordada sin mayores problemas.
¿Qué quiere decir todo esto?
Que si tu perro desarrolla inesperadamente distensión de abdomen, se muestra incómodo, y empeora progresivamente, deberás llevarlo de inmediato al veterinario —preferentemente a uno equipado para las cirugías de emergencia—.
La distensión gástrica es una condición que amenaza la vida del animal, incluso cuando el estómago no haya rotado.
La descompresión inmediata es necesaria para aliviar la presión de los vehículos sanguíneos y restaurar la circulación hacia el corazón, ya que el choque puede ocurrir minutos después de los primeros signos clínicos.
La terapia de fluidos es indicada para tratar el choque, y puede ser necesario echar mano a drogas si el ritmo del corazón es irregular.
Esto deberá ser seguido, tan pronto como sea posible, por una cirugía (gastroplexia) para reposicionar e inmovilizar el estómago antes de resultar irreversiblemente dañado.
Los mejores indicadores de cómo estará tu perro después de la operación son la condición física (estado de choque) antes de la intervención y la apariencia del estómago durante la cirugía (los tejidos estomacales muertos o moribundos indican un diagnóstico complicado). Se requiere de un monitoreo intensivo en los días posteriores a la operación, dado que las posibilidades de complicaciones son altas.
Si sospechas que tu perro tiene torsión gástrica, pero el veterinario afirma que se trata de un problema menor, solicita que se efectúen las radiografías pertinentes.
Si la dilatación es diagnosticada —con o sin vólvulos— y el estómago es descomprimido, ya sea pasando un tubo por el estómago o perforando el estómago con una aguja larga, el perro deberá ser considerado candidato para una cirugía inmediata, a menos que su condición sea demasiado inestable como para tolerar la anestesia.
Si el veterinario recomienda el retraso de la operación por cualquier motivo, busca una segunda opinión inmediatamente.
Demorar la cirugía incrementará las probabilidades de que el estómago rote —si aún no lo ha hecho—, o disminuirá las posibilidades de que el animal viva si la torsión se produce.
Diagnóstico de la torsión gástrica
Los rayos X serán esenciales para confirmar el diagnóstico. Un perro afectado mostrarse sólo un poco incómodo o puede exhibir un estado de choque que amenace su vida.
Reducir la presión dentro del estómago es vital. Si no puede pasarse un tubo a través del esófago, el veterinario insertará una aguja larga en el estómago a través de la pared abdominal.
Tratamiento de la torsión gástrica
La terapia de emergencias con fluidos, corticosteroides, antibióticos, drogas para controlar las arritmias cardíacas relacionadas, y drogas para limitar la liberación excesiva de radicales libres —que son peligrosos para los tejidos— comienza inmediatamente.
Al mismo tiempo, la cirugía es empleada para volver el estómago a su posición normal.
El bazo, que suele actuar como un péndulo y a menudo es dañado por la torsión gástrica, posiblemente sea removido —aunque esto no siempre es necesario—.
Evitando los factores de riesgo de la torsión gástrica en perros
Si se sabe que tu perro corre riesgos de padecer torsión gástrica, se pueden tomar algunas medidas para prevenir el problema:
- Limita el consumo de agua durante una hora antes o después de cada comida.
- No permitas que el perro ingiera demasiados líquidos: el agua debe ser consumida en forma moderada.
- No permitas que el perro ruede o efectúe otros ejercicios después de las comidas. Dividir la comida en pequeñas raciones no ha demostrado tener efectos preventivos en la torsión gástrica.
- Cualquier cambio en la dieta debe hacerse gradualmente.
- No usar comederos elevados del suelo: antes se recomendaba para prevenirlo pero se ha encontrado que incrementa el riesgo.
Razas de mayor riesgo de sufrir torsión gástrica
El riesgo de torsión gástrica se ve incrementado en algunas familias. Las razas medianas, grandes o gigantes, con pechos angostos y profundos son las que más riesgos tienen.
Las razas más propensas a la torsión gástrica son:
- Doberman Pinscher
- Setter Gordon
- Gran Danés
- Setter Irlandés
- Perro Lobo Irlandés
- Caniche Standard
- Weimaraner