RSS /
/
Cuando no tenemos ganas
Por Lic. Verónica Kenigstein
El estrés afecta el deseo sexual. Los factores que influyen en la disposición
hacia el encuentro sexual son diversos. Y nos quitan las ganas, "Hoy estoy
cansado, no tengo ganas". "Tengo muchas cosas en la cabeza, hoy no". Éstas y
otras excusas alejan a muchas parejas de la experiencia sexual compartida.
Uno de los elementos que hacen que este proceso se agudice es el mito de que la
relación sexual debe ser una situación de "logros". Se supone que "debemos ser
productivos" (excitarnos, tener un orgasmo y, peor aun, producírselo a nuestro
compañero/a). Una forma de bajar esta presión es considerar el encuentro sexual
como una oportunidad de relajarse, de estar juntos, de despertar y vivir la
intimidad y la cercanía con la pareja.
Justamente en momentos en los que el entorno plantea situaciones difíciles, de
tensiones, de exigencias, podemos aprovechar los momentos de intimidad de pareja
como un oasis de sensaciones, de afecto y ternura. Una vez que se está
relajado/a y entregado/a a la situación, la llamita se enciende.
Es muy corriente escuchar que en momentos de crisis o de tensión, "nos da fiaca"
empezar un encuentro sexual. Preferimos acostarnos e ir a dormir (o mirar
televisión), para evitar una situación de exigencia. El truco es atravesar este
momento inicial, seguir adelante, sin exigir ni exigirse nada. Solamente
disfrutando el contacto, las caricias, el diálogo con la pareja. Sin buscar otra
cosa que el encuentro.
La relación sexual es un momento privilegiado de expresar intimidad y afecto, de
encontrarse con la persona a quien tenemos al lado para compartir paz, placer,
satisfacer necesidades de contacto y de cercanía. No es indispensable que todas
las relaciones sexuales incluyan la penetración, no es indispensable que el
varón tenga siempre una erección, no es indispensable siempre llegar al orgasmo.
Hay un adagio que dice: "la vida es un camino, no un destino". Se trata de
procurar entregarse a la vivencia plena del momento presente.
La rutina también juega en contra del deseo sexual. Las mismas situaciones, los
mismos lugares, muchas veces la ropa gastada y de entrecasa apagan cualquier
posible deseo. Hagan cosas de manera distinta a la habitual. No es necesario
gastar dinero para avivar el fuego. ¿Recuerda cuando comenzó la relación, que
hacían cosas para seducirse? Busquen momentos de soledad (dejando a los niños
con los abuelos o amigos). Salgan a caminar, den un paseo (aunque sea en
colectivo, en subte o en tren), visitando lugares que habitualmente ven, pero
mirándolos con otros ojos, y descubriendo juntos otras vistas o detalles.
Encuentren formas de demostrar cuidado y afecto (por ejemplo, dejándole a su
pareja una notita cariñosa en la heladera o comprándole un chocolate o una
flor). Vuelvan a seducirse mutuamente, recordando cómo lo hacían cuando
comenzaron el vínculo.
Otra forma de recuperar el deseo es proponerse durante unos cuantos días
encontrarse sexualmente evitando intencional y conscientemente el coito. Todo
vale, menos el contacto genital. Esto aumentará las ganas (justamente porque se
trata de algo "prohibido").
Las crisis son momentos de ruptura, de quiebre en el estado de las cosas. Suelen
resultar desestabilizantes, pero podemos tomarlas como una oportunidad de
iniciar un nuevo ciclo. Si el entorno genera en usted y su pareja un momento de
detención de sus deseos eróticos, aprovéchenlo para proponerse un cambio.
Seguramente, habrá opción de salir fortalecidos.
Publicado en Planeta GAE Nº 3, Gran Aldea Editores.
Comparte y promueve este artículo en Internet con
Cortesía de Lic. Verónica Kenigstein
Publicado Thursday 12 de June de 2008
Nube de Tags
horoscopo
juegos gratis
musica
noticias
monografias
casino
tarot
directorio de blogs
tests
interpretación de
sueños
conocer gente
peliculas online
empleos
poker
angeles
consultorio sexual
becas
diarios de viajes
animes
clasificados
chistes
fotolog
videos online
monografias
agrega tu link aqui