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La Ronda de Doha de la OMC no resuelve la Crisis Alimentaria Global: la
Sociedad Civil exige soluciones reales. la incapacidad de manejar la crisis
alimentaria actual es una muestra del fracaso tras tres décadas de desregulación
de los mercados agrícolas. La liberalización del comercio ha socavado la
capacidad de un número de países para alimentarse a sí mismos.
Hoy, 3 de junio de 2008, más de 240 ONGs, organizaciones agrarias, sindicatos y
movimientos sociales de 50 países, promovido por la red “Nuestro Mundo No Está
En Venta”, han enviado una carta contundente al Director General de la
Organización Mundial de Comercio, Pascal Lamy, en contra de su intención de
concluir la Ronda de Doha como “solución a la crisis alimentaria”.
El mensaje apunta que “las negociaciones comerciales de la Ronda de Doha no
abordan los desafíos más importantes que enfrenta el sistema alimentario
mundial, entre los que se cuentan el cambio climático, el agotamiento de los
recursos naturales, la cuadruplicación de los precios del petróleo, la ausencia
de competencia en los mercados mundiales de productos básicos, la especulación
financiera y la expansión acelerada de la producción de agrocombustibles.”
Con motivo de la Conferencia sobre Seguridad Alimentaria de la Organización de
Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en Roma, y la
reunión anual de la OCDE, los firmantes del Estado español han remitido la carta
a la Ministra de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Elena Espinosa, y al
Ministro de Comercio, Miguel Sebastián, diciendo que la respuesta a los aumentos
de los precios alimentarios no consiste “en profundizar la desregulación de la
producción y el comercio de alimentos”. El mensaje también ha sido enviado al
Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la OCDE, la FAO y el Secretario
General de la ONU, Ban Ki-Moon.[1]
La carta sostiene que “la incapacidad de manejar la crisis alimentaria actual es
una muestra del fracaso tras tres décadas de desregulación de los mercados
agrícolas. Ni la Ronda de Doha de la OMC, ni otros tratados de libre comercio
bilaterales y regionales que se están negociando actualmente podrán resolver la
crisis alimentaria, porque la liberalización del comercio ha socavado la
capacidad de un número de países para alimentarse a sí mismos”.
“Consideramos que la Ronda de Doha agravará la crisis volatilizando aún más los
precios de los alimentos, incrementando la dependencia de los países en
desarrollo en las importaciones, y fortaleciendo el poder del agronegocio
multinacional en los mercados agropecuarios y alimentarios”, señalan las
organizaciones firmantes y reivindican:
1. Los gobiernos y las comunidades necesitan tener una gama de herramientas a su
disposición para construir sistemas alimentarios y agropecuarios resistentes,
aptos para enfrentar los desafíos que se avecinan: reforma agraria y políticas
que acrecienten la soberanía alimentaria, estimulen los mercados locales y
apoyen la agricultura ecológica de pequeña escala.
2. La volatilidad de los precios de los productos agrícolas tiene que ser
resuelta mediante políticas y acciones encaminadas a prevenir las crisis
alimentarias y garantizarles a los pequeños productores rurales ingresos
estables, seguros y justos. Es necesario restablecer reservas de alimentos bien
administradas.
3. Los gobiernos deben crear redes de seguridad y sistemas públicos de
distribución de alimentos para evitar hambrunas, y brindarle apoyo financiero a
los consumidores más pobres a fin de que éstos puedan comer, utilizando la mayor
cantidad de recursos disponibles.
4. Una reforma del sistema de ayuda alimentaria para que se compren alimentos
producidos localmente.
5. La no liberalización del comercio en la OMC, ni en otras negociaciones
comerciales bilaterales o regionales.
Al mismo tiempo se ha enviado a los Gobiernos reunidos en Roma la “Declaración
de la sociedad civil sobre la emergencia alimentaria mundial: ¡Que no se repitan
los errores de siempre!”, impulsada por la Vía Campesina y el Comité
Internacional de Planificación para la Soberanía Alimentaria (CIP). En dicha
carta, que ya han firmado cerca de 800 organizaciones a nivel mundial, se
declara el “Estado de Emergencia de los Pueblos por la actual crisis de
alimentos”.[2]
Se hace un llamamiento al Consejo para los Derechos Humanos de la ONU y al
Tribunal Internacional de Justicia para que investigue la responsabilidad en las
violaciones del Derecho a la alimentación. Se pide el cese inmediato del
desarrollo de tierras para la producción industrial de agrocombustibles. Se
reclama asimismo el establecimiento de una Comisión de la ONU para la Producción
Alimentaria, Consumo y Comercio, con la participación de los productores de
pequeña escala de alimentos y de consumidores marginados.
“Creemos que el Derecho a la Comida está por encima de los acuerdos comerciales
y otras políticas internacionales. En la emergencia alimentaria actual, las
negociaciones mercantiles relacionadas con la comida y la agricultura deben
detenerse”, afirma la declaración. Finalmente se rechaza los modelos de la
Revolución Verde, pero se apuesta por la participación de la sociedad civil en
el desarrollo de una estrategia integral para responder al cambio climático.
Notas:
[1] La carta con las firmas está disponible en: http://www.oaklandinstitute.org
[2] La carta con las firmas está disponible en: www.nyeleni.eu/foodemergency
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