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Con qué tratar las lesiones: ¿frío o calor? 2-2
Por EnPlenitud.com
Calor
Cuando hablamos de calor, por supuesto, no nos referimos a aplicar directamente
fuego sobre la herida. Comentaremos cómo hacerlo correctamente un poco más
adelante.
1) El calor es especialmente útil para ser aplicado para calmar músculos
doloridos, para tirones, espasmos, antes de ejercitar, para preparar los
músculos, y también antes de realizar ejercicios de tipo kinesiólogos, cuando
nos estemos recuperando de una lesión y tengamos que hacer estiramientos en los
músculos.
2) También antes de sesiones de masajes o tratamientos alternativos a la
medicina convencional, como pueden ser tratamientos quiroprácticos.
3) El calor se utiliza luego de pasadas las veinticuatro o cuarenta y ocho
horas, cuando ya el frío no nos resulta apropiado para el tratamiento de la
lesión.
4) El calor es más una parte de un tratamiento que un tratamiento en si mismo
(también pasa con el frío, pero la diferencia es que el hielo puede ser la única
parte de un tratamiento en un momento determinado, mientras que el calor es
simplemente una preliminar para el verdadero tratamiento).
5) ¿Cómo aplicar el calor? Lo mejor es aplicar calor sobre la zona afectada,
suavemente. Si podemos aplicar calor húmedo, mucho mejor, por ser más efectivo y
menos riesgoso. En general, las aplicaciones serán de entre cinco y diez
minutos. Al igual que con el frío, debemos mantener un control estricto sobre la
aplicación, para evitar producirnos una quemadura, en este caso por calor. Hay
que utilizar una cobertura entre la piel y la fuente de calor, como ser una
bolsa o una toalla. Salvo que podamos utilizar, como fuente de calor, una
lámpara de calor, como las que suelen utilizar los kinesiólogos.
Frío y calor
Finalmente, hay algunos casos en los que podemos aplicar tanto frío como calor
indistintamente. Los efectos no serán exactamente los mismos, pero los dos serán
útiles.
Es el caso de las lesiones crónicas.
El calor se aplica antes de la ejercitación, para mejorar la circulación,
aumentando la temperatura. Esto ayuda a los músculos, a los tendones y a las
articulaciones a tener mayor libertad de movimientos y a doblarse con más
facilidad.
Luego de la sesión de ejercicios se puede aplicar hielo, para evitar los efectos
inflamatorios de la hinchazón de los músculos y tendones trabajados, sobre la
zona afectada por una lesión crónica. Si no tratamos de evitarlo, la inflamación
puede mantenerse durante mucho tiempo, y quienes sufren de una lesión crónica
saben cuanto puede doler esto.
Una buena forma de volver una lesión común en crónica es no darle tiempo de
curarse correctamente. El hielo luego de la ejercitación puede ayudar a
solucionar más rápidamente el problema, con lo cual hay menos riesgo de que, por
impaciencia, nos hagamos un daño permanente.
Consejos
Como siempre, en cualquier situación que se relacione con la salud, hay que
consultar al medico cuando algo sucede que pone en riesgo una parte de nuestro
físico. Aún una llamada telefónica puede ser suficiente para que el medico nos
aconseje un curso de acción con respecto a una torcedura o un tirón. Seguramente
lo querrá ver, pero si no podemos acercarnos a él en el momento, el llamado
puede ayudarnos a nos desperdiciar tiempo que podríamos estar usando para
acelerar nuestra recuperación.
Y, una vez más, recomendamos tener cuidado cuando aplicamos el hielo o el calor.
Nunca se tiene demasiado cuidado. No debemos dejar demasiado tiempo la
aplicación y debemos tener mucho cuidado de no dañar más la piel de lo que ya la
ha dañado la lesión.
Autor: Juan I. López Rebolledo
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Cortesía de EnPlenitud.com
Publicado Tuesday 19 de August de 2008
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