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Por un lado, la posibilidad de encontrar un nuevo amor, alguien con quien
poder recrear toda la magia que hacía tiempo se había perdido en la relación con
la ex pareja. Y por el otro, los temores de volver nuevamente el ruedo, luego de
años de aburguesamiento y tranquilidad.
Lo cierto es que la primera etapa de los divorciados suele estar marcada por
estas dos cuestiones, las cuales los hacen experimentar vivencias diferentes que
las de los jóvenes solteros, los clásicos “solos y solas”, o quienes han
enviudado.
Por eso, son muchos los que se están sumando a la moda de los happy hours para
recién divorciados, -también llamadas fiestas de los “recién solos y solas”-,
con el objetivo de encontrar personas que estén atravesando por su misma
situación, aquella en donde se mezcla la excitación por la nueva vida de
independencia y de nuevos destinos, y la frustración por comprobar que muchos de
sus sueños quedaron truncos, y que además pueden haber perdido el ritmo de la
conquista.
Según los organizadores de estos tipos de eventos, que se desarrollan en
cualquier día de la semana, el perfil de la persona que se acerca a estos
lugares es gente de clase media y media alta, con estudios universitarios, que
está en pleno proceso de trauma por el cambio de rutina y la separación de
bienes que conlleva el divorcio.
En efecto, muchos de ellos, en especial los hombres, han tenido que volver a
vivir con los padres, o mudarse a departamentos mínimos, así como también a
contratar abogados, y convivir con la soledad.
Además, estas personas debieron dejar de lado muchos de los lugares y afectos
del pasado, los cuales sólo los ataban con los (¿malos?) tiempos idos, y que en
muchas oportunidades llegaron incluso a darle la espalda, al preferir quedarse
solo con la otra parte. Por lo tanto, el proceso de la separación no es sólo
doloroso por la pérdida de la pareja, sino de un tipo de vida e identidad
general.
Sin embargo, estos cambios negativos se dan junto a otros muy alentadores, como
ser la vivencia de una nueva independencia, la posibilidad de regresar al amor,
la búsqueda de ponerse más atractivos para seducir al otro, y la necesidad de
conocer nueva gente y ámbitos que le hagan dejar de lado la rutina.
Así, muchos hombres y mujeres para quienes las vidas era sólo ir del trabajo a
casa y de casa al trabajo, encontraron en estas happy hours la posibilidad de
vivenciar un gran número de experiencias, que seguramente jamás imaginaron que
experimentarían en ese momento de sus vidas.
Según los especialistas, en los recién divorciados se manifiesta una especie de
“euforia inicial”, en donde, por supuesto, estos ámbitos nocturnos parecen ser
el espacio ideal para manifestarla. El riesgo, señalan, es que muchos adultos
hagan una regresión a su juventud, y los hombres se conviertan en verdaderos
“conquistadores seriales” y las mujeres también traten de reprimir su necesidad
de encontrar un hombre para volver a vivir una vida en pareja.
Invitaciones exclusivas
En un afán por no mezclarse con solteros o personas que no tengan mayor relación
con su particular estado “marital”l, estas reuniones se hacen de forma muy
exclusiva, por lo que no existe un lugar y tiempo fijo en donde se desarrollen.
De hecho, las mismas pueden realizarse en cualquier día de la semana, -aunque
siempre por en el atardecer o la noche-, y en cualquier ubicación de la ciudad.
La forma de enterarse de las mismas, es sólo a través de algún conocido que
acudió a ellas, enterándose a su vez por otro conocido, y casi siempre a través
del correo electrónico.
Diferentes experiencias
Quienes acudieron a esta clase eventos, destacan que los mismos son casi siempre
muy alentadores, aunque en algunos casos les marcan lo desactualizados que
estaban del mundo de la noche.
Por ejemplo, Karina I., una arquitecta sanducera de 34 años, señaló que el lugar
fue una solución para su problema social. “Comencé yendo a grupos de autoayuda
de separados, con el objetivo de conocer y relacionarme con gente que estuviera
en mi misma situación. Sin embargo, lo único que oía eran lamentos, quejas y
resentimientos, y lo que yo buscaba era justamente un lugar en donde pudiese
olvidarme de eso”.
Según Karina, estas happy hours eran exactamente lo que buscaba, pues allí pudo
encontrar gente tan divertida como ella, con ganas de relacionarse y volver a
formar pareja. Pero Héctor C., un ejecutivo de la industria musical
recientemente separado, y residente en Buenos Aires, dio cuenta de una
experiencia no tan gratificante.
“En realidad, -señaló Hector- mi crítica no es hacia el evento, sino hacia mí
mismo. De hecho, en el lugar había chicas muy interesantes, pero yo ya había
perdido mi capacidad de seducción, muy acostumbrado a convivir desde hace quince
años con la misma pareja, lo cual me entristeció bastante”. “De cualquier forma,
creo que gracias a estas fiestas me estoy entrenando para mi próxima conquista”,
remató con un toque de optimismo.
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