RSS /
/

Sentados
La hamaca
El hombre está sentado (preferentemente en una superficie dura, no la cama), con
las piernas flexionadas y se toma la parte posterior de sus rodillas. De esta
manera, recibe a la mujer que se hace penetrar acomodándose en el espacio que
queda entre las piernas de él y su tronco. El presiona con las rodillas el
cuerpo de su compañera, la atrae hacia el suyo provocando el vaivén de ambos
mientras, por ejemplo, le besa los pechos que están a la altura de su rostro.
Una sensación única que recuerda el tierno ir y venir de las hamacas de la
infancia.
El trapecio
El hombre se sienta con las piernas abiertas y su compañera (ya penetrada)
arriba de él. Tomándola de las muñecas, ella se va relajando hacia atrás hasta
caer por completo: debe estar súper relajada y entregada a la fuerza de su
compañero que la atrae a su cuerpo con sus brazos provocando la embestida
necesaria para el coito.
Es una postura complicada ya que requiere la liviandad de la mujer, bastante
equilibrio de ambos y la fuerza y habilidad del hombre. Ideal para cambiar la
rutina y probar nuevas emociones...
La doma
El hombre cómodamente sentado recibe a su compañera que se encaja a su cuerpo
sentándose también sobre la erección de él. La mujer puede hacerse desear
tomando el pene con la mano y posándolo sobre su vagina haciendo movimientos
suaves sobre ella, pero sin introducirlo. El hombre puede imponer su voluntad
presionando a la mujer hacia su miembro lentamente, mirándola a los ojos.
La pasión del abrazo, los juegos de lengua y las espaldas de ambos al alcance de
la mano para causar escalofríos en el otro son algunas de sus bondades. La doma
puede ser un camino hacia un orgasmo intenso e inolvidable.
La butaca
La butaca Recostado sobre una almohada o almohadón confortable, el hombre se
sienta con las piernas flexionadas y un poco abiertas. Esta posición permite la
postura que consiste en que ella se siente cómodamente en el espacio que él
forma con su cuerpo. Con la ayuda de sus manos, el hombre acomoda a su compañera
en su erección, controlando ambos el ritmo y la intensidad de la penetración.
Las piernas de ella se apoyan suavemente en los hombros del hombre, quien tiene
su cabeza atrapada y envuelta en los muslos de su compañera. El hombre puede
tocar el clítoris de ella al tiempo que la sostiene de la cintura con fuerza. La
dificultad que reside en acercar los rostros y lo osado de la propuesta,
convierten a "La butaca" en una postura diferente y extremadamente sensual.
También puede navegar por el contenido de nuestras principales revistas: | |
Nube de Tags
horoscopo juegos musica noticias monografias casino tarot blogs tests interpretación de sueños contactos empleos poker angeles consultorio sexual becas diarios de viajes anime clasificados chistes