RSS /
/

Los trastornos de la personalidad son la condición psiquiatrita de mas alta
incidencia en la población y aunque no impide al afectado trabajar, socializar o
tener pareja, si tiene un impacto grave sobre los niveles efectivos de dicho
funcionamiento. Es por eso importante reconocer estos trastornos y recibir la
adecuada ayuda y tratamiento.
Para evaluar la personalidad del paciente, el médico debe, en primer lugar,
escuchar atentamente y mostrar interés por el paciente como persona. Una
entrevista rígida dirigida en forma apresurada y emocionalmente indiferente, con
preguntas cerradas y en exceso sistematizadas, es probable que tenga como efecto
impedir que el paciente revele información relevante, más que ayudar a que la
exprese. Trazar la historia de la enfermedad actual con preguntas abiertas que
permitan al paciente explicar la historia con sus propias palabras no lleva
mucho más tiempo, pero le ayuda a describir las circunstancias sociales
asociadas y a poner de manifiesto sus reacciones emocionales.
Hay que preguntar al paciente acerca de su entorno social, la historia médica y
psiquiátrica previa y la adaptación en las diversas etapas de la vida. Las
características de los padres y de la atmósfera familiar durante la infancia son
importantes, pues los rasgos de personalidad que influyen sobre la forma en que
una persona se maneja frente a la enfermedad y la adversidad están determinadas
parcialmente por las fases iniciales de la vida. La información sobre su
comportamiento en la escuela, su actitud en la pubertad y la adolescencia y el
modo en que ha manejado los diversos papeles familiares y sociales, así como su
estabilidad y eficacia en el trabajo, su adaptación sexual y el patrón de vida
social y la calidad y estabilidad de su matrimonio contribuyen a captar la
personalidad del paciente. Posteriormente debe preguntarse con tacto sobre el
uso o abuso de alcohol, tabaco u otras drogas, la conducta al conducir y
cualquier tendencia de conducta antisocial. Son importantes las respuestas del
paciente a las vicisitudes habituales de la vida, los fracasos, los retrocesos,
las pérdidas y las enfermedades previas.
El perfil de personalidad que surge de estas preguntas puede revelar rasgos como
egocentrismo o inmadurez, dependencia excesiva, ansiedad, tendencias a negar la
enfermedad, comportamiento histriónico y escasa tolerancia a la frustración, o
bien coraje, resistencia, conciencia, modestia y adaptabilidad. En particular,
la historia puede revelar patrones de comportamiento repetitivo que el paciente
exhibe en situaciones de estrés, es decir, cuando el distrés se expresa como
síntomas somáticos (p. ej., cefalea, dolor abdominal), síntomas psicológicos (p.
ej., conducta fóbica, depresión) o como comportamientos sociales (p. ej.,
retraimiento o rebeldía). Deben tenerse en cuenta las actitudes del paciente
hacia, por ejemplo, la medicación en general o hacia tipos específicos de
medicamentos (corticoides, sedantes), las dirigidas hacia los médicos o los
hospitales, etc. Con esta información, el médico puede interpretar mejor las
quejas del paciente, prever sus reacciones ante la enfermedad y planear una
terapéutica adecuada.
La observación durante la entrevista también proporciona datos valiosos. Un
paciente puede estar deprimido y pesimista o agradecido, abierto y con tendencia
a negar la enfermedad; puede ser cálido y amistoso o reservado, frío y
desconfiado. La comunicación no verbal puede revelar actitudes y afectos negados
por las palabras del paciente. Por ejemplo, un paciente que se emociona o llora
cuando se comenta la muerte de uno de sus padres está revelando que fue una
muerte significativa y que hay un duelo todavía no resuelto. Las lágrimas en los
ojos, el llanto abierto u otras manifestaciones similares de emoción deben
considerarse signos físicos y registrarse como tales en el historial del
paciente.
De forma semejante, cuando un paciente niegue su enfado, ansiedad o depresión,
mientras que sus posturas, gestos y expresión facial las ponen de manifiesto,
una investigación más a fondo puede descubrir tensiones y circunstancias
emocionalmente deprimentes, quizás relacionadas con la evolución de la
enfermedad presente. No obstante, tales investigaciones pueden llevar a
conclusiones erróneas. Se requiere un juicio discriminatorio y experto para
determinar si los conflictos psicológicos son muy significativos, de importancia
limitada o meramente coincidentes con la enfermedad física del paciente.
Enlaces:
- http://dr.wilfredo.santa.googlepages.com
- Radio 5:30 am domingos hora de Puerto Riico en: http://www.streamaudio.com/stations/asx/WPRM_FM.asx
- Internet- Columnista en: www.vozalmundo.com
- Ebay: http://cgi.ebay.com/ws/eBayISAPI.dll?ViewItem&item=6965385759&ssPageName=ADME:L:DS:US:8
- Efiro.com http://www.efiro.com/revistas/articulos/EEuEFuEupZRkqAThHI.php
- Astrolabio.com http://www.astrolabio.net/salud/articulos/111375333857326.html
Autor
Publicado por Dr.Wilfredo G. Santa en Ciencia y Salud
Comparte y promueve este artículo en Internet con
Cortesía de Wilfredo G. SantaNube de Tags
horoscopo juegos gratis musica noticias monografias casino tarot directorio de blogs tests interpretación de sueños conocer gente peliculas online empleos poker angeles consultorio sexual becas diarios de viajes animes clasificados chistes fotolog videos online monografias agrega tu link aqui