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Las caricias son indispensables para la subsistencia y el bienestar
psicológico, son algo así como el alimento que nutre nuestra vida emocional y
afectiva.
Cuando faltan en grados extremos al comienzo de la vida, aparece un fenómeno
fatal denominado marasmo, que lleva a la muerte del sujeto provocada por la
carencia afectiva.
La necesidad de reconocimiento persiste durante toda la vida, si bien hay un
punto que marca una diferencia fundamental entre niños y adultos. Los niños sólo
pueden recibirlo de su medio, en principio el familiar y luego el escolar y el
grupo de pares. Los adultos por su parte pueden auto-suministrarse caricias
cuando no las obtienen del entorno, pueden -por ejemplo- decirse a sí mismos que
son buenas personas. Lo óptimo, más allá de la edad, es poder dar y recibir
caricias adecuadas en un intercambio equilibrado con el ambiente.
Hay varios tipos de caricias, que se clasifican según cuatro criterios:
1. Por su influencia en el bienestar: adecuadas o inadecuadas
2. Por la emoción que invitan a sentir: positivas o negativas
3. Por los requerimientos para darlas o recibirlas: condicionales o
incondicionales
4. Por el medio de transmisión: físicas, verbales, gestuales o escritas
Estas a su vez pueden combinarse entre sí.
Existen diversos prejuicios negativos en torno a este tema, siendo común
encontrar gente que no considera adecuado dar, aceptar y pedir caricias
positivas y rechazar las negativas. En realidad estos prejuicios no tienen
fundamento que los sustente, siendo lo óptimo para el bienestar psicológico dar,
aceptar, pedir y darse caricias positivas y rechazar las negativas.
Las caricias son tan importantes para los seres humanos que cuando no tenemos
caricias positivas podemos buscar negativas, ya que esto es preferible a la
ausencia de las mismas, lo que sería homologable a la falta de reconocimiento.
Es un ejercicio aconsejable detectar nuestras principales fuentes de caricias.
Para esto deberá pensar en las personas más allegadas que suelen suministrarle
reconocimiento y afecto.
1. Ubique por orden de importancia a las tres personas que actualmente son su
principal fuente de caricias.
2. Piense si la relación es recíproca, es decir, si recibe en una medida similar
a la que da
3. Imagine que pierde la primer fuente de caricias (la persona que ocupa el
primer lugar en su lista) ¿Cómo la reemplazaría? ¿Y si faltaran también las
otras?
Es importante tener varias fuentes de caricias positivas y darlas es el camino
más directo y seguro para conseguirlas. Si usted realizó el ejercicio, entonces
tiene un motivo para darse una caricia positiva, y felicítese por haber
invertido su tiempo en su propio bienestar y crecimiento personal.
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