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Hay personas que creen que la aplicación de remedios homeopáticos en animales es una moda reciente. ¿Sabías que su uso, desde principios de 1800, ha ido creciendo y cada vez es más fácil encontrar un doctor que use la medicina homeopática veterinaria?
Desde sus comienzos, la homeopatía veterinaria no ha dejado de desenvolverse paralelamente a la medicina homeopática humana. En ambas, se aplican la misma doctrina y leyes, el mismo enfoque global en cuanto al paciente y su enfermedad y la misma individualización en cuanto al remedio, aunque siempre la indicación terapéutica de los medicamentos homeopáticos ha sido observada en el curso de ensayos efectuados en personas sanas (patogénesis), primero sobre el propio Samuel Hahnemann, fundador de esta medicina, y su entorno y después en numerosos homeópatas.
Sin embargo, tempranamente la medicina homeopática también encontró su aplicación en medicina veterinaria, empezando por Samuel Hahnemann que trató su caballo de una afección ocular crónica. En 1833, un alemán, Guillaume Lux curaba ya caballos y bovinos con remedios homeopáticos. Otro famoso homeópata, el Dr. Constantin Hering (1800-1880) tuvo mucho éxito en su práctica de la medicina homeopática no sólo veterinaria sino también aplicada a las enfermedades propias de las plantas y a los cultivos, a tal punto que los campesinos vieron sus cosechas mejorar tanto en calidad como en cantidad. En este aspecto, cabe decir que las normativas de la agricultura biológica restriñen evidentemente el uso de la medicina alopática, cuando no hacen inverosímil su práctica, por lo cual la medicina homeopática se vuelve una eficaz aliada.
Así, la medicina homeopática permite tratar a los animales, sean domésticos, de compañía, de crianza o viviendo en zoológicos, etc… para tratar patologías comunes: dermatosis (eccema, prurito, garrapatas, sarna…), enfermedades de la mucosa bucal (gingivitis, periodontitis, placas, sarro), del tractus respiratorio (bronquitis, coriza, tos…) o digestivo e urinario, del aparato locomotor… además de las enfermedades parasitarias, los problemas ligados a la reproducción en los cuales se incluyen los cuidados neonatales, el embarazo y el parto, a la lactancia (falta de leche, mamitis, inflamación de las ubres…) y también al crecimiento de las camadas, etc…
De hecho, hoy en día, el interés de los criadores y los veterinarios por esta medicina va creciendo por diferentes motivos:
* El tratamiento homeopático posee la propiedad de "reequilibrar el terreno biológico". En numerosos países, ha sido comprobado tanto en animales de compañía como en crianzas industriales o de menor importancia. También la medicina homeopática ofrece reales soluciones preventivas para mejorar la calidad de dicha crianza o la producción (por ejemplo, de la leche…), al vez que actúa respectando la homeostasis ecológica, más y más imprescindible en nuestros tiempos.
* La medicina homeopática permite tratar y curar el animal, sin dejar secuelas o efectos adversos, es decir que el tratamiento está desprovisto de cualquier efecto toxico, y esto no sólo por lo que concierne los animales, sino también los consumidores de carne, de leche y huevos, etc…, sin olvidar la salud del medio ambiental.
* Generalmente, en comparación con la medicina veterinaria convencional, su coste es mucho menor.
Estas ventajas hacen que algunas ramas de producción animal de alta calidad, como por ejemplo las que benefician de una apelación controlada (bovinos, ovinos, caprinos) y que por lo tanto, están estrictamente reglamentadas, participan activamente en la financiación de investigación en medicina veterinaria homeopática. También, está ampliadamente aplicada en el tratamiento de los caballos de carrera (yearling), a tal punto que ciertas compañías de seguro obligan a sus dueños de sólo acudir a la veterinaria homeopática, lo que conlleva debido a la disminución de los costes de salud, también la de los costes de las cuotas de seguro.
En conclusión, se puede prescribir medicamentos homeopáticos para la mayoría de las especies animales (domésticos, de crianza o de compañía), cualquier sea su edad y para tratar innumerables patologías. La homeopatía veterinaria es muy interesante en las patologías cutáneas, sean o no de origen alérgica o parasitaria, las digestivas, los ciclos de reproducción y las ligadas al envejecimiento (reumatismos, trastornos metabólicos) o en caso de trastornos que involucran el sistema nervioso. También, es muy eficaz en caso de trastornos del comportamiento en las cuales el animal siente un miedo, una agresividad o una excitación sexual anormales o en el cuadro de la crianza industrial, por ejemplo, como el de los pollos, en los cuales es frecuente que los animales padecen de estrés y se vuelvan agresivos. Sin embargo, al igual que cuando se trata de los seres humanos, la medicina homeopática tiene sus limites: Por ejemplo, no puede actuar en caso de fracturas, de presencia de cuerpos extraños, etc…
Cabe decir que sus medicamentos no inducen efectos iatrogénicos, siempre y cuando está bien prescrita y su eficacia no puede reducirse, tal se hace por los seres humanos, a un polémico efecto placebo.
Hoy en día, tanta la medicina homeopática como otras medicinas complementarias, siempre y cuando están practicadas con conocimiento y rigor, pueden dar una respuesta eficaz a dos preocupaciones más y más crecientes actualmente e inseparables una de otra: la ecología externa, la de nuestro planeta, y la ecología interna, la de nuestro propio organismo.
En mi practica clínica en medio rural, aunque no soy veterinario, sino médico homeópata unicista, he tratado vacas lecheras que padecían mamitis, caballos (desmineralización, parasitosis, embarazo), gatos (coriza) y perros… Sin embargo, el caso más “bonito”, aunque no lo era, fue el de mi perrita Árnica. Un día, después de uno de sus paseos no se donde, regresó a casa. Poco después empezó a jadear de manera anormal. No se movía o se ponía de pie, sobre sus patas temblorosas, mirándonos con cierta desesperanza. Era difícil saber que le ocurría… Su rostro empezó a hincharse, así como su lengua que se volvió negra. No paraba de babear. La llevamos al veterinario del pueblo que nos dijo que había poco que hacer. La perrita había lamido en el suelo una baba de Procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa -arácnidos– escorpiones) que debe su nombre al hecho de que se desplazan en fila india.
La veterinaria nos advirtió que no había muchas esperanzas: los pocos perros que escapaban a la muerte por edema de glotis, a pesar del tratamiento a base de corticoides y de antihistamínicos, había que cortarles, de todos modos, la lengua, para evitar mayor necrosis… y la mitad restante se quedaría negra y seca para siempre. Ante semejante panorama demoledor, la trate con éxito en homeopatía, conforme a los síntomas que presentaba mi perra Árnica (que curiosamente no tenía la excitación propia a este cuadro clínico), y también a su carácter habitual. Le di Arsenicum Album y Gun Powder, en alternancia en 30CH. Hoy en día, tiene dos años, su lengua no tiene secuelas y acaba de tener una camada con mi otro perro, Gudule.
Autor: Dr. Patrick’s O’Nolan
Médico homeopata
Articulista de Enbuenasmanos
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