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La multinacional estadounidense Dow Chemical se ofrece ahora a asumir
parcialmente el costo de limpiar los alrededores de la fábrica desde la cual se
filtraron gases de cianuro venenoso a Bhopal en diciembre de 1984, lo cual acabó
de inmediato con 4.000 vidas humanas.
A cambio de esa acción, Dow Chemical pretende librarse de las responsabilidades
legales heredadas de la firma propietaria de la fábrica de pesticidas, Union
Carbide Corporation, a la cual compró en 2001.
Dow Chemical ejerce mucha presión, tanto sobre el gobierno de India y como sobre
el estadounidenses, para que Nueva Delhi tome una decisión en su favor.
Si tiene éxito en sus reclamos, Dow Chemical podría no verse obligada a asumir
la responsabilidad de limpiar el caos que Union Carbide dejó tras de sí, y que
incluye las 90.000 toneladas de químicos venenosos en suelo y agua que afectaron
a unas 25.000 personas que viven en los alrededores de la planta.
Uno de los argumentos de Dow Chemical ante las autoridades indias es que podría
convertirse en un gran atractivo para los inversores extranjeros si se la libera
de responsabilidades.
La empresa formuló su oferta más reciente luego de que poderosos funcionarios de
la Comisión de Planificación india, el ministro de Finanzas, P. Chidambaram, y
el de Comercio, Kamal Nath, así como el privado Consejo Empresarial Estados
Unidos-India elevaron súplicas en su favor.
La catástrofe ocurrió en la medianoche del 2 al 3 de diciembre de 1984, cuando
unas 27 toneladas de gas metil isocianato se filtró desde las instalaciones de
la fábrica y cubrió la zona circundante. Ese gas era insumo del pesticida Sevin,
que se producía allí a muy bajo costo desde 1969.
La filtración, según activistas, mató al menos a 8.000 personas en la primera
semana y afectó a más de 200.000, entre las que 15.000 podrían haber perdido la
vida prematuramente en los meses siguientes. Otros miles habrían sufrido
discapacidades incurables y daños en pulmones y otros órganos vitales.
Union Carbide se las arregló para eludir sus responsabilidades civiles por la
negligencia y por el defectuoso diseño de la planta que condujeron al accidente,
pagando apenas 470 millones de dólares tras un acuerdo considerado por los
afectados como producto de una injusta conspiración en 1989.
Pero aún Dow Chemical aún no se ha librado de su responsabilidad penal.
Sin embargo, tanto Union Carbide como sus directores se negaron a ser sometidos
a juicio en un tribunal penal de Bhopal. De hecho, Dow Chemical ha brindado
refugio a un fugitivo de la ley india.
"La oferta de Dow enfrenta al gobierno indio con una opción crítica: o colabora
y hace un trato interesado con una corporación multinacional o se alinea con las
víctimas", señaló Satinath Sarangi, del Grupo de Bhopal para la Información y la
Acción.
Esa organización fue la que, en 1990, descubrió y estableció la magnitud de la
contaminación del suelo y el agua subterránea, la cual, según Sarangi, causó
defectos congénitos, cánceres y daño a pulmones, riñones e hígado de la
población del área.
El gobierno indio está fuertemente dividido sobre el caso. El Ministerio de
Productos Químicos y Fertilizantes ordenó a Dow Chemical limpiar el lugar y la
demandó para que depositara 25 millones de dólares como paga inicial por e la
descontaminación. El fallo judicial al respecto está pendiente.
Pero el Ministerio de Leyes se opone a estas acciones y considera que la
responsabilidad deberá ser determinada tras leer la letra chica del contrato por
el cual se fusionaron en 2001 la Dow Chemical y Union Carbide.
Según las organizaciones de las víctimas de Bhopal, Union Carbide tergiversó los
hechos al alegar que no tiene responsabilidades por las consecuencias de la
pérdida de gas.
En efecto, Union Carbide, algunos de sus directores --entre ellos su ex
presidente Warren Anderson-- y su subsidiaria india están acusados ante un
tribunal penal indio de causar muertes por negligencia.
Dow Chemical sostiene que, al ser una empresa estadounidense, no está sujeto a
la jurisdicción de los tribunales indios, que todavía no emitieron un fallo
sobre la responsabilidad de la empresa.
De todos modos, la justicia sólo le pidió que una parte de los desechos que
quedaron en la superficie del lugar, unas 386 toneladas resguardadas en un
depósito, sean llevadas a un pueblo en Gujarat para ser incineradas.
Sin embargo, la Alta Corte de Madhya Pradesh se mantiene en silencio respecto de
los pasos a seguir para eliminar las 8.000 toneladas de residuos químicos que
yacen debajo de la tierra donde funcionaba la fábrica, y también con los cientos
de toneladas desparramadas por todo el complejo.
Las organizaciones de víctimas alegan que la incineración es un método inseguro
e inadecuado de eliminar los desechos, y que India no tiene la tecnología
correcta para eliminar su toxicidad.
Como método alternativo, citan el ejemplo de Unilever Corporation, empresa a la
que en 2003 la Alta Corte de Madrás ordenó llevar a Estados Unidos 230 toneladas
de residuos de mercurio que había vertido en Kodaikanal, en el meridional estado
de Tamil Nadu, para descontaminarlas.
Hace dos años, asociaciones de víctimas, entre ellas Bhopal Gas Peedit Mahila
Stationery Karamchari Sangh, Bhopal Gas Peedit Mahila Purush Sangarsh Morcha y
el Grupo de Bhopal para la Información y la Acción, lograron que se anulara un
contrato entre Dow Chemical y la estatal Indianoil Corporation.
Esto involucró la licencia de una tecnología registrada de Union Carbide, que es
100 por ciento subsidiaria de Dow Chemical.
Dow Chemical, a su vez, negocia la venta de tecnologías de petroquímicos con
Reliance Industries Ltd, una de las mayores empresas privadas de India,
perteneciente al grupo Mukesh Ambani.
"Evidentemente, todo tipo de intereses operan para ayudar a Dow Chemical a
eludir su responsabilidad y su obligación legal de limpiar el sitio", dijo
Nityanandan Jayaraman, de la Campaña Internacional para la Justicia en Bhopal.
"Es verdaderamente terrible que el gobierno indio deje de presionar, en momentos
en que ingresan al país grandes volúmenes de inversiones extranjeras directas,
superiores a 10.000 millones de dólares este año", agregó.
Jayaraman añadió que esto dejó expuesto el "total servilismo del gobierno hacia
Estados Unidos y grandes corporaciones transnacionales, un fenómeno evidente
desde 1984".
"El gran crecimiento del producto interno bruto y la reivindicación por parte de
India de su carácter de superpotencia económica emergente no le impidieron
actuar como un país del Cuarto Mundo, que pone las inversiones corporativas por
encima de la vida y el bienestar de sus ciudadanos", advirtió.
Si el gobierno sucumbe a la presión de Dow Chemical, de poderosos industriales
indios como Ratan Tata (quien presionó en nombre de la compañía) y de algunos de
sus propios ministros, eso solamente agravará los ya enormes perjuicios sufridos
por las víctimas, según los activistas.
La mayoría de las víctimas de Bhopal recibieron menos de 150 dólares por sus
enfermedades y por su prolongado sufrimiento. Las familias de los muertos
obtuvieron apenas 5.000 dólares.
Se presume que funcionarios, políticos e intermediarios corruptos desviaron
buena parte de las compensaciones.
Praful Bidwai (IPS)
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