RSS /
/

“No sé si a otros les pasará lo mismo:
pero a mí me asombra haber vivido tanto.”
Julio Caro Baroja.
LA VOZ DE UN VERDADERO HUMANISTA
“Lo que se ve en uno mismo y en torno no es gran cosa en lo que se llama
vida pública. En la privada, doméstica e individual, sí, creo que puede haber
bastante, pero también pasa. La de la vejez es la del asombro...”, nos cuenta
Caro Baroja en su memoria Los Barojas.
Julio Caro Baroja es el más importante antropólogo de nuestro país y una figura
cuyo liberalismo y amplitud intelectual dejó tras de sí una larga lista de
discípulos y seguidores. Entre la historia y la etnografía, sus libros
constituyen una aportación ejemplar al campo de las humanidades por su
escrupuloso análisis de lo concreto contra los prejuicios y la generalización.
Julio Caro Baroja nace en Madrid el 13 de noviembre de 1914. Hijo del editor
Rafael Caro Raggio y sobrino del escritor Pío Baroja. Estudió la primera y
segunda enseñanza en el Instituto Escuela de Madrid. Pronto se trasladó a Vera
de Bidasoa (Navarra), donde vivió con su tío, quien influyó notablemente en su
formación. Siendo adolescente trabajó con los etnólogos vascos José Miguel
Barandiarán y Telesforo Aranzadi. Obtuvo con premio extraordinario los grados
académicos de licenciatura y doctorado (1940) en Historia Antigua.
En 1944, fue nombrado director del Museo del Pueblo. Estudia Antropología en los
Estados Unidos y trabajó en instituciones americanas e inglesas. En 1961 es
nombrado Director de Estudios de “L’Ecole Pratique des Hautes Etudes” de París.
El País Vasco fue uno de los puntos preferentes de su investigación. Director de
la revista internacional de la Sociedad de Estudios Vascos. Académico de número
de la Real Academia de la Lengua Española, de la Real Academia de la Historia y
de la Academia de la Lengua Vasca. Recibió el Premio Príncipe de Asturias de
Ciencias Sociales (1983), la Medalla de Oro de Bellas Artes (1984). Premio
Nacional de las Letras Españolas, Premio Internacional Menéndez Pelayo (1985) y
Premio Príncipe de Viana de la Cultura (1989).
Serio, sencillo y silencioso. Las tres eses que según Pío Baroja, definen al
vasco, cuadraban a la perfección con la figura de su sobrino, Julio Caro Baroja,
un humanista en el sentido más amplio del término. Este escritor, historiador y
antropólogo, modesto inconformista, este hombre bueno y libre en su vivir y
pensar, movido por la necesidad de saber, entender y explicar, falleció en Itzea,
su casa de Vera Bidasoa, después de una larga enfermedad, el 18 de agosto de
1995.
Entre los títulos más relevantes de su producción científica referida al País
Vasco, uno de los puntos preferentes de Caro Baroja, citaremos: Materiales para
una historia de la lengua vasca en su relación con la latina (1945), Los pueblos
del norte de la Península Ibérica (1943), Los vascos Etnología (1949),
Vasconiana. De Historia y Etnología (1957) y Los Vascos y la Historia a través
de Garibay (1972). Las minorías oprimidas han sido también temas preferidos por
Caro Baroja y entre los libros que tratan sobre ellas, destacamos: Los moriscos
del Reino de Granada (1957), Razas, pueblos y linajes (1957), Inquisición,
brujerías y criptojudaísmo (1970) y Los judíos en la España moderna y
contemporánea (1961). Entre los libros que tratan de lo “popular”, citaremos: El
Carnaval (1965) y Ensayo sobre la literatura de cordel (1969).
El último volumen escrito por Julio Caro Baroja fue El jardín de flores raras,
editado en 1993, y los artículos inéditos, que fueron encontrados por la familia
se publicaron en 1994. En la casa donde Julio Caro Baroja pasó la mayor parte de
su vida hay dos fantásticas bibliotecas con miles de ejemplares: una, la del
escritor Pío Baroja, que ha sido ampliada por su sobrino, y otra, la realizada
por el etnólogo.
Quizá Caro Baroja pensaba, como él contaba que decía su tío Pío, “que la vida no
tiene objeto, que el hombre es un barco mal gobernado en un mar tempestuoso y
que nada valía la pena con tantas luchas y maldades como aquellas de que había
sido testigo del año treinta en adelante”.
Quizá fuera ésa su íntima y pesimista convicción, pero su vida fue para los
demás, para la cultura y para sus amigos una joya llena de enriquecimiento y
diversión.
“La bondad en el prójimo –decía Caro Baroja- es lo que más me impresiona. Pero
hay muy poca gente que tiene esa verdadera bondad. Dar con ella es un
privilegio. La inteligencia también me parece excepcionalmente rara y muy
difícil de encontrar”.
Francisco Arias Solis
e-mail: aarias@arrakis.es
URL: http://www.arrakis.es/~aarias
También puede navegar por el contenido de nuestras principales revistas: | |
Nube de Tags
horoscopo juegos musica noticias monografias casino tarot blogs tests interpretación de sueños contactos empleos poker angeles consultorio sexual becas diarios de viajes anime clasificados chistes