Juegos, horoscopo, revistas, buscar


rss feeds RSS / /



Informe sobre la agresión a Prefectura Naval Argentina

Por Biblioteca Técnica

Informe sobre la agresión a Prefectura Naval Argentina
EL COLUMNISTA INVITADO DE HOY:
Diputados del ARI y de la Coalición Cívica, así como también dirigentes de las llamadas “organizaciones sociales”, rápidamente se solidarizaron con los “empleados” del casino, más ninguno de ellos se preocupó por el estado de salud de los prefecturianos heridos, uno de los cuales agoniza. Los agresores de los uniformados recuperaron de inmediato la libertad, mientras que el ministro Aníbal Fernández volvió a desvincularse de sus hombres.

Los empleados del Casino Flotante de Buenos Aires mantienen un penosa contienda con la empresa que regentea el garito —crisis que se agravó en los primeros días de noviembre, al producirse un enfrentamiento entre dos organizaciones sindicales— que todavía está bajo el análisis de la Confederación General del Trabajo (CGT).

La etiología del conflicto se produjo a caballo de una oscura operación financiera: Los españoles del grupo empresarial CIRSA, habían cristalizado el negocio de las salas de juego en 1999. Más durante el corriente ejercicio comercial —ocho años después de poner en marcha la empresa— los españoles introdujeron como socio minoritario al señor Cristóbal López, un empresario del juego patagónico, para luego cederle la totalidad de la cartera accionaria. A cambio, CIRSA recibirá una parte del casino a construirse en Rosario, junto a un hotel 5 estrellas y un centro de convenciones.

La mayoría de los 2.000 empleados del casino flotante están afiliados al gremio de juegos de azar (ALEARA) y sólo un 10% lo está al gremio marítimo SOMU (Sindicato de Obreros Marítimos Unido) —que pretende que todos los empleados se afilien al mismo— situación esta que degeneró el viernes 9 de noviembre en un violento enfrentamiento entre ambos gremios, cuando una asamblea que realizaban trabajadores del casino flotante de Puerto Madero fue interrumpida por miembros del SOMU. Una patota irrumpió en el lugar, debiendo intervenir personal de la Prefectura Buenos Aires para restablecer el orden e intentar separar a los bandos en pugna.

Como la escalada de la crisis se iba recrudeciendo, la Prefectura Naval Argentina —en cumplimiento de órdenes del Ministerio del Interior— reforzó su presencia frente a las instalaciones del casino con personal de las dos unidades de élite con que cuenta, alternando estas guardias de prevención entre la Agrupación Albatros y la Compañía Guardacostas.

Estos elementos diariamente tomaban posición con equipo de Control de Disturbios, entre el predio asignado al casino Flotante y el campamento con que los ex empleados —reforzados por un 80% más de militantes de izquierda— mantenían bloqueado el acceso al casino.

Así se llegó a la noche del pasado martes 4 de diciembre, en que la guardia de prevención de turno estaba a cargo de la Compañía Guardacostas, cuando un grupo de manifestantes interceptó el automóvil de un directivo del casino que pretendía salir del lugar, con manifiestas intenciones de agredirlo.

Ejerciendo el poder de policía y de prevención en la jurisdicción portuaria, no le quedó más opción a Prefectura que intervenir empeñando a varios de sus hombres que evitaron la agresión e hicieron retornar al empresario en cuestión a la playa de estacionamiento hasta que los ánimos se aquietaran, procediendo luego a cerrar el vallado allí instalado.

Fue en momentos en que estos hombres de Prefectura —sin escudos, ni coraza, ni protección especial alguna— estaban cerrando el vallado cuando los manifestantes se lanzaron sobre los uniformados —que, al tener previsto sólo tareas de prevención, carecían de toda protección— agrediéndolos con elementos contundentes, puntas, piedras y adoquines.

Los suboficiales fueron rodeados y apedreados por la turba organizada. Uno de ellos recibió de un fornido encapuchado un tremendo piedrazo que impactó de lleno en su boca, arrancándole gran cantidad de piezas dentales y provocándole la “desfiguración del rostro”, —según el parte médico posterior— requiriéndose la inmediata sutura de las heridas y estudios posteriores para determinar las secuelas neurológicas del brutal traumatismo.

Mediante un procedimiento similar, dos grupos de cazadores de prefectos rodearon también —en emboscada— al Cabo Segundo César Marconi, que fue sometido al mismo ritual de lapidación, sólo que fue apedreado de lleno con adoquines de granito, que impactaron en su cabeza y tórax, lo que le produjo aplastamiento de cráneo, e intenso sangrado en ambos pulmones. Actualmente está en coma profundo grado 4, internado en el Hospital Naval, en estado crítico y con pronóstico reservado.

Otros uniformados —son 14 los heridos— sufrieron traumatismos de cráneo, de carácter leve.

El modus operandi revela que:
1. Se descarta que los empleados regulares del casino tengan vocación asesina.
2. El ataque fue de un “profesionalismo” notable, que denota práctica y movimientos tácticos previamente ensayados para ponerlos en marcha en cualquier disturbio que se produzca, como ya ocurriera en la noche del 22 de agosto, en Plaza de Mayo, donde militantes de Quebracho —entre los que se encontraba el montonero Roberto Cirilo Perdía— atacaron a la Policía Federal resultando cinco uniformados heridos, uno de los cuales corrió riesgo de perder un ojo.
3. La ofensiva no fue improvisada, y sus características permiten inferir que fue llevada a cabo por activistas de izquierda ajenos a los reclamos laborales, según la metodología utilizada a lo largo del corriente año.

Ante tamaño cuadro de situación, y no antes —como en forma mendaz han declarado los voceros de los agresores— el Prefecto que se encontraba a cargo ordenó disparar gases lacrimógenos para hacer cesar la agresión a los efectivos heridos, proceder a su rescate y evacuación antes de que terminaran con su vida.

De no haber intervenido todos estos hombres de Prefectura —seguramente— habrían muerto asesinados a manos de los feroces criminales que los atacaron a traición.

Para el rescate de los heridos, la Compañía avanzó en formación cerrada, hombro con hombro —como los hoplitas espartanos— y con los escudos acrílicos al frente empezaron a empujar a los varios cientos de revoltosos, hasta que los agresores retrocedieron fuera del puerto.

En todo momento —en honor a la verdad— los hombres de Prefectura demostraron un alto nivel profesional y un claro apego a los procedimientos legales, sin excesos en el uso de la fuerza pública y sin utilizar ni bastones ni balas de goma, como ha quedado perfectamente registrado en las imágenes que Crónica TV transmitió en directo.

Mientras esto ocurría, personal de seguridad de Prefectura procedió a la detención de 15 asaltantes —al identificarlos fehacientemente como autores de la agresión— para ponerlos a disposición del juez de turno.

Grotesca fue la sorpresa cuando se verificó que, de los detenidos por el pasmoso ataque tan sólo dos individuos eran realmente empleados del casino en tanto los 13 restantes eran activista de izquierda, muy probablemente adiestrados y organizados por el mismo personaje que dirigió el asalto contra el edificio Cavanagh, en el famoso “escrache” contra Martínez de Hoz en marzo de 2006, en que resultaron heridos 4 (cuatro) efectivos policiales.

Como ya se adelantó, en agosto de este mismo año —del mismo modo— la agrupación “Quebracho” y otras tres que conforman el espacio “Patria o Muerte”, “Martín Fierro”, “MPR Santucho” y la “Organización Libres del Pueblo” (OLP) —que lidera el dirigente montonero Roberto Cirilo Perdía (a) “el pelado Carlos”— también protagonizaron un hecho similar durante una manifestación en Bolívar y Diagonal Sur de la Ciudad de Buenos Aires, en una marcha conmemorativa del 35º aniversario de la “masacre de Trelew”, donde lesionaron de gravedad a 5 (cinco) efectivos —también de la Policía Federal— uno de los cuales perdió la vista.

Epílogo
Sin entrar a analizar por qué el negocio del juego organizado se enseñoreó en la ciudad de Buenos Aires —y en otras ciudades del interior— ni qué intereses reales se esconden tras las ruletas, bingos, tapetes y tragamonedas, como así tampoco los intereses gremiales que se disputan a los empleados como trofeo —porque frente a lo ocurrido al personal de Prefectura es una cuestión muy menor— vale la pena que autoridades gubernamentales y gremiales analicen qué hacían activistas de izquierda empañando con sangre y violencia un estricto reclamo laboral, a efectos de —como ya es costumbre— politizarlo ante la impunidad que hasta ahora les proporciona una Justicia inoperante.

“El Gobierno nacional negó —dijeron los diarios— que existiera una orden para desalojar a los trabajadores que acampaban afuera del Casino flotante de Puerto Madero y que, el martes por la noche, fueron corridos con palazos y gases lacrimógenos. El ministro del Interior, Aníbal Fernández, dijo que la Prefectura no tenía instrucciones de reprimir y anunció sanciones para los responsables del operativo”.

El Ministro parece desconocer que los responsables del operativo no reprimieron a los trabajadores, sino que salvaron una vida, como hemos señalado: la del propietario del casino —Cristóbal López— empresario amigo de Presidente Kirchner, y defendieron la de su camaradas heridos, casi masacrados por la turba.

Quienes participaron del operativo fueron los agredidos, nunca los agresores. Pero los activistas sindicales —por orden del Juzgado que intervino— recuperaron misteriosamente la libertad casi de inmediato, desde su lugar inicial de detención; cinco de los cuales sin pasar siquiera por los Tribunales.

Los hombres y mujeres de la Prefectura Naval Argentina, por su parte, sin distinción de cargo ni jerarquía —junto a los padres del Cabo Segundo Marconi— asistieron este viernes con recogimiento a una misa para rezar por su recuperación, en atenta vigilia por el camarada caído.

Tal como sucedió en agosto pasado —oportunidad en la cual la jueza federal María Romilda Servini de Cubría liberó ligeramente a los agresores de los uniformados— ninguno de los forajidos fue demorado.

Lo ocurrido en el puerto de Buenos Aires es un hecho muy delicado: Los hombres que agredieron, hirieron y casi lincharon a suboficiales de la Prefectura, están libres —anodinamente— en tanto que los servidores públicos que protegieron el orden y la vida de ciudadanos comunes (porque cualquiera de nosotros pudo haber tenido la desgracia de estar eventualmente transitando por allí) están —una vez más— en el banquillo de los acusados, en lugar de quienes protagonizaron realmente la bestial devastación.

Quienes simplemente seguimos horror por televisión —que el Ministro Fernández pareció ignorar— esperamos que ahora, ante la prueba contundente e irrefutable de las imágenes, declaraciones de entidades gremiales y de gerentes del propio casino —en estricta observancia del imperio de la ley y las obligaciones que le impone su cargo— respalde el accionar de sus subordinados y exija una investigación medianamente seria, orientada al juzgamiento imparcial de los victimarios de los suboficiales heridos.

De otro modo —una vez más— los vándalos de siempre se habrán salido con la suya.

Autor: Dr Carlos Marcelo Shäferstein
Investigador Senior
Instituto de Estudios Estratégicos de Buenos Aires

Compartir Enviar a menéame  Añadir a tus marcadores de Google  Enviar a noticias Top    Añadir a del.icio.us     Añadir a tus marcadores en Yahoo! 

Por Biblioteca Técnica
Publicado Friday 14 de December de 2007 en la Revista opine sección actualidad


Efiro.com es el portal más completo de Internet que ofrece revistas, entretenimiento, horóscopo, tarot, juegos, consultorio sexual, canales temáticos, películas, farándula, powerpoints y mucho más para informar sobre todo lo que buscas.

También puede navegar por el contenido de nuestras principales revistas:
 



Nube de Tags

horoscopo juegos musica noticias monografias casino tarot blogs tests interpretación de sueños contactos empleos poker angeles consultorio sexual becas diarios de viajes anime clasificados chistes


Debido a la gran cantidad de artículos publicados en esta revista los más antiguos se encuentran disponibles a través de la opción de búsqueda.