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No parece apropiado decir que el éxito de taquilla de "Exorcist, The
Beggining", ("El Exorcista. El Comienzo") sea una maldición. Una película que
recauda muchos millones de dólares no es lo que se puede llamar una película
maldita, aunque para muchos -a los que es posible que no les falte razón-, toda
la saga, incluida la última entrega de las aventuras del diablo en la Tierra,
padece una maldición. Y no es el único, varios filmes corren parecido destino: "Poltergeist",
"Rosemary´s Baby" (en castellano, "La Semilla del Diablo")...
El Exorcista.
La película de William Friedkin, producida en el año 1973 fue una película de
las que comienzan un nuevo e interesante subgénero de terror. Los exorcismos del
padre Karras pertenecen al mito, como en el caso de "La Matanza de Texas",
quizás porque los espectadores vomitaran sobre sus asientos, durante la
proyección de ambas películas. Debido, claro está, a la intensidad y a la
crudeza de las imágenes nunca antes vistas. Y es que, incluso, algunas crónicas
periodísticas afirmaban que algún espectador llegó a sufrir ataques de epilepsia
en la incómoda butaca. No parecía agradable ver a Linda Blair vomitando una
espesa masa amarillo verdosa a la vez que hacía girar su cabeza 360º dedicando a
cada uno el exabrupto adecuado.
La maldición de la saga de "El Exorcista" comenzó cuando un plató de rodaje
ardió por los cuatro costados. Este suceso se achacó, posteriormente, a la
maldición, aunque también se consideró la posibilidad de que un diseñador
despedido, a la vez que despechado, fuese el inductor, sin que se haya llegado a
determinar la auténtica causa.
Sea como fuere, un dato importante y a tener en cuenta es que esta película no
tuvo una especial promoción anterior a su estreno, y mucho menos se publicitó
bajo la premisa de que la película estuviera demonizada, como más tarde sucedió.
Basada en un hecho real, sucedido a un joven estudiante de la Universidad de
Georgetown, que en una de las libertades del guión luego interpretaría la actriz
Linda Blair, fue noticia en el Washington Post, allá por el año 1941. El caso
terminó con la exorcización del muchacho a manos de un sacerdote local. Años
después, con las licencias pertinentes, fue llevado a la literatura por William
Peter Blatty.
El mismo autor que dirigiría la secuela "El Exorcista II: El Hereje" y la
tercera parte, basada en otra de sus novelas. Quizás Blatty, uno de los mejor
parado del proyecto, solo tuvo mala suerte con las secuelas de la saga, algo que
no le ocurrió ni al productor ni a su familia: Noel Marshall, casado con Tippi
Hedren, (padres a su vez de Melanie Griffith), recaudó una buena cantidad como
jefe de producción de "El Exorcista", alrededor de 18 millones de dólares. El
éxito le condujo a idear un proyecto en el que figuraban varios de sus hijos y
su esposa.
El film, titulado "Roar" (1981), tenía como "actores especiales" a un buen
número de fieros leones que fueron la pesadilla de todo el equipo, incluidos
actores. Así, Tippi Hedren sufrió la severa embestida de un león, por la que
recibió 38 puntos de sutura, algo que también le sucedió a dos de sus hijos, uno
de los cuales estuvo a punto de perder un pie. Y, Melanie Griffith, sufrió una
herida en su rostro que le condujo, puede que por primera vez, hasta el
quirófano. La película tardó 3 años en llegar a un pequeño puñado de cines.
Ni que decir tiene que toda maldición necesita más ingredientes, que encontramos
en la prematura muerte del actor que fallece dos días después de haber
representado su muerte para el cine y ante el demonio. Además de que dos
técnicos del rodaje también fallecieran de forma prematura, a la vez que otro
actor padecía una grave enfermedad.
Lo que ya no resulta tan excepcional es que, a raíz de su estreno, los casos de
supuestas posesiones diabólicas se extendieran por todo el mundo.
Sobre la última entrega de la saga, se decía que también estaba avocada al
desastre de la maldición. Tres directores distintos se tuvieron que ir haciendo
responsables del encargo. Se rodó una primera versión, interpretada por Liam
Neeson, que fue desechada por "blanda". No daba el miedo suficiente. Se contrató
nuevo director, cuando Frankenheimer, el primer director, se retiró del
proyecto. Un nuevo actor, pensó entonces el estudio, dará más terror a la
historia. El nuevo director, Renny Harlin, fue atropellado durante el rodaje,
aunque terminó dirigiéndola.
Poltergeist.
Sobre el epitafio de Heather O´Rourke, además de leer su nombre, se puede leer:
"Estrella de Poltergeist Uno, Dos, Tres". La encantadora niña rubia que, con tan
solo doce años, se hizo mundialmente famosa con este papel. Un papel pensado en
un principio para Drew Barrimore, ya enfrentada a una vida algo disoluta con
escarceos con las drogas y el alcohol, a pesar de contar con la misma edad que
la dulce Heather, cuya muerte inesperada, realmente, sacudió el mundo del cine.
Una muerte a la que nunca se encontró explicación. El parte médico indicaba una
parada cardiopulmonar, aunque nunca pareció estar aquejada de enfermedad alguna.
La supuesta maldición de Poltergeist también señaló a la que en la ficción
representaba el papel de hermana de esa niña capaz de contactar con las fuerzas
que se ocultan "al otro lado". Dominique Dunne (Dana Freeling en la película)
fue estrangulada por su novio. Sin que muriera de forma súbita, consiguió
mantenerse durante largo tiempo en estado comatoso hasta que falleció, aunque
circuló el rumor de que había fallecido mientras se rodaban las últimas
secuencias de un rodaje del que se dice, alentando el morbo inevitable, se
sucedían muchos fenómenos extraños alrededor del equipo, de las salas de
maquillaje: crujidos, apagones inesperados...
"Rosemary´s Baby" ("El Niño de Rosemary" o "La Semilla del Diablo").
En el caso del film de Roman Polanski, la maldición llegó con posterioridad
al estreno, en forma de inusitada crueldad y convertida en una historia
ampliamente conocida. La historia de Charles Mason, que junto a lo que él
llamaba su "familia" acudió al 10.050 de Cielo Drive, donde la mujer de Polanski,
Sharon Tate, embarazada como la protagonista de la película, daba una fiesta
privada, y a la que el director no había acudido. Mason y sus seguidores mataron
con extrema brutalidad a todas las personas que se hallaban en la casa. Quizá
intentando crear un paralelismo con la cinta, donde también se puede ver un
salón muy parecido al que ocupaba la fiesta de la malograda Sharon Tate.
Algunos grupos y sectas satánicas ya habían enviado sus anónimas amenazas, pues
consideraban que la película revelaba ciertos secretos del demonio, que debían
permanecer solo en conocimiento de los iniciados y no hacerse públicas
vulgarizando lo que se puede considerar una religión con adeptos.
Pequeñas, Grandes y Extrañas Maldiciones.
Existen otras películas en la centenaria Historia del Cine que también parecen
tocadas hasta ser dañadas por el azote de la maldición. Por lo general, este
tipo de producciones tienen que ver con lo sobrenatural, con lo paranormal.
Un 23 de julio de 1982 John Landis rodaba "The Twihght Zone", ("En los Límites
de la Realidad") junto a un nutrido número de extras que participaban ajenos a
la desgracia que sobrevendría. En este caso, más que de maldición se habló de
negligencia: un helicóptero que participaba en el rodaje cayó a tierra acabando
con la vida de muchos actores secundarios, incluidos el padre de Jennifer Jason
Leight y dos niños de muy corta edad.
Otra especie de maldición, o una terrible coincidencia, es lo que encarnan Bruce
Lee y su hijo, Brandon, ambos afectados por parecido destino. Las mentes más
calenturientas hablan de maldición, incitadas por que, en los dos casos,
extrañas circunstancias invitaban a pensar en el asesinato sin necesidad de
recurrir a grandes elucubraciones. El padre falleció sin causa aparente, quizá
envenenado, pero sin restos de veneno en su cuerpo, del que solo extrañó un
aumento injustificado del tamaño de su cerebro y las pequeñas cantidades de
cannabis contenidas en el organismo, pero sin que nada condujese a pensar que la
muerte hubiera sido provocada o violenta.
Una noche dijo sentirse mal, con dolor de cabeza, se acostó y al rato murió. En
el otro lado de la balanza, Brandon Lee, el hijo del mítico impulsor para
Occidente de las Artes Marciales, murió de un disparo a bocajarro, en el rodaje
de la película "El Cuervo", que como es público, necesitó de la ayuda de la
Informática para completar el metraje. La bala del Mágnum 44 del actor Michael
Masse debía ser de fogueo y al parecer ni siquiera, según el guión, debía
apuntarle a él. Para que todo este asunto alcanzara la condición popular de
maldición, se necesitaba que siguieran corriendo ciertos rumores que tomaron
forma en el libro: "La Leyenda de Bruce Lee", donde se señala a los Ninja
japoneses como responsables de su muerte, heridos por el uso mercantil y
propagandístico de sus artes sagradas y milenarias. En el caso del hijo, la
muerte, pudo ser accidental, pudo también ser obra de la mafia japonesa, las
famosas Tríadas, con los que se dice en ciertos mentideros debía andar mezclado.
Maldición o no, el caso más dramático, sin duda, dentro de todo este
escatológico asunto, cercano a las agonías de ultratumba, lo pone la película
"El Conquistador de Mongolia", que sin ser de terror, como consecuencia de su
rodaje, murió todo el plantel: actores y técnicos, calculan que unas noventa
personas. Unos, pocos años después de estrenada la cinta. Otros, muchos años
después, pero todos aquejados del mismo mal. La mala suerte hizo que muchas
partes del rodaje en exteriores se realizaran en el mismo desértico lugar de
Utah donde antes se llevaron a la práctica pruebas nucleares. Años después se
comenzarían a notar los efectos de la ignorada exposición. Un tumor cerebral se
llevó a Susan Hayward y de cáncer murieron otros actores de la película, como
Pedro Armendáriz o John Wayne.
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