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Un hermoso relato sobre la capacidad para poder amar en cualquier momento, en
cualquier situación, sin importar edad, condición social, formación, sin esperar
ni buscar nada…
Toda una lección magistral sobre las ventajas de saber abandonarse, saber
entregarse al amor, sin que nos limite o condicione nuestra nivel educativo o
nuestro pasado, sin tener expectativas ni deseos concretos…
El breve relato de Isaac Bashevis Singer "El Espinosa de la calle del Mercado"
muestra, con una sorprendente e inaudita sencillez, las costumbres y tradiciones
de los judíos polacos en vísperas del cataclismo que supuso la Primera Guerra
Mundial. El deslumbrante y sencillo cuento nos acerca y nos muestra las claves
de la filosofía panteísta del pensador holandés, cuyos antepasados eran oriundos
de la provincia de Burgos (España), el solitario filósofo Benito de Espinosa*
El breve fragmento que transcribimos a continuación, fue publicado por PLAZA Y
JANES, S.A en abril de 1979 en la colección de bolsillo Rotativa. La exquisita
traducción al castellano es obra de Rosa S. de Naveira. El pequeño libro de
bolsillo, y de tapas blandas, fue adquirido por 100 pesetas en la familiar y
querida librería París-Valencia, durante un luminoso día de mayo de 1979.
Lamentablemente, no se han vuelto a reeditar en castellano los mágicos cuentos
cortos de Isaac Bashevis Singer, Premio Nobel de Literatura en 1978, a pesar de
que muchos de sus relatos y novelas sobre las tradiciones ancestrales hebreas
han sido llevados a la pequeña pantalla y al cine en Estados Unidos.
Esperamos que PLAZA Y JANES tenga la amabilidad de reeditar y difundir la obra
del escritor polaco-norteamericano, pues Singer sabe hacer retratos detallados y
auténticos, llenos de un sorprendente realismo mágico de un pueblo, el judío, en
permanente huida, en constante metamorfosis y vertiginosa navegación por todos
los territorios y paisajes del mundo real y ficticio. También Bashevis Singer
tiene la habilidad de poder dibujar y mostrar, con un feroz y descarnado
escepticismo, con una muy saludable y necesaria distancia, las ancestrales
costumbres, tradiciones y anhelos de la dinámica, compleja y variopinta sociedad
hebrea, durante el muy turbulento y convulso siglo XX, una época tan caótica
como la propia nuestra, a pesar de los adornos, tecnologías y oropeles.
*Empleo la terminología castellana "Espinosa", tal y como la utiliza el
antropólogo, historiador, lingüista y ensayista español, Julio Caro Baroja en
sus excelentes análisis e investigaciones sobre los judíos en España. En los
pueblos de Burgos y resto de Castilla (Segovia, León, Valladolid, Soria…)
tuvieron gran presencia y relevancia, diversas comunidades de judíos, tal y como
lo confirman los magníficos archivos de la Inquisición española y el Vaticano,
donde aparecen detallados informes sobre las actividades, pensamientos,
relaciones personales, lecturas y hasta hábitos alimentarios y aficiones del
pensador, activista y filósofo Baruch de Espinosa y un amigo suyo, de profesión
médico, Juan de Prado, que mantenían una tertulia singular en La Haya con ex
jesuitas, protestantes, liberales, artistas…
No hay que olvidar que el tal Espinosa fue consejero del primer gobierno
republicano, federal y democrático holandés, asistiendo enfurecido al asesinato
de los hermanos Jan y Cornelis de Witt por los seguidores de la casa Orange.
Estos sangrientos acontecimientos motivaron al activista y pensador judío a
obtener posterior refugio y asilo en casa de un destacado pintor flamenco,
miembro de una iglesia protestante progresista, para evitar correr la misma
suerte, aunque antes tuvo el valor de difundir personalmente un libelo
condenando los crímenes y la pasividad del pueblo. Benito de Espinosa (Baruch de
Spinoza) es uno de los primeros pensadores que traza y expresa el papel activo
que los ciudadanos deben ejercer en el gobierno, en la creación de espacios de
convivencia para lograr la felicidad dentro de las ciudades, condenando la
propiedad privada y reclamando que todas las viviendas fuesen controladas por el
gobierno de la ciudad para evitar la especulación y la indigencia.
"el ser humano que se conduce según la razón es más libre en la ciudad, donde
vive bajo la ley común, que en la soledad, donde no se obedece más que a sí
mismo"
Ética demostrada según el orden geométrico. Benito de Espinosa
Editora Nacional, Madrid. 1980
Antonio Marín Segovia
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