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Titulo Original: Malos Hábitos
Dirige: Simón Bross
Duración: 94 minutos.
País: México
Año: 2007
Guión: Ernesto Anaya y Simón Bross
Fotografía: Eduardo Martínez Solares
Música: Daniele Luppi.
Edición: Adolfo Ibarrola y Raúl Martínez Resendez.
Interpretes: Ximena Ayala, Elena de Haro, Elisa Vicedo, Marco Antonio
Treviño, Aurora Cano, Emilio Echevarría, Patricia Reyes Spíndola, Milagros
Vidal, Héctor Téllez, entre otros.
UN AFORTUNADO ACERCAMIENTO A UN SERIO PROBLEMA
Uno de los males preocupantes (y signo) de nuestro tiempo lo constituyen los
desórdenes alimenticios. La bulimia y la anorexia son los más comunes, y al
igual que otras pandemias del siglo XXI, se presentan en todos los estratos de
nuestra sociedad; afectando principalmente al género femenino. Las razones por
las cuales estos desórdenes se presentan son variadas, pero muchos especialistas
parecen coincidir a que sus principales detonantes son una combinación de
diversos factores: carencias emocionales y problemas psicológicos aunados a una
vanidad desaforada, una necesidad de aceptación desproporcionada, y la imitación
de modelos de belleza establecidos por la sociedad moderna y reforzados por
medios como la televisión, las revistas de moda y la publicidad.
Irónicamente, una de las primeras reflexiones serias hechas en nuestro país
sobre el tema, ha sido realizada por una personalidad que viene del medio
publicitario: el creativo mexicano Simón Bross. Galardonado a lo largo de su
carrera por sus exitosas campañas, Bross incursiona en el medio cinematográfico
con Malos Hábitos, su opera prima, la cual tiene como tema central los dos
principales desordenes que mencionamos líneas arriba.
Partiendo de un argumento original de Ernesto Anaya, el realizador relata, a
través de las historias de tres personajes, algunos de los más terribles
avatares de estas enfermedades. En primer lugar, tenemos al personaje de Elena,
una joven madre que, al comenzar a obsesionarse con su apariencia, gradualmente
cae en una espiral patológica característica de estos males. En su malsano
descenso victimiza a Linda, su propia hija (el segundo personaje significativo
de la trama), una tierna y regordeta niña en la cual su madre vuelca todas sus
deseos y angustias, centrando sus esfuerzos en tratar de hacerla más delgada,
aún a costa de poner en riesgo su vida. Otro afectado colateral de la enfermedad
de Elena es Gustavo, su marido; quien gradualmente comienza a perder el deseo
sexual hacia ella, y buscará satisfacer sus apetitos (gustativos y sensuales) en
otra parte.
El personaje que completa el trío es Matilde, sobrina de Gustavo y Elena quien,
tras un suceso significativo en su niñez, decide consagrar su vida a Dios y
acoge las vestiduras religiosas. Pero en cuanto se recluye con unas monjas,
comienzan a conjuntarse una serie de eventos que le hacen creer que posee una
habilidad especial para lograr milagros, y que para que hacer que se cumplan,
tiene que pasar por diversas privaciones, siendo la hambruna la principal de
ellas.
A través de esta tripleta de mujeres, Bross desmenuza varios de los aspectos que
conducen a diversas personas a la bulimia y la anorexia. La existencia de dichos
personajes es dramáticamente marcada por estos padecimientos, y determinada por
sus deseos, sus aspiraciones y finalmente, por sus obsesiones.
Dentro de la ensalada de eventos periféricos que rodean a los protagonistas,
podemos encontrar diversas referencias por un lado, a la cultura de la delgadez
obligada como estereotipo de belleza (y la cantidad de charlatanes y clínicas
enfocadas a tal propósito), así como sus efectos devastadores que inclusive
alcanzan a terceros (como cierta leyenda urbana referida (y dada por cierta)
dentro de la cinta); y por otro lado, remite a varios de los denominados pecados
capitales (como la Gula, la Lujuria, la Ira, el Orgullo y la Envidia, por
mencionar algunos), a la vida de varios santos (que se autoflagelaban para
alcanzar la santidad) e inclusive a una velada alusión al diluvio, representado
por una lluvia ominosa que rodea a todos los personajes, y que es el catalizador
principal de la hambruna más prolongada de Matilde.
Es precisamente la ambientación donde la película gana la mayor parte de su
efectividad. Al crear dos universos visualmente muy opuestos para enmarcar las
dos realidades en que Matilde, Elena y su hija coexisten. Por una parte, tenemos
la oscurantista, austera y deprimente recreación de un convento que tiene que
subsistir vendiendo comida y golosinas (que se contrapuntea con las visiones
grandilocuentes y mesiánicas de Matilde); y por otra, el mundo pulcro, de
blancura perpetua de la casa donde Elena y su hija viven, que se opone a las
tinieblas mentales en las cuales sus habitantes se ven inmersos.
Tal vez el anterior sea el principal defecto de la trama: al intentar abordar
tantos temas a la vez, la percepción es que algunos de ellos no se desarrollaron
lo suficiente, mientras que otros se mencionan superficialmente. Además de que,
dada la formación del realizador; se percibe cierta reminiscencia a anuncio
publicitario tras sus planteamientos. Sin embargo, estos desperfectos son pecata
minuta, y Bross logra sacar adelante su ambicioso proyecto, obsequiándonos una
reflexión que, sin pretender ser aleccionadora o muy docta, mantiene un rigor y
una coherencia que hacen de la cinta algo digno de verse. Malos Hábitos es, a mi
parecer, una de las mejores películas mexicanas estrenadas este año.
Por: Francisco Javier Quintanar
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