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Ansiado orgasmo femenino

Por Verónica Kenigstein
Por Verónica Kenigstein

El orgasmo es una pulsión natural del organismo. Todo cuerpo tiene potencialidad natural de vibrar, de sentir esta pulsión. La intensidad, la frecuencia y la sensibilidad, la forma en que se siente es individual y único en cada mujer. Marlene Curi, psicoterapeuta corporal biodinámica, miembro de la Asociación de Psicoterapia Biodinámica (con sede en París y Londres) explica: “haciendo una comparación burda: es como hacer pis, vos sentís la pulsión, pero ¿cómo sabés si es igual a la mía o a la de cualquier otra mujer? Es una necesidad que en algunos casos puede ser ácida, en otras ocasiones una pequeña vibración, en otros una pequeña inflamación, pero se siente igual. Todos terminamos en el baño”.

La sexualidad es energía, vibración, que le pasa al organismo, proviene y se siente en el cuerpo. Esto ocurre a través de los 5 sentidos, que son las vías por las que el cuerpo se relaciona con el exterior. Para vivir plena e intensamente la sexualidad, es importante aprender a sentir corporalmente esta vibración. Curi continúa: “es necesario comprender que el orgasmo es una sensación de descarga energética involuntaria, no se puede fabricar. Uno puede permitir que venga, que aparezca en el cuerpo. Pero no es voluntaria, es al revés. Cuando el cuerpo se abre lo suficiente, a través de la relajación, es una sensación que nos viene, se nos aparece, porque la pulsión energética nos toma. La vibración sube de intensidad y el cuerpo es tomado por este latido”.

Una de las herramientas fundamentales para dejarse llevar por la experiencias orgásmica se relaciona con abrirse al placer, al erotismo: “Para ello, sostiene la terapeuta, es muy importante poder decir ‘esto ‘no’me gusta, para poder decir esto ‘sí’ me gusta’. Esta sociedad no habilita el NO, el límite. Quisimos romper todos los límites y con ellos la habilitación del ‘no’. Por eso es muy importante habilitar el no. Lo que no me gusta, no me va a dar placer y mi cuerpo se cierra”.

Por otra parte, existen algunos estados emocionales que pueden conspirar contra el goce. Si tenemos rabia contenida en el cuerpo, no podemos sentir; es muy difícil sentir otra cosa que no sea la rabia o la parálisis o contracción que ésta produce. La mujer no puede tener un orgasmo si tiene rabia, mientras que el hombre no puede si tiene miedo. La mujer con miedo puede ser orgásmica; el hombre con miedo, eyacula rápido.

Esta explicación tiene sus bases en la biología. “La rabia, expresa la especialista, hace que el cuerpo se llene de adrenalina, que es la hormona de la actividad. Si la mujer está con adrenalina le resulta muy difícil, casi imposible, entrar en una experiencia orgásmica; tiene que relajarse, para poder producir y expandir noradrenalina, que es la hormona del placer relajado”.

La explicación científica continúa mediante la asociación de las emociones con los efectos de éstas en el cuerpo y las energías que movilizan. La rabia contrae los músculos externos (los del movimiento), mientras que el miedo contrae los órganos internos. En términos energéticos, la rabia descarga: entrega, penetra, sale, eyacula (es energía fundamentalmente masculina). El miedo, por su parte, contrae, chupa, tiene una energía receptiva, predominantemente femenina.

A diferencia de lo que ocurre en otras sociedades, en nuestra cultura la rabia es una de las emociones más castigadas; propone una dicotomía entre lo bueno y lo malo. Es necesario ponerse en contacto también con la agresión, la parte oscura, lo que se considera como ‘la maldad’ y poder transitarla, drenarla para que se canalice constructivamente. Hay otras sociedades donde la rabia o la agresión es aceptada (por ejemplo, entre los árabes) y si una persona puede exteriorizar su rabia, el comentario que se hace es ‘qué potencia tiene’.

Si una mujer tiene rabia no puede sentir placer. El placer femenino va de afuera hacia adentro (penetra), se relaciona con recibir algo de afuera. La rabia, por el contrario, va de adentro hacia fuera y cuando permanece adentro, no queda espacio para la energía del placer. Este sentimiento suele provenir de una etapa infantil y entonces a la mujer le pasa que ‘no siente nada en el cuerpo’ porque tiene la rabia atrapada, pero no necesariamente pasa por el vínculo con su pareja; es una rabia primaria.

Curi explica un mecanismo muy común que da cuenta de este funcionamiento y dice que a veces, para sacar la rabia, se necesita un acompañante que permita habilitarla. Hay parejas que se animan a pelearse porque el otro habilita la rabia. Muchas veces, se usa a la pareja como acompañante terapéutico, se llega a una pelea y se termina haciendo el amor. Esta forma permite funcionar pero no nutre a la pareja. En muchos casos, es la única forma funcional que las parejas encuentran para expresar su energía sexual. Si uno tolera la rabia del otro y viceversa, ‘se puede empezar a sentir’. El hombre termina y la mujer al descargarla también termina. Es un mecanismo funcional. “La descarga de la rabia, de la propia sombra, es una fuerza tan poderosa como el amor. No hay que asustarse. Es la misma fuerza de la construcción (el amor), que es necesario sentir en el cuerpo. Si una persona no siente la rabia en el cuerpo y la expresa, tampoco puede sentir el amor como vibración y su pico más alto, el orgasmo. Son dos caras de la misma moneda” sonríe tranquilizadora.

El orgasmo es un diálogo entre dos, es necesario un contacto con el otro, aunque ‘el otro’ no necesariamente sea una persona. “Hay muchas opciones”, dice Curi, “puede ser un diálogo entre yo y la vida, entre yo y un objeto, entre yo y yo misma, algo que sube mi energía, algo que me erogeniza, ejerce el rol masculino (en el caso de la mujer), penetra por alguno de mis sentidos. Me dejo penetrar por ese algo, que me erotiza”.

“Siempre me llama la atención el uso de las películas para erotizarse. En esta situación, en realidad, el diálogo es de a 3, no uso mi energía sexual con mi compañero, sino con la película. Es como charlar con alguien pero estar pensando al mismo tiempo en una discusión con mi papá. La clave para una vivencia poderosa de la sexualidad es abrirse, estar totalmente presente en el contacto con el otro”, concluye la profesional.

Ejercicios corporales para sacar la rabia

Primero es necesario darse cuenta de la presencia de la rabia. En segundo lugar, se trata de recordar cómo la sacaba siendo chico o chica (con gritos, golpes, pataletas). Hay dos posibles ejercicios para hacer:

1. Pataleta. En un lugar íntimo y seguro, por ejemplo, en la habitación, donde no haya objetos que puedan lastimar ni nadie alrededor, acostarse sobre la cama y comenzar moviendo suavemente los brazos, las piernas e ir subiendo la intensidad de los movimientos. Se trata de golpear la cama como si se estuviera haciendo una pataleta. Si se puede sacar sonido, mucho mejor. Mientras más intensos sean los movimientos, más fuerte es la vibración posterior de descarga que se siente.

2. Paliza con raqueta (o una escoba, puesta horizontalmente). Sobre una cama o sillón, colocar un almohadón. Pararse sobre ambas piernas, buscando un buen apoyo sobre el piso, el peso bien hacia abajo, las rodillas un poquito flexionadas. Tomar la raqueta o la escoba con ambas manos, por arriba de la cabeza llevar los brazos hacia atrás, dar un golpe fuerte al almohadón, con los brazos siempre estirados. Ayuda mucho imaginarse sobre el almohadón la cara de alguien (o algo) por quien (o que) sentimos rabia o una figura que nos atemoriza. Golpear muy fuerte con la raqueta o la escoba, emitiendo sonido (muchas veces sirve decir fuerte ¡FUERA!) y sacando la fuerza por los ojos y la boca.

Hacer cualquiera de los dos hasta que se vaya toda la rabia. Al finalizar cualquiera de estos ejercicios el cuerpo comienza a vibrar (puede sentirse como cosquilleo o como temblor o de cualquier otra forma individual). Esta es la misma vibración que recorre el cuerpo antes y durante el orgasmo, sólo que con otra polaridad. Por esto es tan importante conocerla.

Consultas sexológicas femeninas comunes

* Tengo problemas para llegar a lo que se dice “acabar”, yo siento placer durante todo el acto sexual, pero no me doy cuenta si termino ni cuando termino. Entonces quería saber qué puedo hacer para resolver este problema.
* Tengo 22 años y mi novio 30. Hace 2 años que tenemos relaciones pero en los últimos meses no consigo terminar y él no dura lo suficiente. ¿Es normal o existe alguna posición que puedas recomendar para que lleguemos al orgasmo al mismo tiempo?
* Tengo 31 años y 2 hijos he tenido varias parejas pero la verdad es que creo no sentir casi nada durante mis relaciones, creo haber tenido sólo 2 orgasmos durante mi toda mi vida y la verdad es que antes no lo había pensado pero desde hace algún tiempo me preocupa, ya que me siento extraña y como verás esto me trae problemas con mi pareja ya que él se da cuenta que yo no lo paso bien y no sabemos qué hacer, por favor respóndanme ya que creo que soy frígida.
* Mi pareja y yo estamos de novios hace algunos meses. Nuestras relaciones sexuales son bastante placenteras, pero por alguna razón, ella siempre llega “a punto” de alcanzar el orgasmo durante el coito pero no lo logra. Además, le da vergüenza tocarse delante mío. Me preocupa y me hace sentir mal no poder hacer nada o estar haciendo algo mal. ¿Qué solución se te ocurre?

Fuente: Ciudad Internet, 4-10-05.
http://www.ciudad.com.ar/ar/AR_Nota_2005/0,3813,2985,00.asp



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Cortesía de Verónica Kenigstein
Publicado Wednesday 5 de October de 2005



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