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Lío por el trasteo de glaciares para extraer oro y plata
Por Portal del Medio Ambiente
Cuenta García Márquez que cuando Aureliano Buendía tocó por primera vez una barra de hielo (“el diamante más grande del mundo”, según su padre, José Arcadio) retiró su mano en el acto. “Está hirviendo”, exclamó.
En la cordillera de los Andes, sobre 6 mil metros de altura, hay hielos que cubren desde hace 10 o 15 mil años las inmensas riquezas naturales de nuestro continente. Una de ellas es la mina de oro, plata y cobre Pascua Lama, situada a 800 kilómetros al norte de Santiago, en la comuna Alto del Carmen, exactamente sobre el límite entre Chile y Argentina.
Allí, los especialistas de la transnacional minera canadiense Barrick Gold, la segunda empresa del rubro más grande del mundo, ubicaron uno de los más ricos yacimientos del orbe, capaz de producir casi 800 mil onzas de oro al año y 30 millones de onzas de plata, además de cobre. Pero sobre la montaña hay tres gigantescos glaciares que podrían quemar las manos de la transnacional. Y Ahora, un polémico proyecto contempla “trasladar” en los próximos seis meses un millón de metros cúbicos de hielo de los glaciares Esperanza, Toro-1 y Toro-2.
Tras ser removidos por inmensas máquinas excavadoras, los glaciares serán trasladados en camiones tolva con capacidad entre 90 y 200 toneladas, que viajarán a dos kilómetros de distancia, al glaciar Guanaco, donde los expertos aseguran que hay idénticas condiciones ambientales para su conservación. Se construirán barreras de contención para asegurar la acumulación de hielo y nieve.
Es una empresa pocas veces imaginada en el mundo que implicará una inversión de 1.500 millones de dólares, a partir de enero del 2006.
Las minas estarían en condiciones de producir oro desde el 2009 y durante 20 años, siempre y cuando el gobierno chileno autorice la gigantesca operación. El proyecto implica extraer un promedio anual de 15 millones de toneladas de mineral y alrededor de 95 millones de toneladas de roca estéril.
Impacto ambiental
El proyecto se llama Pascua-Lama, porque la mina chilena es Pascua y la argentina (provincia de San Juan) es Lama.
El estudio de impacto ambiental elaborado por la empresa fue presentado a las autoridades el año 2000, y autorizado en primera instancia por la Corporación Nacional del Medio Ambiente, Conama; pero ahora está sometido a un nuevo estudio, mientras crecen las protestas a medida que se conocen los detalles de las obras.
Hace un par de semanas un grupo de campesinos del valle Alto del Carmen realizaron una protesta ante las oficinas de la Barrick Gold, en el elegante barrio de Providencia, en Santiago, depositando en la puerta de su edificio una barra de hielo.
La mina se encuentra en la cabecera de los ríos del Estrecho y el Toro, que proveen de regadío a un riquísimo valle agrícola donde se produce, entre otras cosas, el prestigioso pisco Alto del Carmen.
El diputado chileno Antonio Leal destacó que sería “una señal totalmente equívoca” que se autorizara el proyecto, teniendo en cuenta que recientemente el gobierno de Chile subscribió el Protocolo de Kioto, que protege los hielos eternos, reserva mundial del agua, recurso vital por el cual se anticipan los conflictos bélicos del futuro.
Los agricultores del valle, donde habitan 70 mil personas, aseguran que el traslado de 24 hectáreas de glaciares provocará un desastre ecológico de gigantescas proporciones y con efectos irreparables.
El agua de los tres ríos se contaminará por el uso de cianuro y otros metales pesados que se utilizan en las explotaciones mineras.
Daño irreversible
En la actualidad los lugareños denuncian la instalación de portones y cercas en plena cordillera, además del paso de 80 camiones diarios y el cierre de varios lugares de atractivo turístico en plena cordillera.
En la parte argentina el gobierno regional de San Juan habría autorizado las faenas, aclarando que no hay glaciares en peligro, lo que ha sido desmentido por el biólogo y Premio Nobel alternativo 2004, Raúl Montenegro. Este denunció a Unesco la desafección de una gran parte del parque San Guillermo, reserva de la Biósfera, y el daño irreversible del glaciar argentino Conconta por las obras de construcción del túnel Fénix, que conecta las obras del proyecto argentino (Lamas) con el chileno (Pascua).
El millonario conflicto se resolverá en los próximos meses. Ojalá que los glaciares no se conviertan solo en algo del pasado, como el del coronel Aureliano Buendía, que frente al pelotón de fusilamiento sólo recordó aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo.
Leonardo Cáceres
El Tiempo (Santiago de Chile)
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Cortesía de Portal del Medio Ambiente
Publicado Sunday 26 de June de 2005
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