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CARLOS MONZON "UN IDOLO ARGENTINO"

Por Edwin Kako Vazquez
Cuando digo la palabra "boxeo" mi pensamiento vaga sin indiferencia catalogando a uno de los mejores boxeadores que pasó por la historia de este deporte. Carlos Monzón de Argentina, un guapo peleador que sentó catedra con sus puños arriba del cuadrilatero con eficiencia y valentía. Para muchos era símbolo de consistencia en cada una de sus reyertas en los tinglados mundiales. Lo catalogaban como una maquina y un destructor que arrojaba su majestuosidad antes sus oponentes.

Monzón llega a este planeta el 7 de agosto de 1942, en un lugar llamado San Javier, en la provincia de Santa Fe. Era el quinto hijo de trece, waoooooo, casi naaaa. Su vida no fue muy fácil, pertenecía a una familia de bajos recursos económicos, repartía leche y vendía periódicos en su barrio. Se liaba a golpes como todo chiquillo en sus años de infancia creando un sueño que más tarde se cumpliría. Tuvo que trabajar duro en sus años de juventud para poder entrar de lleno en el rudo deporte del boxeo. Su gran maestro lo fue Almicar Brusa cuando decide entra por primera vez a un gimnasio de boxeo. Este gimnasio era para chicos de bajos recursos que buscaban abrirse camino en la vida en el difícil arte del boxeo. Monzón y su "ego" caminaban de la mano por el carril exclusivo demostrandole al mundo que podía llegar a ser alguien en el boxeo rentado. Poseía la estamina para llegar a ser un gran campeón en el rudo deporte de los puños y entrar a la historia como uno de los mejores.

Sus primeros pininos como "amateur" fueron de gran altura debutando en el año 1959, contempla la idea rápidamente de llegar al profesionalismo y debuta el 6 de febrero de 1963, noqueando a Ramón Chamorro. Monzón tenía una idea clara en su mente, salir adelante para resguardar y aclarar una vida que había sido arropada intimamente por la señora pobreza. Era una transigencia que se aglomeraba entre la multitud para dar paso a unos estereotipos sociológicos que imponían su estatura dentro de la vana sociedad.

Cada paso de Monzón representaba una estancia sólida llena de magnetismos positivos que realzaban su personalidad, sus primeras ocho combates fueron deleite de toda esa gente de América del Sur. Estaban ante un peleador que había nacido con una habilidad innata dentro de los secretos del boxeo.

Vamos un momento amigos lectores al 7 de noviembre de 1970, llueve en Roma, nuestro gladiador argentino se enfrenta a otro portentuoso del "ring" el italiano Nino Benvenuti un peleador casi invencible hasta ese momento. Estamos en el Palazzete Dello Sport, Benvenuti era un peso mediano arrollador que traía consigo una estampa de seguridad amparada y matizada ante una fanaticada extramadamente fiel. Todo estaba preparado para el gran combate, la gente estaba segura que Benvenuti saldría por la puerta ancha. Del otro lado el argentino impaciente quería entrar en acción y definir de una vez por todas quien de los dos era el mejor.

La gran batalla dejó "boca abierta" a todos los eruditos de la materia que le daban la ventaja al italiano. Dicen que no hay enemigo pequeño, Monzón tiró a la lona a Benvenuti mediante una certera derecha a la mandibula en el asalto número 12. Nadie podía creer lo que había pasado y para despejar dudas Monzón volvió a derrotar a Benvenuti en la revancha. Esta vez un desafiante Monzón puso a dormir a Benvenuti en el tercer asalto en la ciudad de Montecarlo.

Empezaba la carrera y las defensas de Monzón que lucía grandioso dentro de esa colina llena de sogas. Emile Griffith fue la próxima victima del argentino que sentó catedra una vez más, se fue en el décimo asalto. La fama tocaba la puerta del "super ego" de Monzón, retadores llegaban a su sala recibiendo una gama de golpes elegantes y precisos que siempre lo conducían a la victoria.

Monzón subía la montaña en el escalafón de los pesos medianos y hombre tras hombre fueron derrotados por el argentino que sin lugar dudas sobresalía por encima de todos. Peleadores como Rodrigo Valdez, Tony Mondine, Tom Bogs, Denny Moyer, Bennie Briscoe, Candy Rosa y Emile Griffith fueron actores de la obra "Carlos Monzón".

A Denny Moyer lo venció en Roma, Italia en una reyerta violenta por demás que tuvo que ser parada por el más que manda en el "ring". En esta pelea el argentino lucía fuerte y seguro de sí mismo destacando en la colina sus dotes de pegador contundente. Sin embargo había un peleador llamado Rodrigo Valdez que era una espinita en el camino de Monzón, todos sabían que esta iba a ser una gran contienda entre estos dos colosos y campeones. Tanto Valdez como Monzón eran lo mejor de los medianos y algún día tenían que enfrentarse cara a cara. Antes de la reyerta Monzón Valdez, el argentino venció a el italiano Tony Licata y al francés Gratien Tonna.

Amigos lectores acomodensen en su palco que viene lo bueno, llegó el momento de la verdad. Chocarían dos trenes del cuadrilatero, era 20 de junio de 1976, todo "ready". Todo era algarabía entre el público, en esta esquina de Argentina el campeón mundial de la AMB, Carlos "El Señor Látigo" Monzónnnnnnnnn, en la otra esquina de Colombia, el gran Rodrigo "Rocky" Valdezzzzzzzzzzz. Los apalusos no se hicieron esperar y el público sabía y sentía de antemano que iban saborear una gran ensalada boxísticas ejecutada entre estos dos caballotes de los puños.

Estas dos peleas ante Rodrigo Valdez eran el final del camino para de la carrera de Carlos Monzón que decide retirarse. Monzón derrota a Valdez en la primera contienda no sin antes recibir una buena derecha del colombiano en el segundo asalto. Monzón cae a la lona y el árbitro Dakin comienza el conteo. Lentamente el argentino se incorpora, nadie antes lo había tumbado antes, el público enmudece, esta de pie el campeón nuevamente. De ahí en adelante la suerte estaba echada y Monzón caminaba rumbo a la victoria. Valdez no quería quedarse con esa y pide una revancha no sin antes hacer dos peleas preparatorias. En el año 1977, se escenifica la segunda pelea y Monzón vuelve a ganarle a Valdez unanimemente.

El ídolo argentino hizo 100 combates como profesional, 87 ganadas, 59 "nocaut", 9 empates y sólo 3 derrotas, tiene la marca de 14 defensas exitosas en su carrera.

Muere en un accidente de automovil el 8 de enero de 1995, a la edad de 54 años, QUE EN PAZ DESCANSE.

EDWIN KAKO VAZQUEZ
ESCRITOR E HISTORIADOR DEPORTIVO

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Cortesía de Edwin Kako Vazquez
Publicado Sunday 3 de August de 2003



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