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Durante la guerra de la independencia contra los franceses, los españoles tenían todas las de perder. Cada día perdían a muchos hombres. Uno de esos días, un soldado fue a ver a su capitán: -¡Mi capitán, mi capitán! ¡Estamos cayendo, no aguantaremos mucho más! -Esto no puede ser, tenemos que hacer algo-dijo el capitán. -Pues usted me dirá mi capitán. -Ya sé, se me ha ocurrido una idea. ¿Sabe usted como se llaman todos los Franceses? -No mi capitán ¿Cómo? -Se llaman Fransuá. Lo único que tenemos que hacer es...
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