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Cortesía de Mauricio desde Toledo |
El Papa se encuentra haciendo una visita a los Estados Unidos. Después de celebrar una misa, se dispone a descansar cuando de pronto le entran unas terribles ganas de conducir, así que le dice al chofer:
-Ponte en el asiento del copiloto, que hoy conduzco yo.
El conductor, ante la insistencia del Sumo Pontífice, accede a su requerimiento. Entonces, el Santo Padre comienza a acelerar, recorriendo la ciudad al más puro estilo de los pilotos de carreras, cuando una patrulla detiene el vehículo por exceso de velocidad. El Papa se detiene, baja la ventanilla y se le acerca el oficial de policía, pero, al verlo, se asombra y regresa a su patrulla para llamar a la central:
-Oficial de policía, ¿dígame?.
-Jefe, tengo una novedad.
-¿De qué se trata?.
-He detenido a un automóvil por exceso de velocidad.
-¿Y cuál es el problema?.
-Es que se trata de alguien muy importante.
-¿Más importante que yo?.
-Más, jefe.
-¿Más importante que el alcalde?.
-Sí, más, jefe.
-¿Más importante que el presidente?.
-No sé, jefe, imagínese lo importante que es que trae de chofer al Papa.
Cortesía de Mauricio desde Toledo
Publicado Sunday, July 11 2004