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Cortesía de Gonzalo desde Navarra |
En el hospital había un paciente gravemente enfermo, cuyos familiares se habían reunido en la sala de espera. Por fin entra en la sala un médico, visiblemente cansado y apesadumbrado.
-Siento ser portador de malas noticias, dijo, mirando las caras preocupadas. La única esperanza para vuestro familiar consiste en un transplante de cerebro. Es algo experimental y arriesgado que económicamente corre totalmente por cuenta vuestra.
Los familiares permanecieron sentados escuchando las graves noticias. Al cabo de un rato, uno de ellos preguntó:
-Pero, ¿cuánto cuesta un cerebro?”.
-Depende, respondió el médico. Cinco mil euros un cerebro de hombre y doscientos uno de mujer.
Se produce un largo momento de silencio, mientras los hombres de la sala intentan no reírse y evitan mirar a las mujeres a los ojos, aunque alguno sonríe. Al final, la curiosidad le lleva a uno de ellos a preguntar:
-Doctor, ¿a qué se debe la diferencia de precios?.
El médico sonríe ante una pregunta inocente y contesta:
-Es sólo una política lógica de precios. Hemos tenido que bajar los precios de los cerebros femeninos porque están usados.
Cortesía de Gonzalo desde Navarra
Publicado Sunday, July 11 2004