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Cortesía de Pilarica desde Zaragoza |
Era un rocanrolero que se va a confesar.
-Padre, vengo a confesarme, yeah, yeah, yeah.
Y el padre le contesta:
-No te puedo confesar hasta que te cortes el cabello.
Pasa un año, dos años, tres años y llega el rocanrolero.
-Padre vengo a confesarme yeah, yeah, yeah.
-No hijo, hasta que te quites esos aretes, esas pulseras y todos esos colguijos que traes.
-Pasan cinco años, seis años y llega otra vez a confesarse.
-Padre vengo a confesarme, yeah, yeah, yeah.
-Que no hasta que te vistas como la gente y te quites eso del yeah, yeah, yeah.
-Pasan cinco, diez, quince años y llega a confesarse.
-Padre vengo a confesarme.
Y el padre le contesta:
-Hijo mío, dime tus pecados yeah, yeah, yeah.
Cortesía de Pilarica desde Zaragoza
Publicado Sunday, June 27 2004