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Yo quiero ser ama de casa ¿y usted? 2-2

Por EnPlenitud.com

Peor que una película romántica nuestra o la mejor telenovela de la tarde a la que siempre queremos volver a ver el final. Solo después del espasmo enfervorizado del gol que gritó la vez original y las mil quinientas repeticiones de todos los ángulos y en el entretiempo, observará que UD. Se compró ropa interior nueva.

Me reservé para otro momento mejor, ya que consideré peligroso cortarle el embale, advertirla que después que se haya matado para dejar la casa en condiciones, cocinar la mejor comida, y ponerse una Diosa, para él, junto con él puede venir la tropa de sus amigos o socios.

O que en lo mejor se le escape un comentario como, a mi mamá esta comida le salía mejor. Omití, también, compartir la sensación inigualable y que nos hermana y embarga a todas, aunque en general seamos las mujeres arpías unidas, de mandarle un par de bendiciones a la madre que lo trajo al mundo, más seguido de lo que lo está haciendo actualmente, descartando pensar que solamente lo trajo y lo crió para nosotras, sus mujeres, levantarnos con nuestro mejor ataque de Diva y de dignidad de Pato Donald ofendido, que hayamos sabido conseguir y dejándolo comiendo, solo su alma, y recordando a su mamá.

Me pareció inoportuno avisarle que puede ocurrir que después de desarrollar bíceps nuevos y dejar el recuerdo de nuestros huesos queriendo postrarse, posteriormente a correr todos los muebles, para limpiarlos en primera medida.

Detalle que él jamás tomará en cuenta a menos que deba pagar a una asistente para ello. Ubicarlos mejor para la luz, la energía y el ying y el yang, emitan una pregunta con tono solemnemente grave y existencial: ¿solamente eso hiciste en todo el día?

Que si parte de su entusiasta idea comprende que como todas, alguna vez, para que tampoco se haga costumbre, queremos sorprenderlo con algún agasajo siguiendo las recetas de nuestros pasados maestros culinarios, diga uy yo quería churrasco de brontosaurio mariposa con papas fritas.

O peor aún concentrado en el vil metal diga, hoy no tengo hambre o re contra peor, aún, nos diga, pero hoy empecé la dieta. Que por nuevos, la reciente experiencia de pasar la senda de profesional a mujer del hogar, nos despierte nuevas fantasías y apetitos eróticos, podríamos tener el desliz de olvidarnos que ya no tenemos 20 años, e invitarlo a practicar sexo tántrico en la cocina, por citar algún ejemplo, y el nos mire con la misma cara de asombro que pondría si le propusiéramos un viaje a Mercurio y pasar la noche en un telo espacial.

Solo por enumerar algunas vicisitudes propias del ama de casa, estado que presuntamente quiere transitar. Mientras la escuchaba pacientemente y esperaba el momento justo para emitir algún bocadillo con algún comentario, e intentaba ordenarlos en mi cabeza por orden de aparición y menor efecto, como para no desalentarla del todo interrumpió su monólogo y mi elucubración al ver que por segunda vez yo corría entre el living y las hornallas.

Dijo con la misma voz seria con que anuncia las catástrofes: pensándolo bien, no sé si quiero dejar de todo mi trabajo. Ah, suspiré, a mi amiga le devolvieron la cordura. Solo por evitar males mayores y que no degüelle a nadie que no quiera plegarse a su renovación en el intento de cambiar de estado.

Y eso obvió mi disyuntiva de compartir con ella mi propia experiencia con mi casa. Que por otra parte fue testigo involuntario y forzoso, por ser mi vecina, más de una vez, de los desastres ocasionados en mi hogar dulce hogar o también de las delicias de la vida doméstica y familiar.

De todos modos concluí que como toda experiencia y entre ellas la de ama de casa, es absolutamente intransferible y cada mujer como cada maestra tiene su librito de autoría bajo el brazo, pensé ¿para qué narrarle mi rosario de penurias de ama de casa, casi, full time?

Hizo un pacto consigo misma y acordó multiplicarse y trasmutarse en pulpo para poder trabajar adentro y afuera de casa, otorgándole a esta última parte más relevancia en su vida. Bien, cómo haría para hacer eso es ya un misterio de la dimensión descocida y harina para de otro costal para otra nota.

No se pierda el próximo capítulo. Otra mujer más para clonarse y cumplir con todas las funciones femeninas. Bienvenida al club, amiga y cuando quieras están a tu disposición los derechos de autor de esta nota. Fuiste mi fuente.

Por Mónica Beatriz Gervasoni


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