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Una vez tomada la decisión

Por salud-mujer.com.mx

Muchas veces las mujeres que deciden abortar no consideran el tiempo posterior al aborto. Es quizá porque sus preocupaciones se centran en “salir del problema”, pues para ellas, el embarazo es lo que representa: un severo conflicto que complica seriamente su vida y las llena de mortificaciones.

Un embarazo inesperado, y en una etapa juvenil, resulta una situación tan abrumadora que lleva a las jóvenes a tomar decisiones desesperadas, pues muchas son las interrogantes y presiones que les va generando tensión. Presiones originadas por las especulaciones de las posibles reacciones familiares, de su pareja, amigos, profesores, compañeros de escuela; en fin, en la mente de las jóvenes es presa de múltiples prejuicios sobre sí mismas. Todas sus reflexiones generan un estado extremo de estrés que las orilla a recurrir a las opciones que sus “amistades” ponen a su disposición.

Afortunadamente después de la legalización del aborto hay más apoyo por parte de las autoridades, de tal manera que las jóvenes no se ven tan expuestas a caer en situaciones de verdadero riesgo, al tiempo que les es más fácil optar por un aborto inducido en una de las clínicas que, avaladas por el gobierno, brindan servicio a las jóvenes que se encuentran en tal situación.

Ahora bien, es importante pensar: ¿Y después del aborto qué? Aunque suene difícil de realizar, la vida debe continuar y más en esa etapa tan vulnerable. En la medida de lo posible, una vez realizado el proceso quirúrgico o químico la recuperación psicológica debe ser la primera.

Después del aborto, las jóvenes que lo han experimentado no se pueden concentrar en los sentimientos que se viven, pues darle valor a tales emociones conlleva a las pacientes a entrar a un círculo vicioso de culpa, que las traumatice de tal manera que se vea inhabilitado su regreso a la normalidad.

Es por ello que antes de practicarse un aborto es vital hacer planes que tengan como principal objetivo realizar acciones que produzcan la sensación de libertad, independencia y seguridad. Puede ser desde un viaje, un día de campo o una excursión, hasta la incursión en un curso de autoayuda, clases de idiomas o cualquier otro distractor formativo.


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