A través de sustancias llamadas hormonas, el sistema endocrino cumple una
importante función para la adaptación de nuestro organismo a las diversas
alteraciones que se producen en el ambiente externo e interno. La rama de la
ciencia médica que se encarga de su estudio es la Endocrinología.
Este complejo sistema mantiene el bienestar interno (homeostasis) dentro los
límites normales a pesar de las variaciones en la entrada o la salida de
sustancias, agua, glucosa, minerales (sodio, potasio, calcio y otros), moléculas
ambientales, etc. Además, participa en la regulación de nuestro crecimiento y
desarrollo, reproducción, comportamiento y envejecimiento.
Todas sus funciones son realizadas gracias a la capacidad de producir hormonas.
Éstas circulan por la sangre, libres o con proteínas transportadoras,
dirigiéndose hacia diversas células para regular sus funciones.
Puede definirse a las hormonas como agentes químicos producidos por ciertas
células o tejidos endocrinos específicos llamados glándulas, que son vertidas en
la circulación sanguínea. Actúan a distancia, ocasionando grandes cambios en
determinadas células o sistemas, aun cuando operan en pequeñas cantidades.
Aunque la mayoría de las células del cuerpo están en contacto con todas las
hormonas circulantes, la respuesta es selectiva. Los tejidos o células donde van
a actuar las hormonas, llamados efectoras o blanco, poseen unas proteínas en sus
membranas que las hormonas son capaces de identificar, uniéndose a ellas.