Todos lo que somos usuarios de Internet (y, si están leyendo esto,
probablemente lo sean) sabemos de los virus y sus efectos. Muchos los hemos
padecido en diferentes formas y con todo lo que acarrean, incluida la
destrucción de nuestro hardware o el gran dolor que puede ser tener que
formatear nuestro disco.
Otros, más afortunados, sólo los han escuchado nombrar, pero sin sufrir nunca en
carne (virtual) propia sus efectos. Pero todos, absolutamente todos, conocemos
de ellos y estamos expuestos a sus ataques.
Maldito spoofing
Los virus vienen en todos tipos y tamaños, con todos los nombres que nos podamos
imaginarnos. Algunos se activan cuando utilizamos un determinado archivo, otros
tienen una fecha de activación, otros se limitan a dormir en nuestros rígidos
hasta que alguna acción determinada los “despierta”.
El sistema más utilizado para la transmisión de virus es, probablemente, el
mail. Pese a los sistemas que se ofrecen para detenerlos, es muy común que nos
lleguen mails con virus. Saber reconocerlos y eliminarlos antes de que infecten
nuestro sistema es algo necesario.
Pero la mayor parte de los usuarios de Internet no está dispuesta a transmitir
virus a todos sus amigos por simple placer. Entonces, ¿cómo es que los virus se
diseminan tanto?
Últimamente, un sistema muy utilizado para esto es lo que se llama spoofing, un
sistema de transmisión de virus que, como para hacer más destructiva su acción y
llevarla más allá del espacio cibernético, suele tener efectos secundarios:
hacernos acusar a nuestros amigos por el virus que nos ha atacado, bloquear su
dirección, peleas y problemas varios.
¿Por qué?
Porque por la forma en que estos virus actúan, parece que nos han sido enviados
por amigos nuestros o, tal vez, que nosotros se los hemos enviado a ellos.
¿Qué es el spoofing?
El spoofing es un sistema de diseminación de virus a través del e-mail.
El “proceso” comienza cuando una persona que tiene nuestra dirección de mail
guardada en su computadora (en la agenda de direcciones del Outlook, por
ejemplo) recibe el virus (cualquiera sea este) de alguna forma y su computadora
se infecta.
En ese momento, lo que el virus hace es escanear el rígido de la computadora
infectada, buscando archivos que contengan direcciones de mail guardadas. Una
vez que las encuentra, se manda a sí mismo a todas las direcciones posibles, a
través del programa de mail que tenga instalado la computadora.
Cuando se manda a sí mismo, lo que hace el virus es insertar una de las
direcciones de mail que encontró en el remitente del mail. En otras palabras,
manda un mail infectado con un virus en nombre de alguien al azar, sin que, esa
persona tenga alguna idea de lo que está ocurriendo.
Esto ocasiona las confusiones y acusaciones de las que hablábamos antes, ya que
aparentemente se “sabe” de quien proviene el mail infectado.
Aún más, ya que la dirección que es insertada en el mail es una dirección al
azar de las encontradas en el disco rígido, el mail puede llegar en nombre de
cualquiera. Así que, por más que seamos de aquellas personas que tomamos todos
los recaudos necesarios, con un antivirus totalmente actualizado, y que nunca
hemos sufrido ningún tipo de infección de gusanos o virus, lo cierto es que nos
podemos ver acusados injustamente de estar infectando otras computadoras, sólo
por tener la mala suerte de que nuestra dirección haya estado almacenada en una
computadora infectada.
¿Qué hacer?
Si nos culpan de haber infectado una computadora, y antes de empezar una guerra
de acusaciones y reproches, debemos asegurarnos que nuestra computadora
realmente esté libre de virus.
Para esto, debemos hacer un control total de nuestro sistema con un anti-virus
actualizado tanto como sea posible (lo cual quiere decir actualizado a hoy).
Esta es una práctica que, en cualquier caso, deberíamos tomar y realizar en
forma continua y regular, al menos una vez al mes, y más de ser posible.
Podemos encontrar en forma on-line antivirus actualizados que nos permitirán
hacer análisis desde afuera de nuestro propio disco rígido (lo cual es
ventajoso, ya que reduce el riesgo de que nuestro propio antivirus esté
funcionando mal por causa de un virus).
Luego de que hayamos comprobado que nuestra computadora no sufre de ningún tipo
de infección, deberíamos contestarle a la persona que nos acusó de transmitir el
virus, con una explicación de lo que es el spoofing y cómo funciona,
asegurándole que nuestro sistema no esta infectado.
Es ideal incluir algún tipo de link que respalde lo que estamos diciendo acerca
del spoofing. Esto es especialmente útil, ya que colabora a difundir información
sobre esta práctica.
Si, en cambio, somos nosotros los que recibimos el mail infectado, debemos tener
en mente todo lo que se ha dicho hasta el momento en este articulo, y no
convertirnos nosotros en los acusadores indiscriminados.
Recordemos la posibilidad de que el virus que hemos recibido se haya enviado sin
conocimiento del emisor o de que, aún más, ni siquiera haya partido de su
computadora, sino de otra pero bajo su nombre.
Para tener más información, debemos buscar en Internet información sobre el
virus que está atacando a nuestro sistema (para esto son muy útiles los sitios
web de las empresas que se dedican a la comercialización de software antivirus,
como por ejemplo Symantec, o Panda). Si descubrimos que el virus en cuestión es
uno de los que utilizan el spoofing como técnica para diseminarse, sabremos que
es probablemente una acusación falsa la que estuvimos a punto de realizar.
Además, puede ser que podamos descubrir quién es en realidad la persona con la
computadora infectada investigando en los encabezamientos de los mails que
traían los virus.
Lo cierto es que el spoofing es un problema serio para el internauta habitual,
así como para el casual. Pero también es cierto que podemos ayudar a reducir su
impacto y los problemas que genera, compartiendo esta información tanto como sea
posible.