El investigador estadounidense Ramon Parsons ayudó a descubrir uno de los
principales genes 'guardianes' del organismo, PTEN, un supresor tumoral que se
encuentra 'estropeado' en el 30% de todos los cánceres. Se sabe que otro gen, el
BRCA1, es crucial en el desarrollo del cáncer de mama hereditario. Transcurrida
una década, un equipo dirigido por el propio Parsons acaba de descubrir por qué
las mujeres con una mutación en este gen desarrollan un cáncer de mama. Y parece
que PTEN juega un papel clave.
Sus conclusiones, en las que han colaborado las universidades de Columbia (en
EEUU) y Lund (en Suecia), se han dado a conocer esta semana en la edición 'on
line' de la revista "Nature Genetics"
Según su trabajo, llevado a cabo con ratones y con muestras de 34 pacientes, las
mutaciones en el gen BRCA1 (cuando no está mutado se encarga de reparar daños
celulares en el ADN) desactivan PTEN y permiten así que se desencadene una
cascada de señales que facilitan el desarrollo de las células tumorales.
Empleando una novedosa técnica, los científicos descubrieron que las mujeres con
mutaciones en BRCA1 sufrían a su vez grandes errores cromosomales en el gen PTEN.
Daños que, en condiciones normales, se encargaría de reparar BRCA1, y que de
hecho no se detectaron en mujeres con cánceres de mama sin mutaciones en este
gen.
Grandes mutaciones
En aproximadamente un tercio de las biopsias examinadas, PTEN se había partido
por la mitad y estaba erróneamente ensamblado de nuevo; en otros casos se habían
perdido secciones enteras del gen, que estaba incompleto. "Esta clase de
mutaciones que parten en dos los genes supresores de tumores podrían ser
frecuentes en otro tipo de carcinomas, sobre todo en aquellos con deficiencias
en los mecanismos de reparación del ADN similares a BRCA1", asegura Ake Borg,
del centro sueco. De hecho, este mismo equipo está ya llevando a cabo una
investigación similar con el otro gen responsable del cáncer de mama
hereditario, BRCA2.
"Estas conclusiones son muy emocionantes", señala Parsons, que dirige el
Programa de Cáncer de Mama en Columbia. "Desde que descubrimos la relación de
BRCA1 con el cáncer de mama hace 10 años nos hemos visto frustrados por nuestro
escaso conocimiento sobre cómo las mutaciones en este gen dan lugar a un tumor
en la glándula mamaria".
Ahora que saben que en el proceso está implicado también PTEN, aseguran que es
posible pensar en el desarrollo de algunos fármacos que interfieran en el
proceso y frenen el desarrollo tumoral. Este gen actúa aumentando la actividad
de una serie de proteínas en la célula, por lo que ya se han puesto en marcha
diversos ensayos en fases muy preliminares para descubrir cómo se pueden
desactivar alguna de estas proteínas.
Las mutaciones en BRCA1 suelen dar lugar a carcinomas de mama basales, una
variedad muy agresiva de cáncer de mama que también padece el 10%-20% de mujeres
con un tumor de mama no heredado. Por este motivo, los investigadores sospechan
que PTEN también está 'desconectado' en la mayor parte de estos tumores basales
no heredados (es decir, no provocados por una mutación en BRCA1).
Los carcinomas basales, una variedad de cáncer muy agresiva y que se propaga
rápidamente a otras partes del organismo, responden mal a los tratamientos
actuales por lo que muchas de las mujeres portadoras de una mutación en BRCA1
optan por quitarse preventivamente ambas mamas para impedir el desarrollo del
cáncer. Las portadoras de esta mutación hereditaria son además más proclives a
sufrir un cáncer de ovario.