Se llama de este modo a un grupo de islas de carácter autónomo que pertenecen
al dominio del Reino de Dinamarca. Este archipiélago está compuesto por
dieciocho islas que abarcan un total de 1.117 kilómetros de costa y cuenta con
48.290 habitantes. La apariencia es costera y escarpada. La zona es de aspecto
rocoso y cuenta con sobresalientes accidentes geográficos. Al ver las
fotografías de la región parece que estamos ante una maqueta. Sin embargo, se
trata de un sitio real que manteniendo estéticamente la belleza natural se
resguarda de las condiciones climáticas que la geografía le impone.
Con el nombre de Islas Feroe en español, en inglés originariamente Faroe Island
(su traducción del danés original quiere significar “isla de corderos”), se
ubican entre Escocia e Irlanda y las encontramos en el Atlántico norte. Las
bordea un bellísimo cordón montañoso, lo que aumenta el aspecto fantástico de
este lugar, ya que parece recortado del mundo y diseñado artísticamente.
Tal vez lo que otorgue mayor relevancia estética a este espacio es el colorido
de sus viviendas. Las casas aquí, como el título indica, poseen techos de
hierbas. El propósito no sólo mantiene relación con una cuestión de belleza
natural, aunque también es tenido en cuenta. En todo caso, podríamos referirnos
a ello como diseño inteligente u operativo, ya que existen varias razones para
que el techo sea construido de dicha manera. En primer lugar, mantiene relación
con la condición climática de este lugar. Los habitantes de las Islas Feroe
deben convivir con un clima oceánico que ronda a alrededor de los 7 grados de
media (durante todo el año) y generalmente templado; es frecuente la niebla y
además soplan fuertes vientos. Por supuesto que la ubicación geográfica es
propensa a tales condiciones. Sin dejar de lado las copiosas lluvias que
sorprenden con frecuencia a sus residentes.
Las montañas funcionan como marco para una serie de casitas que parecen
pintadas. De semejante tamaño y variados colores, todas coinciden en sus techos
de hierba que las defienden del clima. Sobre todo resguardan de la pesada y alta
humedad ,de los fuertes vientos y aíslan del frío invernal.
Otra de las ventajas de estas casas es que el hecho de que estén cubiertas en su
extremo con hierbas y pastos requiere muy poco gasto económico de mantenimiento.
Además del agregado pintoresco: durante las estaciones y los cambios en el
tiempo la tonalidad del techo va adquiriendo nuevos colores. De este modo,
podemos encontrar un profundo color verde durante el verano, sorprendernos con
un marcado marrón mientras se instala el otoño, un esplendoroso verde en
primavera y todas las cubiertas teñidas de blanco al llegar el crudo invierno.
Estas construcciones de paredes confeccionadas de piedra dan ejemplo de cómo
puede edificarse e instalar las viviendas de modo operativo y estético.
Constituye un rasgo casi de vanguardia el gesto de incorporar un elemento de la
naturaleza viva como la hierba en construcciones que, generalmente y casi
siempre, emplean materiales inertes propios de la construcción arquitectónica.
De todas las viviendas de las islas, tal vez la más conocida sea la Casa Nórdica
ya que representa un monumento que traduce el espíritu de estas tierras.
En otras palabras, han hecho de las conflictivas características climáticas, un
paisaje innovador, ya que existen pocos lugares en el mundo donde lo que consiga
la atención del público turístico esté dado por los edificios privados
levantados por ciudadanos comunes.
Resulta interesante destacar que durante el año 2001 las Islas Feroe lucahron
por su independencia respecto de Dinamarca. Sin embargo su pueblo no estaba de
acuerdo con dicho reclamo y esto tuvo como consecuencia la suspensión del
tratado en cuestión, mientras tanto, Dinamarca redujo los subsidios a las islas.
Artículo redactado por Quehoteles.com