rss feeds RSS / /

¿Qué hacer ante una convulsión?

Por Latinsalud.com

Tipos de convulsiones
Las convulsiones son reacciones que proceden de un trastorno parcial o generalizado de la función cerebral a nivel de la corteza. Estas alteraciones pueden producirse debido a diferentes procesos cerebrales o sistémicos. En efecto, la epilepsia es una enfermedad que produce periódicamente convulsiones, como consecuencia de descargas anormales de las neuronas.

Pero las convulsiones también pueden aparecer como consecuencia de un abuso de alcohol, hipnóticos u otros psicofármacos. Personas que presentan estados histéricos también pueden simular convulsiones. Las manifestaciones clínicas dependen del tipo de crisis de que se trate y de sus causas.

Las convulsiones son capaces de provocar manifestaciones muy evidentes, tanto para quien la sufre como para quienes asisten a esta experiencia por primera vez. El signo más evidente son las fuertes contracciones musculares, involuntarias, que sacuden el cuerpo.

En una crisis epiléptica, por ejemplo, la persona generalmente emite un grito o un sonido gutural, perdiendo la conciencia y cayendo desplomada. Esto es particularmente peligroso cuando está sola y nadie puede evitar que se golpee con objetos o muebles, sobre todo en el cuarto de baño. Sobreviene entonces una contracción muscular generalizada y la persona no respira durante algunos segundos. Luego las contracciones se vuelven breves y repetidas, y la respiración es ruidosa. La contracción de las mandíbulas hace que la mayoría de las veces se lastime la lengua o el lado interno de las mejillas. Puede haber pérdida de control de los esfínteres y generalmente existe abundante salivación. A los pocos minutos se despierta con una gran desorientación pudiendo, incluso, no recordar lo sucedido.

Las convulsiones febriles constituyen la forma más frecuente de convulsiones en los niños pequeños y habitualmente son de buen pronóstico. El mecanismo por el cual se desencadenan se encuentra en investigación. Coincidentemente con el incremento súbito de la temperatura corporal aparecen las convulsiones, sobre todo cuando dicho aumento alcanza los 39 grados centígrados o más.

La convulsión es típicamente generalizada, perdiendo el niño la consciencia y moviendo sus extremidades a los costados del cuerpo. Su duración va desde algunos segundos a varios minutos y es seguida de un corto período de somnolencia.

Las convulsiones histéricas, por su parte, constituyen crisis nerviosas producidas por inestabilidad emocional o psíquica. El afectado no pierde totalmente la conciencia y raramente sufre la crisis en soledad, sino que se produce en compañía de otras personas. Suele presentar llanto, risa y paros momentáneos de la respiración. Las caídas generalmente no son tan violentas como en las crisis epilépticas, sino que hay conciencia de ellas y un cierto cuidado para no lastimarse.

Qué hacer
Las convulsiones que requieren de mayor cuidado en su manejo son, sin lugar a dudas, las crisis epilépticas. Lo primero es evitar que el sujeto se golpee al caer y sacudirse, ayudándolo a llegar ileso al suelo y apartando los objetos a su alrededor. Luego se deberá dejar que las convulsiones sigan su curso sin tratar de sujetar sus miembros. Para evitar que muerda su lengua no deben introducirse los dedos en su boca, lo cual sería peligroso. En cambio, puede hacérsele morder algún objeto de cierta dureza pero nunca de metal, el cual podría romper sus piezas dentales. Es beneficioso girar su cuerpo hacia un lado para prevenir la aspiración, y colocar una almohadón bajo la cabeza. A medida que las sacudidas van bajando en intensidad, podemos aflojar sus ropas, cuello, cinturones, etc., para que respire con mayor tranquilidad, mientras chequeamos posibles golpes que requieran de atención médica.

Ante las convulsiones febriles se aconseja realizar baños de agua fría o paños frescos a fin de ayudar al descenso de la fiebre. Si la duración se prolonga por más de 15 minutos, debe investigarse un posible trastorno de tipo orgánico.

En las convulsiones histéricas es necesario sacar al afectado del lugar, donde se encuentra rodeado de otras personas, para evitar el protagonismo que motiva en parte ese estado. En la faz orgánica no hay mucho más por hacer, lo que no quiere decir que deba darse poca importancia al episodio. La consulta con un profesional de la salud mental es absolutamente necesaria para buscar y tratar las causas de este comportamiento histérico.

Otras medidas generales para las personas que sufren crisis habitualmente serían, en principio, aconsejarles que lleven una vida normal. Ella debe incluir actividades sociales de diverso tipo y ejercicio físico. Es muy peligroso para ellas el consumo de alcohol, cocaína y otras drogas con efectos neurológicos.

La sobreprotección puede aumentar sus sentimientos de inferioridad e inseguridad. Los miembros de su familia y las personas que constituyen su ambiente social habitual (escuela, trabajo, etc.) deben ser instruidos para adoptar una actitud positiva en este sentido, y saber ayudarlo durante una crisis concreta.


Artículos Destacados