La creencia en la reencarnación está mucho más extendida de lo que podemos
imaginar. Lejos de tratarse de una creencia marginal, más o menos folclórica, es
un teoría existencial acogída por muchos rostros conocidos. Sin duda, esa
aceptación a la vidas sucesivas está muy relacionada con el interés que algunas
religiones, como en budismo o el hinduismo -donde la reencarnación es dogma de
fe fundamental- han despertado entre nuestros famosos. Desde Nacho Cano
-componente del trio Mecano- hasta la actriz Penélope Cruz han abrazado la
esencia del budismo, el yoga y la meditación trascendental. Otros, menos
tradicionales, desde el punto de vista de las religiones orientales clásicas,
han abrazado la teología de un gurú particular, como es el caso de la actriz
Verónica Forqué, devota de Bagaban Sri Sathia Sai Baba. Contextos todos ellos en
los que la reencarnación resulta una conclusión más que lógica.
La actríz Carmen Conesa, por ejemplo, -una "chica de hoy en día"- es una
consumada practicante de yoga y relajación, y una profunda apasionada por las
filosofías orientales . "La materia se transforma en el universo, no muere, y me
parece muy místico haber sido en otra vida una ballena, un animal
superinteligente... tu reencarnación no tiene porque haber sido necesariamente
como hombre o mujer...", declaró la actriz a un semanario español.
Poco tiempo después otra conocida actriz española, Miriam Díaz Aroca, realizaba
unas declaraciones muy parecidas a otro medio de comunicación, aceptando su
creencia en la reencarnación. Y sugiriendo que en una vida pasada fue un delfín.
Ante declaraciones tan sorprendentes, no es de extrañas que algunas de nuestras
famosas, familiarizadas con las religiones orientales, puedan ser víctimas de
sus propias creencias reencarnacionistas. Un buen ejemplo lo protagonizó hace
algún tiempo la conocida presentadora de TV Leticia Sabater.
Leticia Sabater cayó víctima de su creencia en la reencarnación, y tal vez de
sus aspiraciones a una reencarnación importante (ver en el monográfico sobre la
Reecarnación el artículo ¿PORQUE TODO EL MUNDO CREE SER LA REENCARNACION DE
ALGUIEN FAMOSO?). Durante la grabación de un capítulo del famoso programa
Inocente, Inocente (emitido en varias televisiones autonómicas del país), la
conocida presentadora fue elegída como víctima, para hacerle creer que era la
reencarnación de una diosa hindú.
Con la ayuda de una amigo personal y de un grupo de actores, que se hacían pasar
por monjes budistas y por el embajador de la India en España, la presentadora
terminó creyendose la reencarnación de la diosa hindú Tanuri, muy venerada en
Benarés, cuya estatua (evidentemente preparada para la ocasión) presentaba un
más que casual parecido con la joven televisiva.
Por su parte, el famoso diseñador Paco Rabanne asombraba al mundo hace algún
tiempo al publicar en París, donde ha establecido su residencia, una
sorprendente autobiografía en la que, entre otras cosas, no solo confesaba creer
firmemente en la reencarnación, sino que incluso aseguraba conocer algunas de
sus vidas pasadas. Cuyos recuerdos, por cierto, le resultaban de gran utilidad a
la hora de diseñar sus colecciones de moda. "Yo obtengo también mi inspiración
en mis vidas pasadas. Mejor dicho, cuando me abstraigo de mi mismo, mis
existencias anteriores emergen a la superficie. Un día, mientras dibujaba
distraídamente en una hoja de papel, reconocí con sorpresa que aquellos trazos
tenían una clara influencia egipcia. Seguí dibujando, dando a mis dedos total
libertad para que guiaran el lápiz y rapidamente reconstruí un bajorelieve
egipcio".
Esto escribía el popular diseñador y modisto Paco Rabane en su autobiografía.
Autobiografía que, además de escandalizar a los más conservadores puristas de la
alta costura, ayudó a comprender a muchas personas anónimas con experiencias
parecidad, que su vivencia no era única.
Más discreta, la actriz María Kosty no ha proclamado su creencia en la
reencarnación a raíz de una experiencia personal, al mundo entero. Sólo algunos
amigos conocen aquella extraña historia.
La conocida actriz, veterana estrella del teatro y el cine español, cree en la
vida anterior y la reencarnación a raíz de una extraña experiencia personal.
"Estábamos rodando en Italia, -confiesa sin reparo María Kosty- a unos veinte
kilómetros de Florencia, cuando tuve una revelación importante de carácter
metafísico. En un alto del rodaje nos trasladamos a Florencia, ciudad en la que
yo jamás había estado, y decidimos buscar entre todos los compañeros que
integrábamos el grupo un restaurante típico".
"Alguien nos indicó un camino para llegar a un lugar como el que buscábamos pero
nos perdimos, entonces yo sentí que conocía todo aquello. Y de repente les dije
a mis compañeros, por aquí hay un arco, luego dos calles empinadas y después
saldremos a una plaza señorial; frente a la plaza veremos una iglesia muy grande
con una cruz y, a un lado de la plaza, un restaurante muy antiguo al que los
artistas acudían durante el Renacimiento".
El que no es precisamente discreto es el famoso peluquero Ruperth, con quien nos
reunímos en su céntrica peluquería madrileña, punto de encuentro de famosos y
populares VIPs españoles.
Ruperth, que además de peluquero es sacerdote de la religión Lucumí (Santería),
es un practicante confeso del espiritismo y el esoterismo. Sin duda más de un
lector se habrá sorprendido al encontrarse a este popular personaje en la
pantalla de su televisor, afirmando las cosas más increíbles sobre el más allá,
los espíritus, o los santos afro-cubanos.
Pero además de en la santería y en el espiritismo, Ruperth también cree en la
reencarnación, e incluso afirma recordar al menos 4 de sus vidas pasadas, y sin
ningún temor consaba a MÁS ALLÁ cuales eras sus últimas reencarnaciones: "Yo he
tenido cuatro vidas antes que esta, cuatro encarnaciones antes de reecarnarme en
Ruperth. Fui sacerdote en la India; también fuí mujer, una gitana en Bulgaria,
con 10 hijos; además fuí curandero y espiritista en México y, en mi última vida,
fuí rey en Egipto, y mi hermano me tiró al mar, donde me ahogué, por eso le
tengo tanto miedo al mar en esta vida, y he venido para tratar a la mujer".
escrito por Manuel Carballal