Los fotoprotectores son un componente indispensable para la exposición solar.
Protegen a la piel de los efectos perjudiciales de las diversas radiaciones
solares.
Las sustancias que filtran o bloquean estas radiaciones pueden ser:
• Físicas: reflejan o dispersan las radiaciones UV, Infrarrojas, y luz visible;
prácticamente no existen procesos de absorción. Ej.: dióxido de titanio.
• Químicas: son sustancias que absorben los rayos UV transformándolos en
inocuos. Ej.: mexoryl sx, parsol, octocrileno, etc.
Es fundamental elegir el protector adecuado, y tener ciertas precauciones en el
uso del mismo para una mayor eficacia protectora. Es importante, también tener
en cuenta los buenos hábitos de exposición:
• Se recomienda no exponerse en horarios pico, donde el sol está más fuerte y
por lo tanto hay mayores riesgos. Una buena forma de saberlo, es observar
nuestra sombra, si ésta es más corta que nuestra altura, ¡CUIDADO!
Resguardémonos de las radiaciones solares.
• La ropa constituye una pantalla eficaz. La ropa mojada detiene menos los rayos
UV que la ropa seca. Los colores claros nos protegen de los rayos infrarrojos y
los colores oscuros brindan mejor protección contra los UV y la luz visible.
• El uso de sombreros es recomendable en todos los casos pero con suma
importancia en las personas calvas que se encuentran sumamente expuestas.
• Es preferible aplicar el protector 15 minutos antes de la exposición directa,
para lograr mejor penetración del mismo.
• Utilice fotoprotectores de amplio espectro de absorción (UVB, UVA, IR) y alto
índice de protección (nunca menor de 15). En el caso de exposiciones prolongadas
y para pieles sensibles, el FPS (factor de protección solar) debe ser mayor de
30. Contrariamente a lo que muchas veces se piensa, igualmente se logra un buen
bronceado.
• Use protectores de marcas reconocidas y testeados dermatológicamente.
• Se debe aplicar uniformemente el protector sin olvidar zonas tales como las
orejas, el cuello, las manos, los pies.
• Se deben volver a aplicar cada 2 horas aproximadamente, independiente del FPS
usado.
• Se pueden elegir cremas, emulsiones, geles, leches, sprays; dependiendo del
tipo de piel que se trate. Ante cualquier duda, el dermatólogo recomendará lo
adecuado. No olvide no exponer los envases al sol o a temperaturas altas en
general.
Un tema importante es saber si los fotoprotectores son resistentes al agua. Se
denomina substantividad a la capacidad del producto de seguir con su acción
fotoprotectora aún después de la inmersión, o remoción por transpiración.
Generalmente se realizan diversos test que clasifican a los fotoprotectores en
"no resistentes al agua", "resistentes al agua", "a prueba de agua", etc.
Los resistentes al agua son aquellos que luego de 2 baños consecutivos de 20
minutos cada uno, siguen generando la misma protección; los a prueba de agua
resisten 4 baños consecutivos de 20 minutos cada uno.
Es importante saber que el fotoprotector es "resistente al agua", no a la
toalla, que por acción mecánica altera la protección buscada, sobre todo en los
niños pequeños, a los cuales las mamás secan luego del paso por el agua. Por
ello, hay que tener la precaución de reponer el fotoprotector.
La piel bronceada no es un factor que indique que debamos dejar de protegernos,
al contrario. El bronceado suele engañar. El hecho de que no sea visible el
eritema no es señal que no se este produciendo un daño. No reduzca su factor de
protección porque la piel se pigmento.
Debemos proteger al cuerpo por igual y no colocando distintos factores de
protección según la zona. Hay una tendencia de las mujeres a colocar factores de
protección menores en la zona de las piernas. Las piernas es la zona más
frecuente de aparición de cáncer de piel.