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El Sol y la Piel - Las radiaciones

Por LATINSALUD.COM

Las radiaciones UV tienen alta actividad biológica, ya que producen cambios importantes en nuestra piel.

• UVB: actúan en la primer capa de la piel (epidermis), poseen alta energía, pero son bloqueados por el vidrio. Es bien sabido que a través del vidrio no logramos broncearnos. Son los que producen el golpe de sol, cuya consecuencia inmediata es el eritema solar o enrojecimiento. También son los responsables del bronceado, tan idealizado según la imagen estética de nuestro tiempo. Éste se manifiesta debido a una actividad aumentada de los melanocitos (células que producen melanina) en respuesta a la estimulación causada por estos rayos. Son los principales causantes del cáncer de piel por una alteración directa del ADN celular. Generan también, a largo plazo, fotoenvejecimiento.

• UVA: actúan más profundo, penetran hasta la dermis (segunda capa de piel). Atraviesan los vidrios y no generan síntomas . Se dividen en cortos (dermis superficial) y largos (dermis profunda). Los UVA cortos generan alergias, radicales libres (que indirectamente causan alteración del ADN y riesgo de cáncer cutáneo) y fotoenvejecimiento. Los UVA largos generan pérdida de firmeza y fotoenvejecimiento.

En la estructura de nuestra piel se pueden destacar las fibras de colágeno, elastina y los fibroblastos (generadores de células formadoras de tejido fibroso). Las radiaciones solares degradan a estas fibras, constituyendo lo que denominamos fotoenvejecimiento, que se manifiesta como manchas solares, pérdida de firmeza (elastosis), deshidratación, acumulación de células muertas, arrugas superficiales y profundas. También causan alergias, intolerancias solares (ej.: lucitis estival benigna, que se manifiesta con extrema picazón y enrojecimiento ante una exposición al sol).

• IR: actúan en la tercera capa de piel (hipodermis) generando calor y potenciando las demás radiaciones.



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